¿Qué significan los avisos meteorológicos? La Aemet lo explica tras el tren de borrascas

La emisión de cada nivel de aviso responde a criterios técnicos recogidos en el propio plan y aplicados de forma homogénea en toda Europa

Impacto de la borrasca Leonardo.
Impacto de la borrasca Leonardo. JUAN CARLOS TORO
12 de febrero de 2026 a las 14:02h

La Agencia Estatal de Meteorología ha vuelto a aclarar cómo deben interpretarse los avisos meteorológicos ante las dudas surgidas entre la ciudadanía. El organismo ha recordado que el plan Meteoalerta, en funcionamiento desde hace casi dos décadas, está consensuado con los servicios de Protección Civil y coordinado con el resto de países europeos a través del programa Meteoalarm. Este sistema se basa en un código de colores de tipo semafórico y establece distintos niveles de aviso en función de la superación de determinados umbrales previamente definidos.

La emisión de cada nivel de aviso responde a criterios técnicos recogidos en el propio plan y aplicados de forma homogénea en toda Europa. En el caso de fenómenos como la racha máxima de viento o la temperatura máxima, cuando un aviso indica, por ejemplo, una racha de 90 kilómetros por hora, no significa que esa sea la cifra exacta prevista, sino que se espera que se supere ese valor mínimo. El organismo ha subrayado que, conforme a la definición académica, un umbral constituye un valor mínimo y no un máximo ni una estimación cerrada.

Aemet ha precisado además que los avisos, especialmente en el caso del viento, se refieren a su ocurrencia a nivel de zona y no en accidentes geográficos muy singulares como cabos o promontorios, cuyas características no son representativas del conjunto del área afectada. Ha explicado que la velocidad del viento aumenta con la altitud siguiendo un perfil logarítmico, lo que implica que en picos y cimas de montaña las rachas suelen ser muy superiores a las registradas en zonas llanas próximas.

Las probabilidades

En este contexto, ha señalado que la red de estaciones de la Associació Valenciana de Meteorologia constituye una referencia, si bien algunas de sus estaciones están ubicadas en enclaves elevados o singulares. Como ejemplo, ha indicado que en el alto del Gordo, en Buñol, se registró una racha de 153 kilómetros por hora, mientras que en la estación situada en el núcleo urbano de Buñol la racha alcanzó los 64 kilómetros por hora. En otras zonas pobladas de la comarca, los valores oscilaron entre 90 y 100 kilómetros por hora.

El organismo ha insistido en que, de acuerdo con el plan Meteoalerta y con criterios de lógica y gestión del riesgo, los avisos se emiten en función de la probabilidad de que se superen determinados umbrales en el conjunto de una zona, y no atendiendo a registros puntuales en enclaves muy específicos. Ha enmarcado esta práctica dentro de los principios generales de la gestión del riesgo, ya sea en el ámbito médico, económico u otros, donde las decisiones se adoptan en función de probabilidades y no de certezas absolutas.

Finalmente, Aemet ha recordado que todas las disciplinas que tratan de anticipar el futuro trabajan necesariamente con incertidumbre. Ha comparado la predicción meteorológica con una intervención quirúrgica o una inversión económica, en las que se informa de riesgos y probabilidades sin poder determinar con exactitud el resultado final. Ha concluido que la atmósfera, materia prima de la meteorología, es un sistema caótico y que el grado de incertidumbre varía según el tipo de situación atmosférica.

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Emilio Cabrera.

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