cultura

El regreso de Los Nastys, la banda madrileña de garaje rock querida por el 'underground' portuense: "Los precios del tren parecen estafa"

Esta banda madrileña de culto dentro del circuito ‘underground’ vuelve a los escenarios tras cuatro años de parón en el próximo 20 de noviembre con un concierto en el Monkey Week en El Puerto

  • Luis, Fran, Antía Van Weill, Dani y Carlos, integrantes de Los Nastys.

Pregunta. ¿Qué relación tenéis con El Puerto?

Respuesta. Uf, pues ya desde hace muchos años. La primera vez que fuimos fue para este festival. Bueno, yo tengo familia en Cádiz y había ido a comer pescaíto frito antes. Es un festival en el que hemos tocado, no sé si ya cinco veces o seis veces. Y la verdad es que ya nos sentimos como parte del festival. Tali -uno de los fundadores- también nos quiere un montón. Y además, allí, en el Monkey Week, conocí a mi actual pareja.

P. ¿Cuál ha sido el detonante para volver?

R. Ya llevábamos un tiempo queriendo volver a tocar. Mi primo Fran y yo, que somos los miembros originales, llevábamos ya un tiempo hablando de volver porque nos estaba como picando otra vez la cosa. Y también, pues un montón de gente que nos íbamos encontrando, ya fuera en Madrid o en otros sitios, que cada vez que hablaba con alguien era como: "¿Y cuándo vuelven Los Nastys?. Y, al final, se nos metió tanto en la cabeza. Este verano estábamos preparando canciones, y de repente llamó Tali y dijo: "Oye, ¿queréis volver al Monkey?”. Y dije: "Pues mira, primer concierto de Los Nastys, Monkey Week. Me parece lo más perfecto que puede haber".

P. ¿En este parón no habéis hecho nada de música y os habéis dedicado a otras cosas?

R. Fran tuvo unos proyectos así con amigos suyos y yo he tenido también otro proyecto en paralelo que se llama Por las noches. Pero nada, ha sido un poco para seguir tocando y tal y cual, pero no al mismo nivel. Y nos hemos dedicado más a la vida normal.

P. Habéis tocado en prácticamente todo el mundo, grandes festivales de Estados Unidos, Latinoamérica, Europa, incluso fuisteis teloneros de los Crystal Fighters. Digamos que en vuestra trayectoria hay muchos sueños cumplidos. ¿Qué venís a hacer ahora en esta segunda etapa?¿Alguna meta a corto plazo?

R. Pues lo que venimos a hacer es a disfrutar, lo primero. Hacerlo muy bien e ir mucho más en serio. Porque claro, en aquella época éramos chavales, éramos colegas y, bueno, estaba divertido. Pero ahora hay mucha competencia, está todo muy difícil y entonces nos planteamos esto más en serio que antes. Y lo que nos motiva a ello es también un poco ver como están las cosas a nivel social. Nuestra música, indirectamente, siempre ha tenido como un toque político. Los conciertos son como un acto político, de celebrar la juventud y de pedir por lo que nosotros necesitamos. Entonces estábamos viendo un poco cómo se estaban desarrollando los acontecimientos desde hace unos años a nivel mundial y también nacional, y creemos que es el momento exacto para que volvamos otra vez.

P. Vuestras letras siempre han tenido una fuerte carga de ironía. Con un mundo actual totalmente loco, ¿es más fácil encontrar inspiración?

R. Pues la verdad es que sí. Es fácil encontrarla. Según el día. Pero lo que sí es que hay como una carga emocional que, por lo menos en mí, yo personalmente siento que hay algo a lo que me gustaría poner voz, a esos sentimientos. Y creo que son sentimientos que tiene mucha gente y es como una necesidad.

P. Para girar, imagino que más de una vez habéis cogido algún tren de Renfe. ¿Cómo os sentís cuando vais montados en este medio de transporte que, desgraciadamente, ha copado las últimas noticias?

R. Yo siempre que me he montado en un tren, si te soy sincero, me he quedado dormido. Pero sí que es verdad que lleva unos años el tema de los trenes en España un poco raro. Desde que entraron también estos trenes de otras empresas privadas, pues me da la sensación que han habido más problemas. Hay más trenes que vías, hay como overbooking. Y yo, que soy una persona que coge muchos trenes porque también voy mucho a Galicia a ver a mi familia, pues sí que he notado un deterioro. Si lo comparas con otros países de Europa, es que no está al nivel. Y los precios son un poco estafa, son precios que fluctúan igual que los aviones. Por ejemplo, irse a Galicia en Navidad o en verano es prácticamente como coger un avión a Inglaterra, a Alemania o a Budapest.

P. Son precios desorbitados.

R. Sí, sí. He leído historias de gente que normalmente coge el AVE Madrid-Sevilla y que los precios han incrementado muchísimo. Gente que, a lo mejor, normalmente tenía que ir de Sevilla a Madrid casi habitualmente y es que se va de madre. No está al alcance del bolsillo de todo el mundo.

P. Y luego para que pasen estas tragedias, que estamos todos en alerta.

R. Sí, la verdad es que hay muchas cosas que esclarecer aquí, pero desde luego es raro. Yo no quiero hablar de nada porque no tengo ni idea, pero creo que el sentimiento general es que aquí hay algo un poco raro.

P. Yo también lo siento así, desconfianza, el propio medio de transporte en España está quedándose como inseguro.

R. Es que además también me da la sensación de que las vías que hacen nuevas se centran más en hacer vías centradas en el turismo. ”Vamos a abrir una nueva vía para que la gente de vacaciones pueda ir a este sitio”. Al fin y al cabo España se está convirtiendo, ya lo es, en un país prácticamente turístico, pues es lo que hay. Y cuando un país es puro turismo, pues es que tampoco es que se genere mucho producto interior bruto y genere como lo que se necesita para que las infraestructuras funcionen debidamente.

  • Los Nastys, en una imagen promocional.

P. Cambiando un poco de tema. Los pogos. Hace doce años decíais “Ahora parece que a los chavales les gusta más aquello de ir a los conciertos a montar pogos. Más que antes”. ¿Es algo que no se ha perdido?

R. No, para nada. Creo que la palabra pogo se ha desvirtuado un poquito y digamos que la palabra se ha comercializado. Ha entrado a formar parte de, no sé, digamos, de un término incluso hasta capitalista. Ya como que hoy en día pogo es cualquier cosa.

P. Yo noto que, a lo mejor, en un concierto de heavy metal y en otro de otros estilos son muy diferentes.

R. Claro. Al fin y al cabo nadie somos nadie para decir cómo se lo tiene que pasar la gente y lo que tiene que hacer la gente en los conciertos. Si nos ponemos así como muy, muy, muy puristas, pues vamos a cuando se inventaron los pogos, que es como una cosa más del hardcore y del punk y tal, pues nada tiene que ver con lo actual.

P. ¿Os da miedo la IA?

R. A mí personalmente no me da miedo y creo que la IA lo que está demostrando es que el arte no lo puede hacer una máquina. Conforme se vaya desarrollando y se vaya implantando aún más, todo el mundo se acabará dando cuenta de que en ciertos campos de la vida la IA no funciona. Se ha visto cuando la IA intenta hacer un cuadro, intenta hacer música, le falta alma, no expresa nada, es simplemente pura estética. Creo que la IA terminará siendo como una herramienta más de trabajo. Lo único que creo es que hay unos intereses detrás de ello. La IA está a la orden del día, a tope, porque hay un montón de empresas detrás, invirtiendo un montón de dinero en que funcione. Y llegará un punto en el que quedarán una o dos empresas que tendrán el monopolio y lucharán por ello y generará alguna crisis económica.

P. Vosotros empezasteis hace ya unos cuantos años, ¿sigue habiendo las mismas dificultades para abrirse hueco? O ¿notáis que la industria ha cambiado?

R. En estos años yo lo que he notado es que lo que venía siendo como, digamos, la escena underground o independiente, pues antes era underground e independiente. ¿Y qué pasa? Que la gente que empezó a trabajar dentro de la industria hace diez años ha crecido y la generación anterior ya está como llegando a la jubilación. Y las nuevas generaciones que trabajan dentro de la industria han visto un filón también, ya no en la música comercial, sino en la música independiente.Y la música independiente ha pasado a formar parte también de lo que es el mainstream. Entonces entraron también las marcas. Para ciertas cosas está bien y para otras cosas, pues no tan bien. Pero bueno, es ley de vida. La música, como todo, va evolucionando, entra dentro de una rueda capitalista y ya está, y es lo que hay. Creo que hoy en día hay muchísima competencia porque también todo se paga con dinero y quien no tiene un apoyo económico detrás, pues le resultará un poco más complicado.

P. ¿Vais a sacar canciones nuevas para esta segunda etapa?

R. Sí, nosotros estamos ya preparando un disco y, bueno, para el Monkey Week tocaremos una canción nueva. Así que ya iremos enseñando a nuestro público lo que se viene.

Pregunta. ¿Qué relación tenéis con El Puerto?

Respuesta. Uf, pues ya desde hace muchos años. La primera vez que fuimos fue para este festival. Bueno, yo tengo familia en Cádiz y había ido a comer pescaíto frito antes. Es un festival en el que hemos tocado, no sé si ya cinco veces o seis veces. Y la verdad es que ya nos sentimos como parte del festival. Tali -uno de los fundadores- también nos quiere un montón. Y además, allí, en el Monkey Week, conocí a mi actual pareja.

P. ¿Cuál ha sido el detonante para volver?

R. Ya llevábamos un tiempo queriendo volver a tocar. Mi primo Fran y yo, que somos los miembros originales, llevábamos ya un tiempo hablando de volver porque nos estaba como picando otra vez la cosa. Y también, pues un montón de gente que nos íbamos encontrando, ya fuera en Madrid o en otros sitios, que cada vez que hablaba con alguien era como: "¿Y cuándo vuelven Los Nastys?. Y, al final, se nos metió tanto en la cabeza. Este verano estábamos preparando canciones, y de repente llamó Tali y dijo: "Oye, ¿queréis volver al Monkey?”. Y dije: "Pues mira, primer concierto de Los Nastys, Monkey Week. Me parece lo más perfecto que puede haber".

P. ¿En este parón no habéis hecho nada de música y os habéis dedicado a otras cosas?

R. Fran tuvo unos proyectos así con amigos suyos y yo he tenido también otro proyecto en paralelo que se llama Por las noches. Pero nada, ha sido un poco para seguir tocando y tal y cual, pero no al mismo nivel. Y nos hemos dedicado más a la vida normal.

P. Habéis tocado en prácticamente todo el mundo, grandes festivales de Estados Unidos, Latinoamérica, Europa, incluso fuisteis teloneros de los Crystal Fighters. Digamos que en vuestra trayectoria hay muchos sueños cumplidos. ¿Qué venís a hacer ahora en esta segunda etapa?¿Alguna meta a corto plazo?

R. Pues lo que venimos a hacer es a disfrutar, lo primero. Hacerlo muy bien e ir mucho más en serio. Porque claro, en aquella época éramos chavales, éramos colegas y, bueno, estaba divertido. Pero ahora hay mucha competencia, está todo muy difícil y entonces nos planteamos esto más en serio que antes. Y lo que nos motiva a ello es también un poco ver como están las cosas a nivel social. Nuestra música, indirectamente, siempre ha tenido como un toque político. Los conciertos son como un acto político, de celebrar la juventud y de pedir por lo que nosotros necesitamos. Entonces estábamos viendo un poco cómo se estaban desarrollando los acontecimientos desde hace unos años a nivel mundial y también nacional, y creemos que es el momento exacto para que volvamos otra vez.

P. Vuestras letras siempre han tenido una fuerte carga de ironía. Con un mundo actual totalmente loco, ¿es más fácil encontrar inspiración?

R. Pues la verdad es que sí. Es fácil encontrarla. Según el día. Pero lo que sí es que hay como una carga emocional que, por lo menos en mí, yo personalmente siento que hay algo a lo que me gustaría poner voz, a esos sentimientos. Y creo que son sentimientos que tiene mucha gente y es como una necesidad.

P. Para girar, imagino que más de una vez habéis cogido algún tren de Renfe. ¿Cómo os sentís cuando vais montados en este medio de transporte que, desgraciadamente, ha copado las últimas noticias?

R. Yo siempre que me he montado en un tren, si te soy sincero, me he quedado dormido. Pero sí que es verdad que lleva unos años el tema de los trenes en España un poco raro. Desde que entraron también estos trenes de otras empresas privadas, pues me da la sensación que han habido más problemas. Hay más trenes que vías, hay como overbooking. Y yo, que soy una persona que coge muchos trenes porque también voy mucho a Galicia a ver a mi familia, pues sí que he notado un deterioro. Si lo comparas con otros países de Europa, es que no está al nivel. Y los precios son un poco estafa, son precios que fluctúan igual que los aviones. Por ejemplo, irse a Galicia en Navidad o en verano es prácticamente como coger un avión a Inglaterra, a Alemania o a Budapest.

P. Son precios desorbitados.

R. Sí, sí. He leído historias de gente que normalmente coge el AVE Madrid-Sevilla y que los precios han incrementado muchísimo. Gente que, a lo mejor, normalmente tenía que ir de Sevilla a Madrid casi habitualmente y es que se va de madre. No está al alcance del bolsillo de todo el mundo.

P. Y luego para que pasen estas tragedias, que estamos todos en alerta.

R. Sí, la verdad es que hay muchas cosas que esclarecer aquí, pero desde luego es raro. Yo no quiero hablar de nada porque no tengo ni idea, pero creo que el sentimiento general es que aquí hay algo un poco raro.

P. Yo también lo siento así, desconfianza, el propio medio de transporte en España está quedándose como inseguro.

R. Es que además también me da la sensación de que las vías que hacen nuevas se centran más en hacer vías centradas en el turismo. ”Vamos a abrir una nueva vía para que la gente de vacaciones pueda ir a este sitio”. Al fin y al cabo España se está convirtiendo, ya lo es, en un país prácticamente turístico, pues es lo que hay. Y cuando un país es puro turismo, pues es que tampoco es que se genere mucho producto interior bruto y genere como lo que se necesita para que las infraestructuras funcionen debidamente.

  • Los Nastys, en una imagen promocional.

P. Cambiando un poco de tema. Los pogos. Hace doce años decíais “Ahora parece que a los chavales les gusta más aquello de ir a los conciertos a montar pogos. Más que antes”. ¿Es algo que no se ha perdido?

R. No, para nada. Creo que la palabra pogo se ha desvirtuado un poquito y digamos que la palabra se ha comercializado. Ha entrado a formar parte de, no sé, digamos, de un término incluso hasta capitalista. Ya como que hoy en día pogo es cualquier cosa.

P. Yo noto que, a lo mejor, en un concierto de heavy metal y en otro de otros estilos son muy diferentes.

R. Claro. Al fin y al cabo nadie somos nadie para decir cómo se lo tiene que pasar la gente y lo que tiene que hacer la gente en los conciertos. Si nos ponemos así como muy, muy, muy puristas, pues vamos a cuando se inventaron los pogos, que es como una cosa más del hardcore y del punk y tal, pues nada tiene que ver con lo actual.

P. ¿Os da miedo la IA?

R. A mí personalmente no me da miedo y creo que la IA lo que está demostrando es que el arte no lo puede hacer una máquina. Conforme se vaya desarrollando y se vaya implantando aún más, todo el mundo se acabará dando cuenta de que en ciertos campos de la vida la IA no funciona. Se ha visto cuando la IA intenta hacer un cuadro, intenta hacer música, le falta alma, no expresa nada, es simplemente pura estética. Creo que la IA terminará siendo como una herramienta más de trabajo. Lo único que creo es que hay unos intereses detrás de ello. La IA está a la orden del día, a tope, porque hay un montón de empresas detrás, invirtiendo un montón de dinero en que funcione. Y llegará un punto en el que quedarán una o dos empresas que tendrán el monopolio y lucharán por ello y generará alguna crisis económica.

P. Vosotros empezasteis hace ya unos cuantos años, ¿sigue habiendo las mismas dificultades para abrirse hueco? O ¿notáis que la industria ha cambiado?

R. En estos años yo lo que he notado es que lo que venía siendo como, digamos, la escena underground o independiente, pues antes era underground e independiente. ¿Y qué pasa? Que la gente que empezó a trabajar dentro de la industria hace diez años ha crecido y la generación anterior ya está como llegando a la jubilación. Y las nuevas generaciones que trabajan dentro de la industria han visto un filón también, ya no en la música comercial, sino en la música independiente.Y la música independiente ha pasado a formar parte también de lo que es el mainstream. Entonces entraron también las marcas. Para ciertas cosas está bien y para otras cosas, pues no tan bien. Pero bueno, es ley de vida. La música, como todo, va evolucionando, entra dentro de una rueda capitalista y ya está, y es lo que hay. Creo que hoy en día hay muchísima competencia porque también todo se paga con dinero y quien no tiene un apoyo económico detrás, pues le resultará un poco más complicado.

P. ¿Vais a sacar canciones nuevas para esta segunda etapa?

R. Sí, nosotros estamos ya preparando un disco y, bueno, para el Monkey Week tocaremos una canción nueva. Así que ya iremos enseñando a nuestro público lo que se viene.

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