Amor en cuarto menguante

Juan Carlos Palma presenta en el Jardín de la Luna Nueva su primer libro de poesía, 'Amor en cuarto menguante', publicado por Ediciones En Huida. El autor conversó con el escritor arcense Pedro Sevilla sobre la estructura del poemario y sus versos

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Pedro Sevilla y Juan Carlos Palma mantuvieron un ameno diálogo sobre Amor en cuarto menguante y sobre la poesía en general, intercalado con la lectura de poemas. En el prólogo, Benítez Ariza sitúa este poemario en la poesía de la experiencia, leído desde el eclecticismo actual. Sin embargo, Pedro Sevilla cree que “la poesía sólo requiere autenticidad y sencillez”. La poesía no necesita clasificaciones. Y el eclecticismo está muy bien “siempre que no se confunda con la comunión con ruedas de molino, sino que se pretenda aunar y compatibilizar lo mejor de cada tiempo”.

Para Pedro, estamos ante un viejo nuevo libro, “viejo porque habla del amor, el desamor y el tiempo, con la voz de los últimos años ochenta; y nuevo porque el autor se ha decidido a airearlo hora, ya con los amores, los cigarrillos y las luces de las fiestas en cuarto menguante, es decir, apagados y brillando como un recuerdo añejo, como una luna triste”.

Gracias a las preguntas de Pedro Sevilla, Juan Carlos fue explicando las claves de su poesía. Así, reconoce que trabaja con imágenes. Fabrica una escena y comienza a escribir a partir de ella, tanto en poesía como en relato o novela, influencia de su pasión por el cine. La primera parte del libro se titula precisamente Imágenes. En el capítulo Tópicos Juan Carlos menciona a esos poetas que le han inspirado. Versos que narran amores y desamores urbanos. Transiciones y desengaños, vagabundos del amor, medias verdades, heridas… La sección Marginales contiene experiencias que conducen a planteamientos éticos, a la duda y a la transgresión. El último capítulo es Rutinas, con poemas que hablan de la soledad, el viaje, la pérdida, la espera, la infidelidad, el nuevo comienzo… Nos leyó numerosos poemas a lo largo de la sesión. Y Pedro Sevilla concluyó con una reflexión: “Más que con la marginalidad, la poesía tiene que ver con la dignidad ante el poder”.

Antes de la presentación, Juan Carlos Palma nos concedió unos minutos de conversación en la Librería La Luna Nueva, donde trabaja.

Dice José Manuel Benítez Ariza en el prólogo que usted es la persona más literaria que conoce. ¿Cuál fue primero, la literatura, el cine o el periodismo?

Creo que lo primero de todo fue el cine. Mi afición al cine es lo que me marca al principio. Mis primeros pinitos literarios, aparte de algún trabajo escolar que intentaba ser un relato con ciertas ínfulas literarias, fueron precisamente poemas y ya en la edad del instituto. Catorce, quince años, cuando te enamoras por primera vez…. Con el cine empecé mucho antes. Mi primera afición por el cine, incluso por la música, se remonta a mi primera infancia. Me recuerdo con siete u ocho años escuchando discos de Neil Diamond. Y películas, me acuerdo de ver clásicos en pantalla grande. Y respecto al periodismo, no es que yo tuviese gran vocación, sino que vi que era la carrera que más se ajustaba a lo que yo quería: escribir. Filosofía y Letras no era una carrera que me apasionara mucho, y no tenía tantas salidas. Empecé Empresariales y me frustré porque no me gustaba nada. Acabé el año y me cambié a Periodismo porque creía que era más compatible con el ejercicio de la literatura. No es que tuviera una vocación periodística, porque ejercer he ejercido poco, pero creo que se aproximaba más a lo que yo quería hacer, a la creatividad.

Hay conexiones entre estas tres facetas de su trabajo. Realizó un suplemento cultural en Sanlúcar. Es periodismo literario…

Es algo de lo que más orgulloso estoy en el terreno periodístico, porque en Mosaico pude combinar todo, la literatura, el periodismo, el cine, incluso lo que aprendí en Empresariales, porque coordinar un suplemento, aunque fuera a pequeña escala, te requiere controlar a los colaboradores y realizar un organigrama empresarial, aunque sea mínimo. Y, por supuesto, presentar el proyecto a los dueños del periódico para que lo aceptaran. También había marketing, ya que la difusión era muy importante. Si no lo difundes se queda en provincias, en este caso en Sanlúcar de Barrameda. Nos ocupamos de mandarlo a revistas y a personas relevantes en el ámbito de la cultura. Y eso hizo que cobrara un auge inusitado para un producto que era solamente local. Merced a ello nos dieron el Premio Asecan a la Mejor Labor Informativa en Prensa. Sin esa labor de difusión nadie se hubiese fijado en él. Y, efectivamente, en ese suplemento combinaba todos los intereses que yo tenía entonces.

Y el primer libro Sopa de cine

Sopa de cine fue una recopilación de artículos, todos inéditos, porque, aunque ya había publicado otras cosas, fueron artículos escritos expresamente para ese libro. Conjugaban la idea de evocar el cine de forma nostálgica, las películas que veías en la infancia, de hecho hay un artículo dedicado a Bruce Lee, y un afán divulgativo, dar a conocer la historia del cine de forma amena, no como un manual, sino con artículos breves sobre temas curiosos como los rodajes en Almería, los niños prodigio…Cuando escribe su primera novela, La vida en espiral, ¿tiene como modelo el cine negro?

Ya entonces el cine negro me encantaba, sobre todo el cine negro clásico. Siempre he sido un apasionado tanto del cine como de la novela negra clásica, como Dashiell Hammett, Burnett, David Goodis… Se me ocurrió un argumento, pero no lo escribí en principio pensado en la novela negra. Cuando la terminé pensé en enviarla a algún premio. Y di con ese Premio Rodrigo Rubio de Novela Negra. Entonces pensé que mi novela podía ajustarse a esos parámetros. Hay que tener en cuenta que en 2001, cuando la presenté, la novela negra no estaba tan en boga como en la actualidad. En España no había mucha gente que escribiera ese género. Ese premio era una rareza, y tuve suerte porque no la había presentado antes en ningún sitio. Desde entonces tengo el gusanillo de escribir otra novela negra. Aunque ahora se escribe tanta novela negra que es muy difícil ser original. Pero no lo descarto.

Y luego, después de varias novelas más, se pone a investigar la biografía de Porfiria Sanchiz, una actriz de Sanlúcar…

Es un proyecto que todavía tiene que rubricarse. Está terminado y en vísperas de publicación. Se trata de un trabajo al que tengo mucho cariño: descubrir a una actriz de tu pueblo que rodó medio centenar de películas y con directores importantes del cine español… Y, sin embargo, permanecía muy desconocida. Aunque fuera una figura secundaria en la mayoría de las películas, Porfiria Sanchiz tenía mucho peso. Es entonces cuando sientes que tú eres el llamado a tener que escribir su biografía. Soy de Sanlúcar, hay que redescubrir a esta actriz… Me parece que me está llamando ese proyecto. Fue un trabajo muy minucioso, porque busqué y rastreé en hemerotecas digitales, fui a Madrid a visionar películas… La verdad es que fue una búsqueda muy concienzuda y quise hacer una biografía completa. El resultado es un libro enjundioso, con bastantes páginas. Me ajusté a los moldes de la biografía canónica y el resultado creo que es atractivo. Ya se verá cuando se publique, pero yo estoy muy satisfecho con ese trabajo.

¿Cómo surge este libro de poesía que presenta hoy? ¿Cómo nace Amor en cuarto menguante?

La poesía era un proyecto largamente acariciado, porque fue realmente lo primero que yo escribí. Y aunque había publicado algunos poemas sueltos en una antología de poetas sanluqueños y en revistas como Renacimiento y Prima Litera, siempre tuve la idea de publicar un libro de poemas. Algunos de los poemas que están en el libro me han venido acompañando durante muchos años. Los he ido retocando. Pero hasta realmente el año pasado no les doy forma de libro. Vi que había conexión entre muchos de ellos y decidí unificarlo a ver qué tal quedaba. Los fui repartiendo y descubrí que podía haber un libro ahí. Entonces lo fui armando y lo dividí en cuatro partes que creo que están bien diferenciadas. La idea fue mandarlo a una editorial. Me gustaba mucho cómo editaba Ediciones En Huida. Se lo mandé al editor y le gustó. Nunca me planteé presentarlo a un premio, directamente lo envié a la editorial. Teniendo en cuenta cómo está el mundo de la poesía ahora, estoy muy contento de que se vea realizado el proyecto.

¿Cómo es el estilo de su poesía? ¿Poesía de la experiencia? ¿Qué autores le han influido?

Muchos de los poemas fueron escritos en la época de la poesía de la experiencia, cuando estaba en su momento álgido. Es la poesía que más me gusta, más cercana, poesía de la calle. Aunque no me gusta mucho encasillarla, sería la poesía de la experiencia. Poesía sencilla, realista. Intento que no sea críptica ni rebuscada, sino que se entienda, que aunque tenga doble sentido sea fácil para el lector. Esa era mi intención al publicarlo.

Dedica algún poema a Luis García Montero…

Los poetas que más me han interesado de esa época son Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, José Manuel Benítez Ariza, Pedro Sevilla… Podríamos hablar de los clásicos, pero estos son los poetas cercanos que más me han influido.

Dicen que la poesía ha resucitado, ¿quizás porque la novela ha muerto?

No sé si alguien habrá hecho estadísticas, pero creo que nunca se había vendido poesía como se está vendiendo ahora. Los poetas que acabo de mencionar quizás se darían con un canto en los dientes si vendiesen lo que están vendiendo los poetas más jóvenes de las nuevas hornadas. Están publicando en editoriales como Frida, Espasa… De hecho, los grandes grupos se están dando cuenta del filón que es ese tipo de poesía. Sellos como Aguilar está apostando por la poesía porque ven que hay dinero… Hay un poco de todo. Quizás se esté publicando más de la cuenta y no todo tenga la calidad que debería. El mercado es el mercado. A falta de buenas ideas siempre hay repuntes de ciertas tendencias. Ya pasó con la narrativa erótica. Ahora está pasando con ese tipo de poesía más cercana a lo juvenil, que podríamos llamar incluso poesía de carpeta de instituto. Pero yo no le quito el valor que tiene, por supuesto. Bastante valor tiene ya el hecho de que se vendan tantos libros de poesía.Ha tenido mucha importancia internet, con los blogs, las redes sociales…

Es un tipo de poesía que está acomodada a la sociedad actual, al tipo de lectura que hacen los jóvenes de ahora. Los jóvenes se mueven en el terreno del tuit, de Instagram, los blogs… Para ellos es como si simplemente se hubiera dado un paso de lo que están viendo en la pantalla al libro en papel. Muchos de los jóvenes que vienen a la librería buscan directamente a esos autores que ya conocen por la red, incluso por lo que han escuchado, porque muchos son raperos. Es un fenómeno de continuidad.

Usted tiene un proyecto en internet muy interesante, el Diccionario de escritores gaditanos.

Ahora mismo lo tengo un poco parado porque me suponía mucho trabajo. Uno puede pensar que en Cádiz no escribe nadie, pero me he dado cuenta de que escribe muchísima gente. Tuve que poner varias limitaciones. Quité las autoediciones porque habría supuesto alargar el diccionario hasta la extenuación. Y aun así me está costando. Creo que es un proyecto interesante porque, aunque hay ya dos libros dedicados al tema, de Ruiz Mata y Ríos Ruiz, es interesante ajustarlo a la época actual. Un blog está en continuo movimiento. Se puede actualizar constantemente. El papel requeriría una nueva edición. Puede ser una plataforma interesante, pero requiere mucho tiempo. Pero no descarto que pueda convertirse en libro o en otra plataforma con otro tipo de salida.

Como escritor y librero, ¿qué le parece el panorama literario de Jerez?

Veo que ha cobrado cierto auge, no sólo en el plano de autores que, como Juan Pedro Cosano, no eran conocidos y han fichado con editoriales grandes, sino también en el hecho de que Jerez sea una ciudad referente literaria. Cada vez hay más escritores que apuestan por ubicar la acción en Jerez, como María Dueñas en La templanza o en las novelas de Cosano, en las de Óscar Lobato… Es algo positivo tanto para la ciudad como para la literatura.

¿Qué proyectos tiene?

El proyecto más inmediato es una novela, en paralelo a la biografía que he escrito sobre la actriz Porfiria Sanchiz. Me gustaría ambientar una novela en la época de la Segunda República, un periodo apasionante de creatividad, con multitud de proyectos abortados por la guerra. Hubo una productora, en concreto con la que Porfiria hizo un par de películas, que se llamaba Filmófono. En ella participaron muchos intelectuales de la época, entre ellos Luis Buñuel. Es una productora que ha caído en el olvido. Por eso es interesante ambientar ahí una novela y contar todo lo que se hizo, y así rescatarla del olvido. Mi idea es partir de ahí, quizás mezclar realidad y ficción…

¿Va a escribir algún guión de cine?

Es otro mundo. Ahí es muy difícil entrar. No tengo ningún contacto, aunque si me ofrecieran algo estaría encantado… Pero me veo muy lejos de ese mundo. Hubo un momento en el que mi hermano y yo estuvimos metidos en el terreno del cortometraje. Entonces controlábamos un poco más el asunto, pero ahora lo veo muy lejos. Es un negocio que tiene que ser apasionante, pero tienes que manejar unas coordenadas de trabajo muy diferentes a las de estar escribiendo en tu casa en solitario. Obedece más al encargo que a otra cosa. Además tienes que dominar una técnica que yo ahora mismo no controlo.

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