"Con el 15-M mucha gente se dio cuenta de que el capitalismo tenía que cambiar"

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“Desde mayo del 68 está surgiendo una nueva forma de explicar qué es el poder, ahora no son tan importantes el dinero o la religión, sino las relaciones de poder”, dice Javier Encina, que se define a sí mismo como ilusionista social, y quien es uno de los coordinadores del libro Autogestión, Autonomía e Interdependencia, presentado recientemente en Jerez, en la biblioteca Sebastián Oliva que la CNT tiene en el edificio de los sindicatos. Acude junto a Ainhoa Ezeiza, profesora de Didáctica de la Lengua en la Universidad del País Vasco y doctora en Psicodidáctica, quien cuenta que ellos proponen comenzar a ejecutar un “desempoderamiento”, ya que “no podemos jugar en la lógica del poder, sino que tenemos que dejar el poder, desempoderarnos, para crear espacios que sean horizontales y transformar la sociedad en la que vivimos”.

Encina y Ezeiza, junto a Sandra Viviana, son los coordinadores de una obra, editada por Volapük Ediciones, que es una complicación de escritos que recogen ejemplos de los distintos modos de autoorganizaciones que existen. “Está escrito no para quedarte en el libro, la idea es ayudar para que se hagan cosas con la gente en la calle”, expone Encina, quien cuenta que el libro se divide en cuatro partes, el preámbulo, otra llamada Ambulando —que contiene la teoría—, Nomadeando —experiencias— y Epiámbulo —“que te ayuda a salir del libro”—. Las vivencias las aportan personas como Emmánuel Lizcano, Claudio Albertani, George Caffentzis, Agustín García Calvo, Ruymán Rodríguez, Raquel Gutiérrez Aguilar, Begoña Lourenço o Carmen Pérez. “Hemos intentado huir de que las experiencias sean contadas por otras personas, sino por las que han participado en ellas”, dice Encina.

El libro, según el ilusionista social, busca “completar una reflexión que tuvo Marx: decía que el mundo estaba explicado por los diferentes modos de producción que había habido a lo largo de la historia”, aunque ciertamente no tiene un objetivo. “No puede tenerlo, porque cuando trabajas la participación no se puede fomentar la dependencia, sino la autogestión”. Ainhoa Ezeiza lo complementa: “Ahora parece que si no estás en una asociación no estás haciendo nada y tienes que estar esperando que alguien organice, por lo que la organización hace que la gente deje de organizarse”.

Javier Encina se “inventó” en 1995 un término, el de ilusionista social, que explica de esta manera: “Tenemos muchas cosas que no hacemos porque nos han dicho que son imposibles, entonces intentamos movernos en la seguridad de lo posible. Con el ilusionismo social intentamos pasar de la seguridad de lo posible a la esperanza de lo imposible”. Y en esas trabaja con la publicación de esta obra. “Las formas de organizarnos en Andalucía parten de los cotidiano, la gente se organiza de forma más informal”, expone Encina, para quien “tal vez ahora mismo se está abriendo una forma de ver que nos reconcilia con nuestra cotidianidad y con nuestro pasado”. “Lo que queremos poner sobre la mesa —añade Ezeiza— es que están pasando cosas muy interesantes que nos pueden ayudar a transformar la sociedad en la cercanía, en la vida cotidiana”.

El ilusionista social apunta que, en la actualidad, “se confunde movimiento vecinal con asociación de vecinos”, por lo que señala que “está en crisis es el modelo asociativo”, y pone como ejemplo uno vivido en su Sevilla natal: “Cuando era pequeño, en mi barrio organizábamos fiestas, pero el Ayuntamiento, poco a poco, fue quitándonos las habilidades, ponía un tablao, traía cantantes… ¿Por qué? Porque se producían procesos de ayuda mutua en los barrios y eso no interesaba a las asociaciones de vecinos, dentro de las que estaban los partidos políticos”. Encina señala que “Michel Foucault (filósofo francés) dice que el poder nos conduce y nosotros nos dejamos conducir, por eso muchas asociaciones de vecinos en vez de autofinanciarse buscan subvenciones, también el Ayuntamiento ha creado condiciones para eso”.

Ainhoa Ezeiza, natural de San Sebastián, apunta que en el Norte "el consumismo ha entrado con mucha fuerza” y que ha sido con la entrada de la crisis cuando “la gente ha empezado a mirar al vecino, a dar valor a cosas a las que antes no se le daba”. La profesora vasca sostiene que “las formas de romper el individualismo están asociadas a las relaciones horizontales y las formas de ayuda mutuas”, como las vividas durante el 15-M, un tema que también se trata en el libro. “Ahí mucha gente se dio cuenta de que el capitalismo tenía que cambiar”. Javier Encina señala que con este movimiento aprendieron que “con gente que no conocemos podemos hacer más cosas de forma espontánea que en organizaciones con gente que conocemos hace años”.

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