Una 'desescalada' en dos fases: el Gobierno estudia cómo será la nueva normalidad hasta fin de año

La antigua circunvalación de Jerez, vacía durante la pandemia. FOTO: MANU GARCÍA
La antigua circunvalación de Jerez, vacía durante la pandemia. FOTO: MANU GARCÍA

El decreto del estado de alarma se alargará más allá del 26 de abril. A partir de ese día, con la aprobación del Congreso, se prorrogará el confinamiento durante dos semanas más. Así, se alcanzarán los dos meses de una necesaria paralización de la vida social y económica para luchar contra el coronavirus.

Un equipo de expertos del Gobierno está trabajando ya para ver cómo será el país desde ya hasta final de año. El objetivo es ir desescalando el confinamiento poco a poco. Sobre la mesa, como apunta 20minutos, hay varias posibilidades.

La primera es que a corto plazo se mantengan las políticas más restrictivas. Científicos del MIT aseguran en un estudio, que aún no ha sido revisado por pares (es decir, que otros científicos de la misma materia no han realizado comprobaciones), que en los próximos dos años, hasta que no se pueda vacunar a toda la población, volverán los episodios de confinamiento cuando se produzcan rebrotes en todo el mundo. Será cíclico, imparable, y en cierta medida, controlable. Por eso, esta primera crisis del coronavirus debe ser atajada con la mayor eficiencia posible.

Otra cuestión es la de los territorios. Hay zonas donde apenas se dan casos. Si no hubiera confinamiento, la movilidad de personas podría producir graves picos. Son el caso de repartidores, proveedores intermunicipales, que se exponen a zonas donde sí hay contagios y que pueden ser vectores de transmisión en localidades limpias de la enfermedad hasta ahora. Hay islas en Canarias sin casos. Pero el Gobierno aún no quiere abrir el confinamiento en esas regiones, para no ser responsable de esos rebrotes.

En cambio, sí sería posible que las zonas donde más nuevos contagios se produzcan hasta final de mayo queden más aislados. Todo apunta a que serán Madrid y Cataluña, donde se producen la mitad de las muertes y e infecciones de España. Si pasadas algunas semanas más, el resto del país llega a cero casos nuevos, como Wuhan, podría reactivarse la economía. Pero con muchas limitaciones.

Hasta junio o julio llegaría el primer desescalamiento. En concreto, se permitiría salir, pero los bares permanecerían cerrados. Esto incluye otras actividades masivas, como conciertos, espectaculos deportivos, algunos espacios públicos no esenciales... Y todo, con medidas de distanciamiento -evitar aglomeraciones- e higiénicas -mascarillas, guantes, geles hidroalcohólicos a la mano-, junto a la realización de pruebas, recomendaciones y obligaciones.

A partir de julio, con distancia de seguridad, podrían permitirse la apertura de algunos de esos espacios, como hostelería, ocio... Pero mientras los últimos estudios apuntan a que sí existe transmisión por aire en espacios cerrados, algunos parecen más difíciles de que puedan trabajar con normalidad, como las discotecas cerradas que experimentan aglomeraciones.

Otra de las cuestiones es el del transporte público y privado. Los trenes de media distancia y larga distancia seguirán con restricciones y sólo se permitirían los viajes derivados de actividades esenciales -trabajo, cuidados...-. El control en fronteras terrestres, con Portugal y Francia como las principales, pero también con Andorra y Marruecos en las ciudades autónomas, serían controladas. El turismo, por el momento, queda en segundo plano. La mayor industria y fuente de riqueza en muchas regiones, sobre todo en periodo estival, parece una quimera para 2020. La apuesta, en ese sentido, podría ser al final del verano el turismo nacional, con medidas de control importantes.

Por último, está por ver si, como apuntan fuentes cercanas al Gobierno, en la próxima prórroga se incluyen permisos para salir a pasear con niños o para hacer deporte individual. Lo que ocurra en los próximos días será fundamental. La curva de nuevos contagios se va aplanando, pero con cierta frecuencia experimenta repuntes, como el de este jueves 15 de abril. Cabe la posibilidad de que esta medida se alargue a la siguiente prórroga, que tendrá lugar el 10 de mayo.

Mientras, países como Austria y Suiza apuntan ya el desescalamiento, y Francia y Reino Unido anuncian que lo más estricto finalizará en la primera quincena de mayo. La OMS ha alertado del riesgo de levantar estas restricciones demasiado pronto. Todo depende de cómo evolucione la pandemia en el mundo, el grado de conocimiento que se logre de la enfermedad y lo que hagan los países del entorno. La mayor preocupación, según las cifras de contagios, está ahora en Estados Unidos, que se resiste a limitar la movilidad y paralizar del todo la economía. Otros países, a medio plazo, están en riesgo mayor. Son aquellos donde el poder del estado es más limitado y donde los sistemas sanitarios son precarios, principalmente, África, pero también Sudamérica y Centroamérica. La evolución en estos territorios dará la medida de cuánto hay que  limitar la movilidad internacional, clave para España.

Más allá del 31 de diciembre de 2020, las previsiones se escapan. En lo social y en lo económico. El medio plazo es el periodo más largo sobre el que se pueden hacer cábalas. La incertidumbre lo marca todo en esta nueva normalidad del mundo. Cuando haya vacuna, posiblemente, el mundo se parezca algo más al que existía antes de esta pandemia.

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