La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, conocida como Anboto, ha salido este martes por la mañana de la cárcel de Martutene, en San Sebastián, en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite a los internos abandonar la prisión de lunes a viernes, regresando únicamente para pernoctar. La salida se produjo pasadas las diez, y a su llegada al exterior un grupo de alrededor de una decena de personas intentó impedir que los medios captaran su imagen.
Iparraguirre, vestida con gafas de sol oscuras, una cazadora verde y vaqueros, se abrazó con algunas de las personas que la esperaban antes de subir a un vehículo y abandonar el lugar. Este régimen de semilibertad le fue concedido por el Gobierno Vasco, que permite a los reclusos desarrollar actividades fuera de prisión durante la jornada, regresando únicamente por la noche.
El artículo 100.2 exige que el interno presente un “plan de ejecución” en el que se indique que realizará un trabajo remunerado o labores de voluntariado, incluyendo horarios y compromisos específicos. En el caso de Iparraguirre, este requisito se cumplió para justificar su salida temporal del centro penitenciario.
Rechazo de Covite
La decisión ha generado críticas de organizaciones de víctimas del terrorismo. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) calificó la medida como “escandalosa e injustificable” debido al “historial criminal de extrema gravedad” de Iparraguirre, quien fue condenada a 793 años y ocho meses de prisión y está vinculada a al menos 14 asesinatos.
Un caso reciente similar fue el del exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu, conocido como Txeroki, quien también obtuvo el régimen de semilibertad en febrero. Ambas concesiones provocaron el rechazo de asociaciones de víctimas, que consideran que estas decisiones son consecuencia de acuerdos políticos.
Soledad Iparraguirre nació en Eskoriatza (Gipuzkoa) en 1961. Fue detenida en octubre de 2004 en Francia junto a Mikel Albisu, Antza, jefe del aparato político de ETA, en Salis-de-Béarn, donde residían con su hijo. En ese momento, se le atribuía la dirección del aparato de extorsión de la banda. Posteriormente, en 2018, participó junto a Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera, en el anuncio público de la disolución de ETA.
