Francisco Camas, en nombre del Ayuntamiento, fue el encargado de presidir el acto. La autora, Dolors Alberola, estuvo acompañada por el editor, Antonio Burillo, y por el poeta Julio Rivera. En el esbozo biográfico, Paco Camas resaltó la ya conocida y consolidada trayectoria literaria de la escritora. Dolors es natural de Sueca (Valencia). Es Procuradora de los Tribunales, siendo la primera mujer de aquella comunidad que ejerció dicha profesión. Vive actualmente en Jerez, dedicada plenamente a la literatura. La lista de sus publicaciones y premios es muy extensa. Desde Trizas (1982) hasta Mujer en pepitoria con huevo duro (2016), Dolors ha publicado más de veinte libros de poesía y ha recibido numerosos premios. Basta con citar algunos ejemplos para hacernos una idea de su producción: El medidor de cosas (1999, primera edición y 2000, segunda edición) fue premio internacional Ciudad de Miranda y finalista del Premio Andaluz de la Crítica. Historias de snack bar (2000) fue finalista del Premio de la Crítica Valenciana. Con Decomo obtuvo el premio Cálamo de poesía erótica, 2003, en colaboración con Domingo F. Faílde. Ciudad contra la lluvia logró el premio Victoria Kent en 2005… Una muestra de su obra ha sido recogida en la antología De piedra y sombra (Barcelona, Atenas, 2006). Traducida al gallego, catalán, portugués, francés, italiano, ruso y serbio, su obra ha sido incluida en diversas antologías: La palabra debida; Mujeres de carne y verso, antología poética femenina en lengua española del siglo XX; Poetisas españolas, antología general; Ilimitada voz, Antología de Poetas Españolas (1940-2002) y Poesía Femenina Gaditana (1982-2002), entre otras. Ha colaborado en periódicos y en revistas de literatura.

Antonio Burillo, de Tau Editores, calificó esta novela como “la obra más extraña de Dolors”. Se trata de una novela “semi-histórica”, ambientada en la España de las tres culturas, donde convivieron judíos, cristianos y musulmanes y donde se escribió una excelente poesía. La novela consta de 268 páginas y 72 capítulos. Se lee muy bien ya que está escrita en capítulos muy cortos, nos aclaró Antonio. “Refleja muy bien el trabajo de Dolors. Porque además de la poesía, magnífica, trabaja el relato corto de manera magistral. Y juntando 72, ha construido una novela que no dejará a nadie indiferente, tanto por la temática como por el estilo”.

El poeta Julio Rivera señaló que la lectura de Batshajar no es una lectura al uso: “Batshajar no se lee: se sueña”. Su lectura nos invita a realizar dos viajes, uno hacia el siglo XV y otro hacia el interior de nosotros mismos: “En este momento que nos ha tocado vivir, de hedonismo y posverdad, aporta un sentido de trascendencia”. Dolors utiliza la novela histórica y el realismo mágico para ponernos frente a la verdad. Y se propone “hacernos ver que los sueños que soñamos de  noche, incluso los que soñamos cuando estamos despiertos, forman parte de la realidad”. Esta novela se lee “en trance”, tal como ha sido escrita. Además, el libro nace de un viaje, el que realizó Dolors con su marido Domingo a Hervás, un pueblo extremeño. En esta antigua ciudad de judíos se topa con una anciana muy especial… De ahí brota una novela que nos conduce a la intrahistoria del pueblo judío, explicó Julio Riviera. Se trata de un relato de ficción enmarcado por unos acontecimientos históricos reales que van a tener cierta relevancia en el argumento. La novela nos permite conocer las costumbres y los conocimientos de los médicos y alquimistas, de los curtidores y prestamistas: aparecen tanto pócimas de curación como recetas de cocina… El lector también se acercará a los grandes libros de esas culturas, textos de alquimia, religión y filosofía.Julio Rivera situó la novela de Dolors dentro del realismo mágico: “Presentar algo que nos parece imposible, irreal, como formando parte de eso que llamamos realidad”. Es una actitud ante la vida, “una negación poética de la realidad”. Este estilo le viene muy bien a la autora para desplegar ese trance, ese viaje que lleva a cabo mediante la narración, “para hacernos ver esa realidad que no deseamos ver”. En Batshajar aparecen los temas esenciales: la vida, la muerte, el tiempo… A través de la trama, la narradora omnisciente nos revela que “para comprender hay que mirar con amor; que todo se ve y se oculta; que lo perdido no puede perderse más; que todos los cuerpos tienen materia y un espíritu o alma universal, y que vivir es un tránsito hacia la luz”. En la novela hay mucho más, recalcó Julio Rivera: el símbolo del número siete, los pájaros, personajes que hablan con los muertos, tienen varios nombres y poseen la capacidad de la precognición… Y la autora no puede dejar de ser la poeta que es: “Las descripciones de los paisajes y de los momentos nos impregnan de belleza”.

Dolors Alberola dedicó el acto de presentación a Domingo, “que tenía unas ganas enormes de que esta novela saliera a la luz”. A continuación nos explicó cómo surgió la idea de este relato. En un viaje a Hervás con varios amigos, se toparon con una casa muy especial, con jardines bellos y muy bien cuidada. Una señora mayor los recibió amablemente en la puerta y les enseñó unas fotografías que habían hecho los de la televisión… Hablaron con ella un rato. Y hubo algo especial. En el cariñoso diálogo, Dolors resaltó la belleza de la anciana, con una mirada muy limpia, de niña, con unos pechos turgentes, firmes… Y es entonces cuando la señora le coge la mano a Dolors y dice. “¿Pechos; duros? ¡Toca, toca, duros como dos perros!” Cuando Dolors llegó a casa sintió la necesidad de escribir algo sobre Hervás.  Para terminar la presentación, la autora nos leyó el segundo capítulo de la novela y respondió a las preguntas del público. En ese diálogo final aclaró su interés especial por la cultura del pueblo judío, una vinculación que puede venir de viejas costumbres familiares…“algo misterioso”. También dejó claro que Dolors está en la novela, quizás en todos sus personajes. Por último, explicó el proceso de escritura. No es lo mismo escribir poemas que relatos largos. Por eso ha realizado capítulos cortos. El ritmo de escritura de la novela exige mucha paciencia… Y en cuanto al estilo, ha pretendido alcanzar, si no una prosa poética, sí una prosa con estética.

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