Con más de 35.500 participantes en su última edición llegados de unos cuarenta países del mundo, la ciudad se transforma en la ONU del flamenco con una amplia y heterogénea oferta que toca todos los palos.

1. 'Masterclass' a todas horas: iniciados o expertos.

El Festival de Jerez se concibe desde el minuto 1 como una muestra con un espíritu eminentemente formativo. En el fondo, la programación artística no deja de ser una maravillosa excusa para que cientos y cientos de cursillistas llegadas de cuarenta nacionalidades diferentes tomen clases con los más reputados maestros del baile y la danza durante dos semanas. Copados prácticamente el 100% de los cursos oficiales que promueve la muestra, la ciudad no solo ha crecido en estos 20 años en oferta de cursos de danza privados, sino que proliferan talleres y seminarios relacionados con el flamenco en su más amplia expresión: del compás básico a la teoría e historia flamenca. Durante el Festival de Jerez, uno puede asistir a un workshop sobre iniciación al arte jondo impartido por el flamencólogo Faustino Núñez, a que Diego Carrasco le desentrañe los secretos del compás de Santiago o inscribirse en un taller de palmas en pleno tabanco El Pasaje y conducido por Carlos Grilo –acompañante habitual de Miguel Poveda- y Chicharito. Pero si lo que se desea es empaparse de la historia del baile, lo mejor es acudir al curso que ofrece el especialista Juan Vergillos. Un interesante recorrido por los hitos del baile a través de la pintura, la fotografía y el cine que tendrá lugar en el Centro Andaluz de Documentación de Flamenco (CADF). Hay cursos y clases magistrales a casi todas horas durante los 16 días que dura el certamen.

2. Fotografía al aire libre: de la gigantografía a la trastienda.

Como novedad, la vigésimo edición del Festival exhibe dos muestras fotográficas en la calle. Por un lado, el proyecto Presencias de Juan Carlos Toro ha regado el corazón de la ciudad de apariciones de grandes cantaores. Una reivindicación que pretende hacer brotar arte en forma de enormes murales (14 gigantografías) para denunciar el pésimo estado de conservación del intramuros jerezano. Búsquenlos con calma pero sin pausa porque son reproducciones efímeras que durarán lo que quiera el viento. En una clave no menos anticonvencional, el fotógrafo Juan Salido presenta por las calles del centro Objetivo flamenco. Realizada durante el período 2013-2015, plasma diferentes imágenes obtenidas durante los ensayos generales de los espectáculos, pruebas de sonido, calentamientos previos a las representaciones, etcétera, programados en el Teatro Villamarta.

3. Reunión de Premios Nacionales de Danza.

La reunión de baile flamenco más relevante del mundo, con más de 35.500 participantes en su última edición, no sería nada sin la apuesta permanente que las grandes figuras hacen año tras año por ella. En esta edición tan especial volverán a Jerez Premios Nacionales de Danza como Eva Yerbabuena, que estrena espectáculo el 19 de febrero, Rocío Molina, Javier Latorre, Isabel Bayón, Sara Baras, y el último de los galardonados, Rubén Olmo. Todos ellos presentan espectáculo en el principal escenario de la muestra, pero además Molina y Olmo participan en un ciclo extraordinario que durante el puente del Día de Andalucía les llevará a ofrecer pequeños formatos en espacios tan singulares como el Museo Arqueológico o la bodega La Concha, de González Byass. Saludarlos y agradecerles su dedicación a la danza es tan sencillo como dejarse caer a tomar algo por el Café del Teatro (plaza Romero Martínez), un hervidero en estos días.

4. Peregrinaje a las peñas.

Las peñas son en Jerez pequeños grandes santuarios del flamenco. Y allí van en peregrinaje miles de aficionados flamencos del mundo cada año. Lo del peregrinar también viene al caso porque tratándose de un Festival muy abarcable en cuanto a distribución de sus sedes, no ocurre lo mismo con las peñas, que en algunos casos están diseminadas por el núcleo urbano. Aun así, integradas totalmente en la muestra y con cientos de devotos en cada certamen, el ciclo ‘De peña en peña’ reúne un rosario de diez entidades que vuelven a apostar este año por un pase a la hora del almuerzo en el primer y último fin de semana de Festival (Los Cernícalos, El Pescaero y Tío José de Paula). Si de toda la oferta hubiese que elegir una, quizás podía ser la de Antonio Chacón (calle Salas), que permanecerá ‘de guardia’ el sábado 27 de febrero. Inolvidables algunos trasnoches entre sus paredes atestadas de fotos históricas. Una vez algunos vieron a Sara Baras darse una pataíta colosal. Otras perjuran que han escuchado cantar por bajini a Miguel Poveda en la peña de Terremoto, que pondrá punto y final el 5 de marzo, desde la una de la madrugada, al ciclo peñista.5. El trasnoche y el 'Off Festival': solo para 'jartibles'.

Qué sería del Festival sin un buen trasnoche. De unos años a este parte se ha visto algo mermado, especialmente a raíz del cierre de El Colmao de la calle Arcos, aunque las ganas de fiesta a última hora de la noche no han amainado. Una de las primeras preguntas que hacen los críticos e invitados especiales a la muestra es, ¿y este año dónde se va a montar la juerga? Por algo será. Estos señores saben lo que se traen entre manos y, como buenos aficionados, segregan cuando piensan en escuchar a Joselito Valencia y a David Lagos en un buen mano a mano en el antiguo Arriate (calle Francos) o el nuevo Canaleja. Saber dónde surgirá la magia este año es otra de las cosas mágicas de la muestra jerezana. Un intrigante ejercicio de aguante solo apto para ‘jartibles’. Tienen hasta carné de socios de este selecto club y todo, oiga. Por descontado, el llamado 'Off Festival crece año tras año, con tabancos y locales que ofertan actividades y programación alternativa a la oficial de la muestra. Una de las muestras más sólidas son las que ofrecen los tabancos El Pasaje y Cruz Vieja, así como el ciclo de La Guarida del Ángel. 

6. El Festival monta un trío: flamenco, cocina y vino de Jerez.

Otra de las grandes novedades que aparecen en la programación más heterogénea y diversa que jamás haya tenido en 20 años el Festival de Jerez está en la restauración. O sea, en fundir el flamenco con la enogastronomía. Jerez no se podría entender sin el vino, pero tampoco sin el gusto de esta ciudad por el buen comer. Es lo que persiguen tanto la ruta ‘Tapateando’ como la propuesta de ‘Flamencook, cocina con compás’. Empecemos por esta última, la más cercana en el tiempo. La bodega de Los Gigantes de González Byass albergará un ‘showcooking’ maridado con los caldos de esta mítica factoría vitivinícola. Delante de los fogones estarán tres jóvenes aunque sobradamente cualificados cocineros, Ciprian Iordan (restaurante-hotel La Breña de Caños de Meca); Israel Ramos (Albalá en Jerez); y Antonio Caramé (Sopranis en Cádiz), que se han inspirado en diez artistas flamencos universales para diseñar 10 tapas de autor. Y luego estará 'Tapateando'. Del 26 al 29 de febrero, en pleno puente largo, tabancos y bares del centro de la ciudad ofrecerán tapas inspiradas en el mundo del flamenco maridadas con vinos de la tierra. Hasta ahora se ha unido una quincena de establecimientos, cifra que irá aumentando con el paso de los días.

7. Cante grande en distancia mínima: Villavicencio y Los Apóstoles.

Uno de los ciclos más singulares del Festival de Jerez es el denominado 'Los conciertos de Palacio'. El salón principal en la primera planta de este bello edificio insertado en el conjunto monumental del Alcázar celebra una nueva edición de sus recitales unplugged o sin microfonía. Aprovechando lo recoleto del espacio y la gran acústica de la sala, cantaores jóvenes y consagrados ofrecen recitales a las siete de la tarde que suelen estar abarrotados de aficionados propios y extraños que gustan de estos directos a mínima distancia de los artistas. Carmen Grilo y María Terremoto (22 de febrero), Maizenita y José Canela (24 de febrero), y José Enrique Morente (4 de maroz) dan forma a la propuesta del ciclo para esta edición. Pese a tratarse de una muestra de baile, el apartado cantaor se completa este año con el regreso de la bodega de Los Apóstoles, en González Byass, como escenario del Festival. Sin duda, un lugar con duende en el que podrán oírse los mejores ecos cantaores del momento: Jesús Méndez y José Valencia, en la medianoche del 26 y 28 de febrero, respectivamente, y Antonio Reyes, que actuará el 29 de febrero a las siete de la tarde.

8. El mayor centro documental sobre flamenco del mundo.

Aparte de su consideración de mayor centro documental sobre flamenco del mundo, la sede del CADF ya merecería la pena solo por visitar los rincones del Palacio Pemartín, edificado en el siglo XV y Bien de Interés Cultural desde 2007. Además, hay gramófonos de época, 80 cilindros de cera, 2.400 discos de pizarra y vestuario de grandes figuras de la danza flamencas, todo tipo de objetos y piezas de gran valor artístico. Por si fuera poco, la institución se vuelca durante los días del Festival incluyendo en su programación cursos, talleres y una exposición. Hay tres talleres, uno de castañuelas (Gala Vivancos); y dos de compás y palmas impartidos por Jerónimo Utrilla y David el Gamba. En cuanto a la muestra, hasta el 18 de marzo puede verse El flamenco con tinta china, de David Vaamonde. En ella muestra las raíces del flamenco aunque tratadas de una forma visual y contemporánea, demostrando que la comunión entre el flamenco y las distintas artes depara visiones mágicas y momentos de una gran fuerza plástica. Son, en conjunto, 25 obras, dos esculturas y una instalación.

9. Jerez, la Ciudad del Flamenco.

En esta edición del Festival, Jerez será más que nunca la Ciudad del Flamenco. No solo las exposiciones fotográficas ambientarán las calles; no solo tabancos, bares y restaurantes dedicarán un apartado especial de su oferta al arte jondo, también la muestra a nivel oficial ha organizado el ciclo 'XX Espacios, XX Artistas, XX Festivales'. Durante el puente del Día de Andalucía, una veintena de enclaves singulares de la ciudad acogerán espectáculos de pequeño formato que supondrán un intenso y maravilloso diálogo entre lo jondo y el patrimonio material de la ciudad. Una de las citas más esperadas será la de la bailaora cordobesa Anamarga, que tendrá lugar a mediodía del 27 de febrero en el mercado central de abastos. Bodegas, Museo Arqueológico, mezquita del Alcázar... Espacios únicos para propuestas flamencas creadas ex profeso para un ciclo extraordinario que pretende extender los tentáculos de la muestra más allá de Villamarta y de sus escenarios satélite.

Dentro de las actividades paralelas a la programación oficial del Festival, los Claustros de Santo Domingo también acogerán la exposición 'Compañía de Bailes Españoles. Argentinita y Pilar López', que rinde homenaje a estas dos grandes bailarinas del primer tercio del siglo XX, las hermanas Encarnación y Pilar López Júlvez. Se trata de una iniciativa de la propia familia que ha accedido a sacar los vestidos del baúl de las artistas para mostrarlos al público. Son 17 trajes originales que las bailarinas utilizaron en algunos de sus ballets más representativos. La exposición se completa con documentación periodística y artística, pinturas, dibujos y carteles producidos para promocionar los espectáculos y retratos de la época.

10. Rueda de prensa con copita en la Casa del Vino.

La sede del Consejo Regulador del Marco de Jerez, en la conexión entre calles Sevilla y Paúl con avenida Álvaro Domecq, alberga cada día del Festival -del jueves 18 al viernes 5-, la rueda de prensa de presentación que al día siguiente se ponen de largo en la programación oficial. Generalmente, artistas, organización, prensa y aficionados se entremezclan en un híbrido entre la convocatoria habitual de medios, charlas distentidas en abierto, y un posterior encuentro a un buen jerez con frutos secos. Es un clásico del Festival y una de las mejores oportunidades para 'tocar' a los artistas y, por qué no, improvisar un selfie para la posteridad. También suelen acompañarse de presentaciones de trabajos literarios y discográficos, estudios o incluso para promocionar otros eventos flamencos. Un rato de convivencia único e impagable por cortesía de la muestra y de la Casa del Vino. Una sugerencia: no pierdan de vista la botella de Medium, el caldo más codiciado de estos encuentros casuales a eso de la una de la tarde, sea laborable o festivo, llueve o ventee, durante el Festival.

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