Chloé Zhao (1982) es una directora nacida en China y formada profesionalmente en el Reino Unido primero y más tarde en la Universidad de Nueva York. Es posible que esa ciudadanía inquieta, sin raíces, le dé una perspectiva más libre de prejuicios y condicionamientos existenciales y estéticos. En cualquier caso, su tercer largometraje, Nomadland, premiado en varios festivales de cine (Venecia, Cannes, Toronto), se inscribe en una filosofía vital muy norteamericana, que conecta con el espíritu fundacional del país.

Walt Whitman, cantor a la vez del individuo libre y del pueblo, de la piedra o la hoja y de los grandes paisajes, se identificaba con los movimientos colectivos pero exaltando al mismo tiempo un individualismo romántico idealista y solidario (“yo creo que una hoja de hierba no es menos que el trabajo realizado por las estrellas / que la zarzamora podría adornar los salones del cielo y que la articulación más insignificante de mi mano avergüenza a todas las máquinas…”). La película de Zhao, de la que es también guionista, respira ese aire de comunión entre lo íntimo y efímero y la trascendencia de las montañas o el desierto.

Nomadland participa de la tradición de cine independiente norteamericano, alejado por igual del mainstream glamouroso de las grandes productoras y del cine de efectos especiales. Como los dos primeros largometrajes de su directora, transcurre por una senda híbrida entre el realismo naturalista y el documental, pero con una deriva hacia lo intimista y poético. Su mirada hacia los personajes es siempre afectuosa, delicada y muy respetuosa.

La historia es simple. La crisis de la primera década de este siglo provocó el cierre de la empresa donde una mujer de mediana edad, Fern (Frances McDormand) y su marido trabajaban, y consecuentemente la muerte de la ciudad que vivía de esa industria. La falta de oportunidades laborales y el desarraigo de una población de aluvión hace que muchos de ellos abandonen la ciudad en busca de otros horizontes más acogedores. Y Fern, sin ataduras a ese lugar ni a ningún otro después de la muerte prematura de su marido, decide vivir como transeúnte en su furgoneta.

Las imágenes de un pueblo industrial fantasma, sin vecinos y con el desierto apoderándose progresivamente de patios, porches y calles, tiene un aire post-apocalíptico que convierte a sus habitantes en supervivientes. De hecho, uno de los personajes, la voz espiritual de la comunidad nómada que acoge en el camino a Fern, habla de estos momentos como el final de la sociedad consumista. Según él, el camino para que el país reencuentre su alma está en la generosidad, la autosuficiencia y la búsqueda de la conexión perdida con la naturaleza.

Entre las influencias de Nomadland, se mencionan las grandes obras literarias y cinematográficas centradas en la Gran Depresión de los años treinta. Obviamente tiene cosas en común con películas como Las uvas de la ira, pero, aun siendo Nomadland una historia sobre los desposeídos, los que emigran en su camioneta con sus cuatro enseres y la familia en busca de trabajo, no hay en ella un alegato político explicito y sí una ambición poética y una inquietud por el futuro de la naturaleza que no estaban en las obras auspiciadas por el New Deal rooseveltiano.

En un país marcado por sus orígenes religiosos puritanos, huir de la persecución, ponerse en marcha hacia una tierra más acogedora, es una constante que generaciones de emigrantes han hecho suya. Cuando parece que el mundo definitivamente ha vendido su alma al mercado, el desprendimiento y la búsqueda de la autenticidad guían a estos nuevos nómadas como Fern y su amiga Swanky, para los que echarse a la carretera pudo ser al principio una necesidad para pasar a ser una opción de vida.

El hecho de que Zhao utilice actores y actrices en su mayoría no profesionales, que se interpretan a ellos mismos, le da a Nomadland un aire de documental de tremenda veracidad. La película hace un retrato de grupo, más que un estudio individual de personajes, con la excepción del personaje ficticio interpretado por David Strathairn, que intenta implicar a Fern en una relación amorosa. Los demás personajes son reales y no necesitan actuar para contar su historia. Es su vida. Compartiendo el camino con ellos Frances McDormand hace un trabajo lleno de sensibilidad y con muchos matices para mostrar su voluntad de libertad y su disposición a afrontar con entusiasmo las curvas de la carretera.

En This land is your land, Woody Guthrie canta que “se les ha concedido una tierra para que la recorran, con el cielo interminable sobre la cabeza, y el valle dorado a sus pies ... para que vagabundeen por la arena de la playa y los desiertos de diamante”. Esa es la determinación que toma la comunidad de nuevos nómadas, casi franciscanos, y no puede estar más en consonancia con la épica del pionero y la sensibilidad del poeta.

Ficha técnica

Nomadland (Estados Unidos, 2020). Dirección: Chloé Zhao. Guion: Chloé Zhao (sobre un libro de Jessica Bruder). Fotografía: Joshua James Richards. Música: Ludovico Einaudi. Producción: Frances MacDormand, Peter Spears, Chloé Zhao. Intérpretes: Frances McDormand, David Strathairn, Linda May, Charlene Swanky, Bob Wells, Guy DeForest, Patricia Grier.

 

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