Hablan tres andaluzas que no pueden volver desde Irlanda: "La embajada no nos va a dar soluciones"

Tras llenar un vuelo con otros españoles, todos los viajes son cancelados por las aerolíneas y no tienen forma de regresar. A una de ellas le espera su bebé en Almería

María del Mar Álvarez, la última vez que pudo estar con su bebé, en enero.
María del Mar Álvarez, la última vez que pudo estar con su bebé, en enero.

María del Mar Álvarez, almeriense, y Lucía Muñoz, jerezana, que vive con Ángela Marín, de Gullena, no podían imaginar el calvario que sufrirían a cuenta de aquel virus del que se comenzaba a hablar en los inicios de 2020. Ambas están trabajando en Irlanda. La primera de ellas, en Dublín; la segunda, en Limerick. La primera de ellas, en una guardería (creche), y la segunda, a través de una beca Erasmus de prácticas.

Álvarez tiene un hijo de 8 meses en España. "Por motivos de trabajo aún no he podido traérmelo". Se separó de él para continuar con su labor en el país. Y cuenta que, al principio, como pasó a mucha gente, "no volví porque no le dama demasiada importancia, lo veíamos lejano, pensé que serían unos meses y empezaríamos a trabajar pronto de nuevo aquí". Y esa es la clave. Porque faltar a un empleo no es una opción.

De hecho, la agonía es mayor porque ha sufrido fallecimientos de familiares en España, y lo que le gustaría, como es lógico, es no estar más tiempo separa de su hijo, de su familia. Y a todo eso se suma que "la sanidad aquí en Irlanda es bastante mala en comparación con España".

Mientras, la embajada española "no nos da soluciones, nos habla de vuelos con escala y para los menores no es lo más conveniente". De hecho, si puede, ante esta situación, "me gustaría traerlo ya aquí, pero las opciones son complicadas porque sería Almería-Madrid-Londres-Dublín. Es un trayecto muy largo".

En Irlanda, por lo pronto, sigue habiendo contagios y fallecidos diariamente. "Hay un plan de cinco fases quitando el confinamiento el 18 de mayo". La última vez que pudo ver a su bebé fue en enero.

La esperanza está en que ambos países vayan relajando esas medidas y se permita la movilidad internacional. Porque como explican Lucía Muñoz y Ángela Marín, las compras de vuelos realizadas las van cancelando y la embajada no quiere fletar más vuelos que permitan la repatriación en vista de que el confinamiento pueda ir finalizando. "Nos dicen que hagamos escalas, pero nadie nos dice que el vuelo de Londres vaya a salir a Barcelona o Madrid".

Lucía Muñoz y Ángela Marín, poco antes del confinamiento.

En total, calcula que en Dublín hay unos 300 españoles y en Limerick, como ella y una compañera en su misma situacion, unas 15. Lamenta que "sabíamos que el presidente del gobierno había recomendado la vuelta a España de los estudiantes que en ese momento estaban en el extranjero, pero a diferencia de otros estudiantes de otros países, nosotras no recibimos ningún mensaje en el que se nos exigiera la vuelta".

Visto todo, decidieron quedarse en la universidad donde trabajan de prácticas académicas, porque "en un principio la universidad iba a estar cerrada solo dos semanas y, al tener un contrato de prácticas, no sabíamos si íbamos a tener que volver. Veíamos que como la situación en España estaba tan mal no nos iban a dejar volver a Irlanda. Por otra parte, al tener que cambiar de ciudad para ir al aeropuerto y tener que coger varios medios de transporte, nos asustaba un poco el riesgo de viajar en ese momento y la posibilidad de coger el virus durante el viaje. Sería un riesgo tanto para nosotras como para nuestra familia".

Se dieron cuenta de la situación "cuando empezó a empeorar en España, porque en ese momento aquí no había ningún caso y seguía todo con normalidad. Nuestra coordinadora de prácticas nos iba informando de la situación aquí en Irlanda". Así, "empezó a ser más grave cuando nos avisaron de que seguramente cerrarían la universidad para prevenir, aunque aún no había casos en esta ciudad". Después empezaron a  cancelar las actividades de la universidad y el transporte entre las ciudades. "La mayoría de los estudiantes Erasmus empezaron a volver a sus países y ahí nos dimos cuenta de la gravedad de la situación".

Por suerte, al menos por el momento, entre los andaluces no hay ningún infectado, que sepan. Y si lo tuvieran, a pesar de que la sanidad no es como la española, "al pertenecer a la Unión Europea no tenemos ningún problema sanitario. Al tener la tarjeta sanitaria europea y el seguro que previamente contratamos nos atenderían sin problema, pero tampoco hemos tenido que hacer uso de ello".

Sin embargo, sí están pasando problemas económicos. "Tenemos la residencia pagada hasta el día 20 de mayo, el problema sería que si nos tenemos que quedar más tiempo tendríamos que seguir pagando. Tenemos una beca Erasmus que no cubre ni la mitad de los gastos que supone vivir en este país, así que hemos tenido que recurrir a nuestro propio dinero". Y no saben cómo volver. Actualmente, hay un vuelo de españoles que ya está lleno, gestionado por el Gobierno, pero al haber contactado "tarde, la lista de pasajeros estaba cerrada. El problema es que como en junio posiblemente van a volver a funcionar las aerolíneas ya no va a volver a haber esa posibilidad, eso nos dicen".

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