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Vivimos en un loco mundo. El jueves de la presente semana Helen Joanne Cox fue asesinada. Poco importan ya los hechos acaecidos. 

Vivimos en un loco mundo. El jueves de la presente semana Helen Joanne Cox fue asesinada. Poco importan ya los hechos acaecidos. La diputada británica llevaba ya tres meses recibiendo amenazas. Su familia queda huérfana. Y Gran Bretaña, aterrorizada. ¿De veras necesita el europeo medio profundizar más en esta noticia tan desgraciada? Los medios de comunicación volverán (y revolverán) sobre el tema del Brexit y los estudiantes orgasmus españoles presumirán de neologismo (ignorando que, más bien, debieran referirse a tal como un préstamo lingüístico) cuando chateen por Facebook o exhiban sus impostadas historietas de viaje por Skype. ¿Acaso espera el europeo medio que su viejo continente salga adelante u opta por pagar los aranceles y caireles del museo a cualquier precio? Más bien lo segundo, ¿verdad? Cualquier tasa es accesible para el ilusorio bolsillo del ciudadano en desuso. 

El mundo sufre por falta de belleza. Desde el pasado 10 de junio se disputa en Francia la Eurocopa "de los mamporreros". Ésta, singular variante del Campeonato Europeo de Fútbol, premia al mejor reparto nacional de hijos de Satanás. La mejor cuadrilla de cada caso tiene derecho a copar los informativos continentales a base de escenas alternativas al GTA. Los intelectuales de la comunicación política dedican sesudos resúmenes de estas batallas campales para el ávido hombre masa. Éste, conectado dabuti al wifi, anota las enseñanzas y comenta, en el mentidero de su red social predilecta, las mejores jugadas que recuerda. 

En mitad de la barbarie, la poesía. Andrés Iniesta y el fútbol de mercurio. Nuestra selección nacional, España, vuelve a exhibirse: manda en plaza, sienta cátedra. El espectáculo es tan total que la prensa nacional (aunque algunos politólogos no lo crean, durante las campañas electorales el mundo sigue girando; el pueblo, sudando sangre y lagrimeando, se levanta por su jornal ejerciendo los oficios y duerme como puede cuando toca) e internacional se rinden a la evidencia: hay que lustrar las botas de don Andrés. Entrecomillados del Daily Mail: "En un día en el que la violencia y la brutalidad vuelven a sacudir la Eurocopa, otra vez, los artistas españoles nos recuerdan cómo de bonito puede ser este juego." 

¿Indignados? Indignados estamos todos pero hay que saber qué hacer con esa indignación para poder solucionar aquello que nos perturba y ofende. Noticia fresca: Obama viene a Sevilla para ver La Giralda. Y, atención, en letra pequeñita: el presidente estadounidense antes pasa por Rota. Lógico, ¿verdad? Así funciona esto y, a estas alturas del partido, ¿a quién le sorprende? Yo me indigno con la notica. No obstante, sé una mijita de historia del tiempo presente y otra migaja de política internacional. Así pues, a pesar de mi indignación, no me paralizo: continúo en lucha día a día (y sin esnobismos ni clichés).

Merecemos vivir. Nos merecemos ser felices. Nuestra obligación es procurarnos la dicha. La sonrisa del individuo compartida por su pueblo. 

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