Ser actriz en tiempos de redes sociales: entre la vocación, la precariedad y la salud mental

Cristina García comenzó con 13 años su formación teatral con Anabel Azuar y con 17 siguió con Alberto Puyol en Teatro Estudio Jerez (TEJ). Desde los 18 años, se dedica profesionalmente desde Sevilla y Madrid, compaginando teatro y música

Ser actriz en tiempos de redes sociales: entre la vocación, la precariedad y la salud mental. En la foto, Cristina García.
Ser actriz en tiempos de redes sociales: entre la vocación, la precariedad y la salud mental. En la foto, Cristina García.

Cristina García (Jerez, 1992) empezó a hacer teatro con 13 años; con 18 ingresó en la Escuela de Arte Dramático de Sevilla (ESAD), donde estudió interpretación textual, y más tarde hizo teatro musical en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD), estudios que compaginó con un máster de teatro musical en la Complutense.

Por su formación en teatro de texto y teatro musical se abrió camino en los musicales. Es una de las integrantes del proyecto Zarza del Teatro de la Zarzuela, un programa didáctico que consiste en la realización de una zarzuela por y para jóvenes. “Adaptamos una zarzuela a nuestra actualidad, a nuestro contexto, para acercarla a los institutos”, cuenta Cristina. En este 2022, se embarca en la cuarta zarzuela de este proyecto. 

Además de su implicación en Zarza, la joven actriz jerezana desarrolla su trabajo como cantante y actriz con otros proyectos. Es integrante de Lady & the cats, grupo de música que comparte con Javi, Octavio y Yovani (sanluqueños y jerezanos), y con el que hace versiones con un estilo “vintage, rock & roll, swing y jazz” bajo el lema “el twist es el nuevo twerking”.

grupo directo 1
Lady & the cats. 

Desde fuera, la vida de Cristina parece que pivota entre un cierto éxito, algo que resulta (tristemente) sorprendente, en cierto modo por la precariedad imperante en el sector artístico y también por las dificultades que ha atravesado el sector en la pandemia. “Parece que no paro, y es cierto, pero si empiezas a desgranar por meses y semanas, te encuentras con que puedes estar un par de semanas o tres sin absolutamente nada que hacer. Los actores nos vemos enfrentados a esta vida. Es muy duro, empiezas a procrastinar, a estar en casa y no querer salir por no gastar dinero”, explica la actriz jerezana. 

“Por suerte, en estos últimos años he podido trabajar en estos dos proyectos y han sido mi principal sustento”. Además de Zarza y Lady & the cats, trabaja en el Teatro Lara de Madrid, con la obra Capullos que vuelan, escrita y dirigida por Lluis Mosquera, “una obra entre cómica y poética que habla sobre la precariedad que viven los jóvenes, cómo hay que sacrificar los sueños para sobrevivir y el equilibrio entre los sueños y la necesidad de pagar el alquiler”. 

Otro de los factores que influyen enormemente en esta sensación de inseguridad y desprotección es el uso de las redes sociales: “Te encuentras compañeros que no paran de subir proyectos nuevos, ‘se vienen cositas’, y te das cuenta conociéndolo de cerca que no es tan verdad como parece, son cosas precarias y puntuales, se pueden tener muchos frentes abiertos pero no es necesariamente un sustento”, relata la actriz y cantante.

Cristina García.
La actriz jerezana Cristina García. 
Cristina García, actriz y vocalista. 
Cristina García, actriz y vocalista. 

Hace dos semanas tuvo el encuentro ‘Entre bambalinas’ con Daniel Bianco, director de el Teatro de la Zarzuela, para hablar precisamente sobre cómo viven esta precariedad: “El proyecto Zarza es super gratificante, casi lo mejor o lo mejor que he hecho en mi vida, pero a la semana siguiente de terminar aquí tuve que irme a trabajar de azafata. Es un contraste muy fuerte, porque emocionalmente estás trabajando de lo que te gusta durante semanas y luego tienes que estar de azafata. No se me caen los anillos, es un ‘trabajo alimenticio’ que cobras y lo olvidas, pero es un contraste fuerte”, explica. 

"El concepto del reto y la meta en mi carrera me produce ansiedad"

Sobre posibles ambiciones para el futuro y salud mental en el ámbito artístico, Cristina asegura sentirse en calma y vivir más al día a día: “Me he dado cuenta de que el concepto del reto y la meta en mi carrera me produce ansiedad, inestabilidad y un poco de culpabilidad, por esto de compararme con los demás y pensar que no estoy haciendo lo suficiente. De un tiempo a esta parte he decidido que aunque mi profesión sea vocacional mi prioridad es estar bien mentalmente. Una cosa buena que me llevo de la pandemia es que he aprendido a vivir casi semana a semana, gracias a la ayuda en parte de la terapia. Parece una obviedad, pero me ha ayudado a vivir y disfrutar del momento sin pensar en metas a medio plazo. De nada me sirve pensar en la pensión del futuro o si voy a poder comprar un piso”. 

"Aunque mi profesión sea vocacional, mi prioridad es estar bien mentalmente"

Respecto al acento andaluz, uno de los grandes estigmas en el mundo de la interpretación, Cristina también ha tenido que “aprender” a cambiar su acento para abrirse paso en este mundo: “En la ESAD casi todos éramos andaluces, aunque en técnica vocal nos enseñaron la dicción neutra. Salimos con el sello en la frente de acento neutro. En Madrid se me ha ido naturalizando y no tengo problema en cambiar el acento para actuar. No espero que me pidan que lo neutralice, sino al revés, conservo mi acento solo sí me lo piden. Yo hablo con mi acento en mi día a día. Está el estigma de que cuando me escuchan hablar con mi acento piensan que no voy a ser capaz de cambiarlo, asumen que no te pueden poner otro personaje que no sea de andaluza”. 

Por el momento, Cristina tiene pensado continuar su carrera en Madrid porque “estar en la capital da los estímulos que la profesión necesita”, pero reconoce que la dosis de Jerez la tiene casi siempre: “Voy mucho, también a Rota los veranos. Tengo mucha carretera y sé que puedo irme cuando lo necesite y estar cuando me haga falta”, concluye la actriz jerezana. 

Sobre el autor:

Valeria Reyes

Valeria Reyes Soto

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y máster en Gestión Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado en la gestión y comunicación de proyectos como el Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger, la Feria del Libro de Sevilla, el Festival de Jerez o el Festival de Cine Europeo de Sevilla; en espacios como la librería Caótica y en proyectos como Luces de barrio. Con especial interés por los programas que unen diferentes puntos de la cultura a través del encuentro, la investigación y la mediación, así como plena vocación por el mundo editorial, librero y literario.

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