El crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, tiene previsto atracar el próximo sábado en el puerto tinerfeño de Granadilla de Abona, en una operación coordinada por las autoridades españolas para evacuar a sus pasajeros. La llegada del buque activará un dispositivo sanitario y logístico de carácter excepcional, centrado en la repatriación escalonada de los viajeros y en el control epidemiológico del virus.
La embarcación, que partió de Ushuaia (Argentina) con destino a Cabo Verde, transporta a 147 personas —88 pasajeros y 59 tripulantes— de hasta 23 nacionalidades. El foco infeccioso ha dejado hasta el momento tres fallecidos, elevando la alerta sanitaria y obligando a activar protocolos internacionales de respuesta.
La Organización Mundial de la Salud ha elevado a ocho los casos vinculados al brote detectado en el MV Hondius y ha señalado que el foco estaría asociado a la cepa Andes, una variante del virus con capacidad de transmisión entre personas. El último contagio confirmado corresponde a un ciudadano suizo que había desembarcado previamente junto a su esposa, antes de que se conociera la situación a bordo, y que actualmente se encuentra en tratamiento en Zúrich.
El organismo internacional ha advertido de que esta variante, predominante en el cono sur de América, puede derivar en el síndrome pulmonar por hantavirus, una patología con una tasa de mortalidad cercana al 40%. Además, ha informado de que tres pasajeros con sospecha de infección han sido trasladados a Países Bajos, entre ellos el médico del crucero que inicialmente estaba previsto evacuar a Canarias.
Repatriaciones coordinadas y seguimiento internacional
El Ministerio de Defensa asumirá el traslado de los ciudadanos españoles, mientras que los países de origen de los pasajeros europeos gestionarán sus respectivas repatriaciones. En el caso de viajeros de terceros países, se está coordinando una respuesta conjunta con el Ministerio de Asuntos Exteriores para garantizar un retorno ordenado.
Todos los pasajeros permanecerán a bordo hasta la llegada de los vuelos asignados, en un dispositivo que busca evitar contactos innecesarios y garantizar la trazabilidad sanitaria. Solo en caso de que algún pasajero extranjero requiera atención urgente se procederá a su ingreso en territorio español, aunque por el momento no se ha registrado ninguna situación de este tipo.
Evacuados los cuatros afectados con síntomas
Los cuatro casos con síntomas –tres pasajeros y el médico del barco– ya han sido evacuados previamente desde Cabo Verde, donde el buque permanece fondeado en estos momentos. Esta circunstancia ha permitido reducir el riesgo inmediato a bordo antes de su llegada a Canarias.
La elección del puerto de Granadilla de Abona responde a criterios logísticos y sanitarios, al tratarse de una instalación con baja actividad y cercana al aeropuerto de Tenerife Sur. Desde allí se organizarán los vuelos de repatriación, en un operativo que se prevé desarrollar de forma rápida una vez completadas las evaluaciones médicas.
Desde el ámbito europeo, la Comisión Europea ha señalado que el riesgo para la población general es "bajo", aunque mantiene la vigilancia activa. La portavoz comunitaria de Salud, Eva Hrncirova, ha subrayado que la protección de la salud pública sigue siendo la "prioridad absoluta", en un contexto de coordinación con la Organización Mundial de la Salud y los Estados implicados.
El organismo comunitario ha anunciado nuevas reuniones de seguimiento para supervisar la evolución del brote y garantizar una respuesta conjunta. Mientras tanto, el caso del MV Hondius pone de relieve la importancia de los mecanismos internacionales de control ante enfermedades infecciosas en entornos cerrados como los cruceros.
Un operativo sanitario ante un brote de riesgo controlado
La ministra de Sanidad, Mónica García, explicaba tras una reunión de seguimiento que los 14 ciudadanos españoles a bordo –13 pasajeros y un tripulante– serán sometidos a una evaluación médica a su llegada a Canarias. Posteriormente, serán trasladados en avión militar hasta la base de Torrejón de Ardoz y derivados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, donde permanecerán en cuarentena.
Según ha detallado, este centro cuenta con "unidades de aislamiento de alto nivel", lo que lo convierte en una instalación clave para gestionar posibles casos. Las autoridades han previsto que aquellos pasajeros que presenten síntomas ingresen en dichas unidades, mientras que los asintomáticos cumplirán el aislamiento en otras dependencias hospitalarias bajo supervisión médica.
El periodo de cuarentena no será uniforme, ya que dependerá de la determinación técnica del día cero de ese contacto y del tiempo de incubación del virus, estimado en torno a 45 días. A día de hoy, tanto los pasajeros españoles –procedentes de distintas comunidades autónomas– como el resto del pasaje permanecen asintomáticos, según fuentes oficiales.
