Una de cada tres personas del colectivo LGTBI ha sido víctima de una agresión verbal en Cádiz

Una niña, envuelta en la bandera del arcoiris, durante la concentración contra la LGTBIfobia. FOTO: MANU GARCÍA.
Una niña, envuelta en la bandera del arcoiris, durante la concentración contra la LGTBIfobia. FOTO: MANU GARCÍA.

Una de cada tres personas (34,67%) del colectivo LGTBI ha sido víctima de una agresión verbal en la provincia de Cádiz y casi uno de cada diez (8,98%) manifiesta haberse sentido en algún grado en riesgo físico de haber experimentado alguna agresión física, en el último año. Estos son los datos alarmantes del primer estudio que ha realizado Jerelesgay a nivel provincial, después de que en 2016 Cádiz fuese la provincia de Andalucía con mayor número de delitos de odio por orientación o identidad sexual, y la quinta de España.

Según el estudio, ocho de cada diez personas de la población LGTBI en Cádiz consideran que aún hay mucho por cambiar en su provincia de residencia para poder "vivir de forma libre y visible su orientación sexual". Es más, Cádiz se encuentra a la mitad, con una media de 5,11, entre ser una provincia "muy conservadora o cerrada" y "muy tolerante o abierta".

La presión psicológica que sufre el colectivo, por vivir en un entorno de cierta “agresividad”, queda patente al comprobar que uno de cada dos (el 47,37%) de la población LGTBI encuestada, ha presenciado en su entorno agresiones verbales o físicas en el último año. Elevándose a un 62,37% en menores de 25 años y un 54,24% en caso de mujeres. Además, tres de cada diez personas LGTBI han sentido algún tipo de rechazo en su entorno más cercano e incluso una de cada tres personas del colectivo muestra cierto grado de acuerdo con irse a vivir a otra provincia española.

Como dato alarmante, el 90,71% manifiesta que todavía hay mucha gente dentro del armario, sin vivir su orientación afectivo-sexual de forma normalizada. También, siete de cada diez personas del colectivo LGTBI expresa que es más difícil (por su orientación o identidad sexual) tener pareja o incluso formar una familia. Hasta tres de cada diez aseguran que si hubieran sido heterosexuales todo hubiera sido más fácil. Y por útlimo, la mitad (52,01%) declaró que —en algún grado– le costaría poder mostrar afecto en público (un beso, cogerse de la mano...) con una pareja.

En este sentido, el estudio concluye que hay dos campos que deben ser prioritarios para todas las instituciones y entidades responsables para llevar a cabo un cambio en la sociedad: la visibildad y la normalización.

"Es prioritaria una visibilidad pública y transversal, es decir, la inclusión de la diversidad en todos los espacios, festejos, actividades y detalles, naturalizándola (por ejemplo, anuncios y carteles instituciones inclusivos con la diversidad, festivales y actos públicos, carroza de la diversidad en la Cabalgata de los Reyes Magos, actividades de la Sala Paul Espacio Joven, deshabilitar expresiones homófobas en villancicos...) así como servicios públicos adaptados para la población LGTBI, a menudo invisibilizada (información sexual adaptada en los centros de salud, protocolos de actuación en servicios como policía...)", exponen desde la asociación jerezana.

Por último, destacan que la normalización, principalmente con la educación en igualdad y diversidad desde la escuela es fundamental tanto para erradicar la lacra de la LGTBIfobia así como aportar dignidad y autoestima a las propias personas LGTBI.

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