Sevilla vuelve a situarse en el mapa de la arquitectura nacional e internacional tras el reconocimiento obtenido en los Premios AMAD de Arquitectura en Madera. Los estudios Bakpak y EovaStudio, ambos de origen hispalense, han sido galardonados por el diseño del proyecto Oceanika, un ambicioso complejo turístico en Torremolinos.
El jurado ha distinguido esta propuesta en la categoría de Obra Nueva, en un certamen que también contempla las modalidades de Rehabilitación e Interiorismo. El proyecto destaca por su planteamiento innovador y por aspirar a convertirse en el mayor edificio de madera del sur de Europa.

Oceanika se levanta sobre los terrenos del antiguo Hotel Los Álamos, un espacio que fue referente turístico en la zona y que permanecía abandonado desde 2014. La iniciativa supone así la recuperación de este enclave mediante una “construcción sostenible a gran escala” orientada de nuevo al uso turístico.
Con una superficie de 14.823 metros cuadrados y un total de 180 alojamientos, el complejo incorpora además espacios ajardinados con piscinas, zonas comunes y vegetación mediterránea. El proyecto ha sido promovido por el grupo inmobiliario Nuovit Corporate.
Un edificio de madera con impacto casi nulo
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el uso de 3.500 metros cúbicos de madera estructural procedente de bosques certificados. Esta elección permite, según los arquitectos, evitar la emisión de 3.500 toneladas de CO₂ y reducir en más de un 60% las emisiones frente a una construcción convencional en hormigón o acero. El jurado valoró especialmente "su arquitectura interesante en plantas y volúmenes, por su correcta implantación en un entorno degradado, su paisajismo integrado en el proyecto, la adopción de criterios bioclimáticos y su certificación externa de la sostenibilidad".
El diseño incorpora además sistemas de captación y reutilización de aguas pluviales, así como soluciones orientadas a minimizar el impacto ambiental del edificio. A ello se suma un planteamiento bioclimático que incluye ventilación cruzada, protección solar y sistemas de alta eficiencia como la aerotermia y la energía fotovoltaica, lo que permite reducir hasta un 77% la demanda energética respecto a los estándares normativos.
Sostenibilidad, innovación y proyección internacional
El propio equipo de arquitectos explica que el proyecto se basa en el «concepto de edificio de impacto casi nulo», lo que implica avanzar hacia una arquitectura centrada en la descarbonización, el uso de materiales naturales como la madera y una gestión más eficiente de los recursos.
Oceanika no solo redefine la forma de construir, sino también el entorno en el que se ubica. Levantado sobre un solar degradado cercano a infraestructuras como una autovía y una línea ferroviaria, el complejo actúa como barrera acústica y ambiental y genera un nuevo espacio verde en su interior.
El paisajismo del proyecto apuesta por especies autóctonas como lavandas, romeros o agaves, adaptadas al clima mediterráneo y con bajo consumo hídrico. Estas se combinan con sistemas de reutilización de agua y con soluciones que favorecen la biodiversidad. La construcción industrializada ha permitido además reducir a la mitad los residuos de obra, disminuir el ruido durante la ejecución y ahorrar un 50% de agua, además de acortar los plazos en más de un 15%.
El proyecto ha trascendido el ámbito nacional y ha sido expuesto en la Bienal de Arquitectura de Venecia, además de recibir otros reconocimientos como los premios Rebuild y Expoconstruye. Los Premios Amad, otorgados por la Asociación Madera y Arquitectura, reconocen las mejores iniciativas que impulsan el uso innovador y sostenible de la madera en la arquitectura contemporánea.



