Entre los próximos miércoles y viernes, Andalucía recibirá la influencia directa de un fenómeno atmosférico poco visible en nuestras latitudes: una lengua de humedad procedente de zonas tropicales que puede multiplicar la intensidad de las lluvias.
Su llegada coincide con un momento especialmente delicado, tras el paso del primer frente de Leonardo, que ya ha dejado en Andalucía numerosas incidencias, con caídas de árboles, trombas de agua, accidentes de tráfico y problemas en infraestructuras provocados por las inclemencias meteorológicas.
Juan Antonio Carazo, CEO de Andalmet, explica que este fenómeno será clave en la evolución del episodio: “Será la encargada de que las lluvias sean más eficientes”. ¿Qué significa esto? Pues que esta 'lengua' húmeda es realmente un pasillo de aire muy cargado de vapor de agua que se desplaza desde regiones tropicales hacia latitudes medias. Ese vapor no es lluvia todavía, pero sí la materia prima que necesitan las nubes para descargar.
Cuando esta lengua impacte de lleno sobre Andalucía, la atmósfera contendrá mucha más agua de lo habitual, de modo que cualquier frente o borrasca tiene capacidad para dejar precipitaciones más intensas, más persistentes y más abundantes. Técnicamente, esto se refleja en valores muy elevados de agua total precipitable, es decir, la cantidad de agua de las nubes de un frente de lluvias: “Entre el miércoles y el viernes tendremos los valores más altos de agua precipitable de todo el continente europeo”, señala Carazo. Dicho de forma clara: hay más agua en el aire y, cuando llueve, cae mucha más de golpe.
Andalucía en el epicentro y un episodio que se extiende más allá
El problema en Andalucía no es solo lo que pueda caer en los próximos días, sino todo lo que ya ha caído. Los suelos se encuentran completamente saturados, los ríos muy cargados y varios embalses al máximo de su capacidad. La situación es crítica. En este contexto, algunos modelos empiezan a dibujar escenarios muy preocupantes, con acumulados que podrían rondar o incluso superar los 500 milímetros en zonas concretas de Andalucía durante los próximos diez días.
La Aemet, que no suele anticipar con tanta antelación avisos de nivel alto, ha activado los avisos rojos por lluvias para el miércoles en Grazalema, con previsión de hasta 200 milímetros en 24 horas. Umbrales muy elevados que incrementa notablemente el riesgo de más inundaciones, si caben. Más al sur, los modelos siguen marcando acumulados extremos en Marruecos, con previsiones que alcanzan hasta 700 milímetros en algunos puntos durante los próximos diez días.
Si estos escenarios se cumplen, el país vecino podría volver a situarse en el foco informativo por inundaciones de gran magnitud, ya que a estas lluvias habría que sumar los litros ya recogidos en enero, con suelos igualmente al límite y con infraestructuras que no están preparadas para gestionar tal volumen de agua en tan poco tiempo.
En el norte peninsular, Galicia tampoco se librará de nuevas lluvias abundantes, aunque en un contexto distinto. Allí, tanto el territorio como las infraestructuras están mucho más acostumbrados a gestionar grandes acumulados, por lo que el impacto potencial es menor que en zonas del sur. La lengua de humedad no es la causa única del temporal, pero sí el factor que puede marcar la diferencia. Actúa como un amplificador.
En una semana en la que Andalucía ya afronta uno de los mayores riesgos hidrológicos de las últimas décadas, este flujo de vapor tropical puede ser decisivo. Tomen precaución, porque se prevén unos días muy complicados.
