Julio Muñoz (Rancio): "La primera cerveza que tomemos al salir va a ser como desvirgarse"

Julio Muñoz Gijón es periodista, escritor, presenta 'La Cámara de los Balones' y tiene a un alter ego con el que da rienda suelta a su imaginación en redes sociales

Julio Muñoz Gijón, el Rancio, en una imagen reciente. FOTO: BEA HOHEN
Julio Muñoz Gijón, el Rancio, en una imagen reciente. FOTO: BEA HOHEN

A Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) le cuesta definirse. Es periodista, escritor —tiene en su haber ocho novelas—, social media manager de Footters —una startup que retransmite partidos de fútbol modesto—, presenta los programas de humor La Cámara de los Balones y No puede ser (Cadena Ser), da vida en redes sociales a su alter ego @Rancio —inspirador de sus libros—… “Me cuesta mucho, porque tengo un perfil tan heterogéneo que hasta para mí es complicado, pero el paraguas que siempre uso es la comunicación”, concluye al inicio de la entrevista que concede a lavozdelsur.es.

¿Cómo lleva el confinamiento, se sube por las paredes o aún no?

Normalmente el día lo llevo bien, pero me cuesta despertarme. Supongo que es común a todos los que tenemos hijos, porque hay que estar todo el día inventando y cuando por fin se acuesta el niño tienes un rato para tu mujer y para ti… y nunca te acuestas temprano. Es lo que peor llevo, pero luego el día se te pasa más o menos rápido, me está salvando la gracia de la gente, estoy meado día sí y día también con las cosas que me mandan.

¿Cual es el meme del confinamiento que le ha hecho más gracia?

El de los africanos me tiene muerto de risa, cada diez minutos me parto, me tiene entregado. Dani el niño chef me tiene loco perdido. Es gloria bendita. La familia de Cristina Almazán, que hace versiones de canciones, es alucinante. El que sale a aplaudir disfrazado cada día de una cosa distinta… También tengo bajones, pero la cuenta final sale en positivo por todo este chorreo de humor constante que nos está dando el confinamiento.

¿Son buenos tiempos para la creatividad?

La creatividad necesita tiempo libre. Es complicado tener buenas ideas cuando no tienes tiempo. De aquí van a salir muchas cosas buenas en cuanto a creadores. Cada día subo a Facebook un resumen, porque no me da tiempo de subir todo lo que me mandan. Durante Semana Santa ha sido un espectáculo, la gente que recreaba misterios, los detalles preciosos de la Policía animando… Además, creo que ha sido un gesto muy inteligente, porque tenemos la imagen de que el policía es el que te multa, el que te llama la atención, y ahora se han mostrado muy humanos. Todo esto nos parte el día, si no es siempre igual. Mi abuela me decía que aunque vaya media hora, ya el día es distinto, porque es el día que he ido a verla.

La creatividad necesita tiempo libre. Es complicado tener buenas ideas cuando no tienes tiempo. De aquí van a salir muchas cosas buenas en cuanto a creadores"

¿De dónde saca tiempo para todo lo que hace?

El otro día me llevaron a El Salvador a dar una charla y un periodista catalán me dijo que vivo a 4x. Hago demasiadas cosas, pero son cosas que me gustan. Me meto en muchos jardines, pero siempre donde esté cómodo y crea que puedo hacer las cosas más o menos bien. Soy demasiado intenso, por eso monté una agencia de comunicación con colegas, porque yo solo era imposible que llegara a todo. Desde luego, hay que tener disciplina mental, para a las ocho de la mañana pensar una estrategia de comunicación para una startup de fútbol, tuitear en @Rancio, luego hacer humor en La Cámara de los Balones…

También ha trabajado para la Selección Española, ¿qué recuerdo guarda con más cariño de esa etapa?

Aquello era un sueño. Soy muy futbolero y me encantan las redes sociales, así que era el trabajo perfecto. Estuve ocho años como subdirector de comunicación digital y dejamos una comunidad de ocho millones de usuarios. En esa etapa conocí a gente que aún hoy son amigos míos, aprendí mucho y me sentí muy valorado. Me resituó un poco. Estuve 15 años haciendo televisión y cambié mi dedicación totalmente porque confiaron en mí. Empecé a probar, poca gente saber que probaba muchas cosas en la cuenta de Rancio que luego hacía en la de la Selección Española.

¿Echa de menos Madrid o Sevilla tira demasiado?

Echo mucho de menos Madrid, pero a la vez estoy súper contento de haberme venido. Allí me han tratado muy bien, he trabajado con quién he querido y cada vez que voy me encanta porque me dispara, me entran ganas de hacer mil cosas, pero soy muy feliz en Sevilla.

Julio Muñoz, sentado junto a la Catedral de Sevilla. FOTO: BEA HOHEN

Hace poco escribió en sus redes sociales cinco cosas que ha vivido y una era falsa. No jugó en el Betis B, pero sí que perdió diez millones de euros en un casino de Mónaco o se le cayó encima una iglesia en Lorca en un directo de televisión…

Vivo a 4x (risas). Me daba pudor, porque pareces un flipado. Pero lo del casino fue verdad, estuvimos grabando con Andaluces por el mundo y el tipo que grababa era representante de jugadores, llevaba a Solari y gracias a eso nos enseñaron el casino por dentro y nos metieron en la sala de apuestas privada más importante. Parecía que nos estaban enseñando la fórmula de la Coca Cola, pero allí había unas mesas y unas sillas. Lo dije, se picaron y llegaron dos policías con un maletín y 20 millones en fichas (para apostar de forma ficticia). Me lo jugué al 25 negro por Odonkor, porque soy del Betis, y el 25 no lo hay negro. Lo perdí, claro.

No sé quién perdió más, si el Betis con Odonkor o vosotros en el casino…

Yo tenía un amigo que cada vez que estábamos en el estadio y se echaba el balón en largo, le decía: Corre, Forrest. Aquello era de risa.

¿Qué proyectos le ha trastocado el confinamiento?

Tenía el pregón de la Feria del Libro de La Rinconada, que me hacía ilusión. Ahora es la época dorada de los escritores, porque hay muchas ferias. Es precioso, estás con los lectores y se venden muchos libros, pero nos ha partido por la mitad. Con la agencia, además, estaba a punto de cerrar un contrato buenísimo con una empresa para los próximos tres años, que ojalá lo podamos reactivar. Muchas cosas. También estoy aprovechando para preparar el guión de la siguiente novela, pero hay más desventajas que ventajas.

Necesitaba sentirme escritor convencional, no solo de humor. Me quise permitir el lujo de escribir la historia que me apetecía y que fuera interesante"

En Tinnitus, 3 horas de vida (El Paseo Editorial, 2019) rompe un poco con la línea humorística de sus libros anteriores, ¿por qué?

Necesitaba sentirme escritor convencional, no solo de humor. Era una historia que me rondaba hace mucho tiempo. Me quise permitir el lujo de escribir la historia que me apetecía y que fuera interesante. Estoy contento porque las críticas han sido espectaculares, puede que haya una adaptación audiovisual, y se ha vendido un montón.

¿El confinamiento para qué le ha venido bien?

En la práctica tengo cerrado el guión de la nueva novela. En lo emocional tengo la tranquilidad y la paz de saber que hay algo superior a mí que impide que las cosas puedan salir bien. Siento como que me quita responsabilidad. Me responsabilizo mucho de que las cosas salgan bien o mal y esto es como decir que no puedo hacer nada. A todos nos ha pegado un frenazo. Cuando salgamos imagino que voy a disfrutar más de mi vida después del coronavirus. Vamos a intentar tener un poco mas de conciencia en ser más disfrutones.

¿Es de los optimistas que piensa que aprenderemos algo?

No nos va a quedar otra. Va a haber cambios físicos, porque seguramente iremos con mascarilla una temporada, pasará un tiempo antes de que podamos reunirnos, estaremos más en casa… Ese roce hace el cariño. Para mí, estar sin mi hijo después de esto me va a costar mucho. Va a haber dinámicas nuevas que se van a perpetuar y son buenas.

¿El coronavirus ha llegado en mala fecha para ser sevillano, con Semana Santa y la Feria en puertas?

Hay una frase que odio y es: Esto solo pasa en Sevilla, en Andalucía o en España. Normalmente es mentira, pasa en otros sitios seguro, pero nuestra esfera de control es la que tenemos. Deberíamos sacar pecho de ver con qué serenidad y calma se ha entendido todo. Los sevillanos y andaluces hemos dado una lección espectacular de cómo actuar con responsabilidad, teniendo dos hitos como Semana Santa y Feria que podían haber provocado una revuelta de la gente.

Teniendo en cuenta además que para mucha gente trabajar en estos eventos supone unos ingresos importantes…

Me da miedo eso, el batacazo económico que supone esto. Mucha gente las va a pasar putas, por eso me gustaría que acabara lo antes posible. Una cosa es el aburrimiento y otra es estar en una situación económica comprometida. Espero que no lleguemos a situación tan extrema.

Julio Muñoz, posando. FOTO: BEA HOHEN

¿El Rancio es un personaje o una parte de usted?

Fue una válvula de escape. Estaba en Madrid y quería expresar cosas que echaba de menos y que en mi cuenta personal no pegaban. Hay muchas situaciones caricaturescas y exageradas, pero es una parte de mí, es evidente. No reniego. Cuando haces comunicación tienes que contar algo que sea verdad. No tengo patillas de hacha, ni voy empatricado (por la gomina Patrico), igual no respondo al prototipo estético del rancio, pero lo soy. Si no la gente no se lo creería, si no lo eres se nota. Es una parte de mi personalidad, porque a mí también me gusta comerme un kebab o una pizza, no estoy 24 horas comiendo montaditos de pringá.

¿Qué música escucha el rancio estando confinado?

Con la música soy poco rancio. Me gusta la música electrónica. Un grupo que tenga 150 reproducciones en YouTube me vuelve loco. En Sevilla estamos en un buen momento en ese sentido, con Vera Fauna, Derby Motoreta's Burrito Kachimba, que son la Triana del siglo XXI… Todo eso lo alterno con Silvio —su hijo se llama así—, que no falta nunca, no hay semana que no me ponga alguna suya. Y por supuesto cosas que musicalmente no son mi rollo pero son parte de mi identidad, como José Manuel Soto, Cantores de Híspalis, Siempre Así, pero también hip hop. Voy variando.

¿Resistiremos al Resistiré?

A mí Resistiré no es una canción que me guste, pero me parece muy bonito el efecto que causa en la gente, que haya una calle entera cantando. Pero el sentimiento de comunidad también está en el que piensa que su vecino es un pesado por ponerla todos los días. Hasta eso aporta. El peligro es sentirte solo, necesitamos que haya relación social de algún tipo, aunque sea para quejarnos.

Resistiré no es una canción que me guste, pero me parece muy bonito el efecto que causa en la gente"

¿Qué es peor en pleno confinamiento: que se acabe el papel higiénico o la Cruzcampo?

Creo que la Cruzcampo, porque sin papel todavía te puedes duchar (risas). La cerveza ahora me la tomo cuando el niño se acuesta y es una especie de recompensa al final del día. Si me dieras a elegir me quedaría con la cerveza.

¿A qué bar irá primero cuando pueda salir?

Quiero proponerme Las Golondrinas, pero como vivo en San Julián no sé si llegaré. Si voy andando ya te digo que alguna me tomaré antes. Esa primera cerveza va a ser como desvirgarse, la recordaremos toda la vida.

¿A quién dejaría confinado una vez acabe esto?

(Lo piensa). Vamos a decir al que se comió la sopa de murciélago. A ese hay que mandarle una pavía de bacalao y que se deje de cosas raras.

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