Rubén Sánchez: "Hay empresas que están aprovechando la coyuntura para timar al consumidor"

Rubén Sánchez, en una captura de un vídeo de Facua.
Rubén Sánchez, en una captura de un vídeo de Facua.

Sevillano de 1974, periodista, Rubén Sánchez va camino de las tres décadas involucrado en Facua. De unos años a esta parte se ha convertido, como vicepresidente y portavoz, en el rostro más conocido y mediático de la organización de usuarios y consumidores, gracias también a un perfil de Twitter que explota como pocos en nuestro país. Estos días de confinamiento reorganiza el trabajo a distancia con los más de 120 trabajadores de un lobbie de consumidores y usuarios que, con más de 234.000 socios, ha tumbado numerosos abusos y fraudes, y al que no han podido derribar los numerosos bulos y las campañas de difamación de esos poderosos a los que estos consumidores en acción han logrado doblar el brazo en no pocas ocasiones.

Este año (estaba previsto en marzo pasado) Facua, fundada como organización sin ánimo de lucro en Andalucía en 1981, celebrará un congreso para refrescar sus órganos de dirección. La candidatura única de la actual secretaria general, Olga Ruiz, dará el relevo a Francisco Sánchez Legrán (padre de Rubén) en la presidencia. Rubén pasará a desempeñar el puesto de secretario general y, cómo no, a seguir siendo la cara más visible de una legión de defensores de los derechos de usuarios y consumidores en España, más que nunca necesitados de protección en tiempos de pandemia, y ante el terrible escenario social y económico que se avecina.

¿Cómo lleva el encierro? 

Currando a tope, pero con ganas ya de salir de casa y dar una vuelta. También estamos modernizando la organización, con una plataforma para estar en comunicación y coordinados los 123 trabajadores que somos. Hemos pegado un salto interesante en el teletrabajo, dentro de lo malo.

¿Demasiados frentes abiertos para no poder salir de casa?

Sí, sí, llevamos algo más de un mes de estado de alarma en el que hemos recibido un número muy, muy elevado de peticiones de ayudas, de consultas de consumidores, y sobre todo, han ido relacionadas con los sectores de aerolíneas, agencias de viajes, compañías de telecomunicaciones y hoteles. Esos son serían los cuatro sectores con más consultas, aunque en el caso de las aerolíneas podemos hablar de avalancha. Desde el principio planteamos abrir una vía directa de asesoramiento por problemas derivados del estado de alarma, y hay más de 5.000 inscritos en la plataforma para que la gente vea a qué tiene derecho o no cuando una aerolínea no te presta el servicio, o cuando te siguen cobrando la cuota de una academia o de una escuela infantil y, lógicamente, no están operando.

¿Cómo están portándose las eléctricas, siempre en el disparadero de las quejas?

Es un momento importante para valorar qué tenemos en casa, qué servicio tenemos contratado, dónde podemos hacer una revisión... ya que estamos pasando tantas horas en casa, es un buen momento para eso, para revisar todos los contratos y ver, por ejemplo, que el del suministro eléctrico posiblemente sea un contrato con una tarifa desproporcionadamente alta y lo que toca ahora es volver al precio semiregulado, que es lo que teníamos antes, al PVPC. La gran mayoría de gente que está en el mercado libre lo ha hecho porque la han engañado porque realmente es más caro que la tarifa PVPC.

En su perfil de twitter asegura que "en ocasiones ve fraudes". Aparte de muchos virus, ¿estamos rodeados de vampiros o de fantasmas?

En esta coyuntura hay de todo, hay empresas que lo están pasando muy con el estado de alarma, hay empresas que están intentando mejorar la calidad de la atención a los usuarios y los consumidores; pequeños comerciantes de barrio que tramitan pedidos por WhatsApp y los llevan ellos mismos a las puertas de las casas de, sobre todo, los mayores, que lo tienen más complicado; y luego, en paralelo, hay empresas que también están aprovechando la coyuntura para ganar más dinero de la cuenta, timar al consumidor, o eludir con argucias legales prohibiciones. Hemos denunciado cómo MásMóvil está lanzando una campaña publicitaria diciéndonos que nos quedemos en casa, pero a la vez está captando clientes para instalarle la fibra en casa sin importarle que sean usuarios que ya tengan fibra. La portabilidad está prohibida, para que ningún operario vaya a ninguna casa, pero ellos lo que te dicen es que te eliminan el número que tenías para instalarte la fibra. Con eso puentean lo que dice la normativa. Como esas, hay más prácticas que aprovecha o esquivan la coyuntura.

Vemos atónitos cómo el Gobierno sigue sin aprobar una regulación de los precios de las mascarillas

Al final siempre están los que en el río revuelto ven ganancias...

Exacto. Y sobre todo empresas que, en lugar de asumir que en esta coyuntura todos lo vamos a pasar mal, intentan que sea el consumidor que soporte todo, negándose por ejemplo a devolver cantidades por servicios no prestados o cargándole cuotas de servicios que ahora no tienen razón de ser. Si me has cancelado el vuelo, tienes que devolverme el precio íntegro en el plazo de siete días que marca la ley. Lo mismo que el que compró entradas para un festival, y ya por ejemplo hemos denunciado al Viña Rock, o el que tenía abonos en los palcos de Semana Santa. En este último caso está muy claro, el evento no se ha celebrado y hay que devolver el dinero a la gente.

¿Hay que reclamarle algo al Gobierno en la gestión de la mayor crisis sanitaria que hemos conocido?

Digamos que tenemos un Gobierno de coalición donde un solo ministerio no toma decisiones, son decisiones que al final tienen que consensuar o acordar por mayoría, y lo cierto es que, desde el primer momento, le trasladamos al Gobierno que somos un agente económico y social, me refiero a Facua, y no se pueden tratar todos los temas relacionados con el estado de alarma solo con los sindicatos y la patronal. Una organización que representa a los intereses de los ciudadanos como consumidores tiene mucho que decir. El presidente no nos contestó, no aceptó la petición, y bueno, se lo trasladamos al vicepresidente de Derechos Sociales (Pablo Iglesias), y en este caso sí asumió lo que pedíamos, nos reunimos y le expusimos reivindicaciones. Hubo un compromiso de diálogo permanente que, de momento, está cumpliendo. Todas las reivindicaciones se las trasladamos a esta Vicepresidencia y al Ministerio de Consumo.

Otra captura de Sánchez.

En el caso del Ministerio de Consumo, ¿con qué va ya tarde?

Hay cosas importantísimas aprobadas en el BOE para los consumidores... En su momento, reivindicamos que se prohibieran los cortes de agua, gas, luz y telecomunicaciones. Eso se aprueba de inicio, pero una forma un tanto peculiar porque había que cumplir una serie de requisitos carentes de sentido, en cuanto a los perfiles económicos, y trasladamos a la Vicepresidencia que no lo entendíamos, que había que prohibir cualquier corte a cualquier familia. Se rectifica y el siguiente Real Decreto ya lo incorpora. Son medidas que son frutos de peticiones y de peticiones de retoques en lo aprobado. Otra medida que le pedimos al Gobierno fue intervenir los precios de las telecomunicaciones y prohibir que pudieran subir las tarifas de servicios en los que estén ahora prohibidas las portabilidad. Porque, claro, tienen ahora al cliente cautivo. Y el Gobierno lo ha prohibido.

Nosotros pedimos que se aprobaran medidas de protección de los hipotecados, y se aprueba una moratoria que, lamentablemente, deja mucho que desear. En todo caso, por ejemplo, pedimos que esta moratoria incluyera también otro tipo de préstamos hipotecarios, como puede ser el del coche, y se ha aprobado también. Y aun así, no nos convence porque exigen demasiados supuestos de vulnerabilidad económica, ha habido concesiones a la banca en ese sentido. Así que, bueno, hay interlocución y algunas cosas se van aprobando, aunque dentro del Gobierno haya distintas voces y distinto poder de decisión.

El Gobierno debería controlar y abrir expedientes sancionadores a bancos que vulneren lo que dice la norma; algunos intentan colar seguros de vida

Lo que no hay manera de regular es el precio de las mascarillas...

Vemos atónitos cómo el Gobierno sigue sin aprobar una regulación de los precios de las mascarillas. De hecho, se ha publicado en el BOE una norma del Ministerio de Sanidad donde dice que podría llegar a regular los precios de los test, y nos parece incomprensible. Oiga, regúlelos, no diga en el BOE que podría hacerlo. Regule de una vez los precios de los test y haga lo propio con las mascarillas porque no puede ser que haya mascarillas a 5, 10, 15 y hasta 20 euros una sola mascarilla de FFP2. Son elementos absolutamente esenciales para luchar contra la pandemia y hay quien se está aprovechando para especular.

¿Hay bancos que están intentando colar sus productos para conceder ayudas a pequeños y medianos empresarios?

Efectivamente. Por un lado, la banca ha presionado para que la moratoria hipotecaria implique que hay que cumplir cuatro supuestos de vulnerabilidad económica, y no solo uno; y por otro, a quienes piden los préstamos ICO, ya sean profesionales autónomos o inquilinos de viviendas que piden ayudas a la vivienda, les intenta colar en determinados casos la obligación de contratar un seguro de vida. Eso nos parece una absoluta aberración y el Gobierno debería controlar y abrir expedientes sancionadores a bancos que vulneren lo que dice la norma.

No somos todo los combativos que deberíamos, pero es cierto que cada vez hay más consumidores combativos

¿Tragamos demasiado, tenemos que denunciar más los abusos, o cada vez nos dan menos coba?

Ahora mismo, creo que los consumidores están demostrando que no se quedan de brazos cruzados ante abusos. La gente, en muchos casos, está reclamando por viajes que tenía contratados de vacaciones... y lo que no tienen que hacer es no asumir que lo que les dice la empresa es una verdad absoluta de lo que dice la ley, porque en algunos casos hacen interpretaciones torticeras de lo que dice la normativa que estaba vigente y la que se ha aprobado nueva. Por tanto, no somos todo los combativos que deberíamos, pero es cierto que cada vez hay más consumidores combativos. Nosotros en este primer mes de estado de alarma hemos asociado en torno a 7.000 nuevos inscritos. Somos ya más de 234.000 personas en Facua, entre socios que aportan cuotas o adheridos.

¿Se siente a veces como David luchando contra Goliat?

Hablamos de una lucha de clases, los grandes tienen fuerza y poder frente a consumidores que somos la clase oprimido, es algo que desde el inicio de la historia ha sido así. Y son grandes poderes que mueven los hilos de partidos políticos. Sería más fácil si los gobiernos se dedicaran exclusivamente a proteger los intereses de la gente, el bien común, y aplicar las leyes. Pero cuando le pedimos a los gobiernos, ya sean también autonómicos o locales, que hagan que una empresa cumpla con la ley, son demasiadas las ocasiones en las que no hacen nada.

Están intentando casi, casi un golpe de estado mediante bulos, y eso es muy peligroso

¿Cuál es la pedrada de la que está más satisfecho en todo este tiempo?

Entré en el año 93 como miembro voluntario del equipo de comunicación y si algo, dentro del papel que he desempeñado en Facua, me ha dado satisfacción es el crecimiento global de la organización, el número de personas que confía en nosotros. Hace 10 años no llegábamos a 100.000 socios, y hoy somos 234.000. Haber contribuido a que la gente se sume a nosotros, incluso aportando una cuota anual (69 euros al año), da mucha satisfacción. Y luego, hemos tenido éxitos importantes, como obligar a eléctricas a devolver decenas de millones de euros por cobros irregulares, o acabar con el redondeo de las operadoras de telefonía, una práctica fraudulenta de la que ya no nos acordamos, pero fue una batalla de casi cinco años. En las diez multas más altas a empresas en este país, en todas había participado Facua como denunciante.

¿Ha desactivado el geolocalizador por si nos espían con la excusa de la pandemia?

Están intentando casi, casi un golpe de estado mediante bulos, y eso es muy peligroso. Hay quienes están intentándolo mediante un clima de opinión con el que ese intenta hacer creer que tenemos un Gobierno ilegítimo, que comete irregularidades, y uno de los bulos es ese del Gran Hermano, cuando en realidad esa geolocalización no es nada —pide permiso al usuario para geolocalizarlo y le explica claramente cuáles son los fines— en comparación con lo que le permitimos a ciertas empresas a través de las aplicaciones que nos instalamos, o a la propia Google o Apple, que nos tienen controlados al nivel de que cuando estamos dando un paseo por la calle nos salta un anuncio de la empresa que tenemos que cerca y ha pagado por anunciarse. Esos bulos tienen su origen fundamentalmente en la ultraderecha de Vox y en las mentiras que se le ocurren.

Lo preocupante en este momento para nosotros sería que no nos montaran campañas de difamación, porque sería que no estamos perjudicando a quienes cometen las irregularidades o a sus lacayos

Cuando Vox le ha dicho en Andalucía que usted lidera un chiringuito, usted habla de "síndrome de proyección", ¿eso es como decir cree el ladrón que todo el mundo es de su condición?

Es una de las estrategias de la propaganda de Goebbels: apuntar hacia el enemigo acusándolo de las mismas irregularidades que cometes tú; lo sufrí durante muchos años por parte de Luis Pineda, este presidente de Ausbanc para el que la Fiscalía ahora pide 119 años de cárcel por treinta y tantos delitos. Es muy habitual este síndrome en la ultraderecha. De hecho, me he encontrado el año pasado cómo Vox intentaba trasladar el mensaje en Andalucía de que Facua cometía irregularidades con las subvenciones, y al final nos encontramos que el candidato a la presidencia de la Junta de Vox, el juez Serrano, había obtenido una ayuda pública de 2,5 millones de euros de forma irregular para un proyecto que nunca se ejecutó, al que ahora Hacienda pide que devuelva el dinero con intereses, y al que la Fiscalía está investigando por si ha cometido un delito de fraude en subvenciones. Eso es síndrome de proyecciones. Facua no era quien cometía irregularidades con el dinero público; quien sembraba el rumor y nos acusaba tiene detrás uno de los mayores escándalos en la concesión de subvenciones que hemos tenido en los últimos tiempos en Andalucía por parte de un líder político.

¿Al final que le enfanguen es intrínseco a la batalla contra esos poderosos de los que hablaba, no?

Lo preocupante en este momento para nosotros sería que no nos montaran campañas de difamación, porque sería que no estamos perjudicando a quienes cometen las irregularidades o a los lacayos de los que cometen las irregularidades. Que continuamente seamos víctimas de campañas de insultos, bulos, difamación... es fruto de que estamos dando donde duele a quien tiene que dolerle donde damos.

¿Usted cuántas veces se ha quejado en estos días de lo que le envían no es lo que ha comprado? ¿Es de poner muchas reclamaciones o en casa del herrero...?

No me puedo quejar, no tengo motivos para quejarme porque, entre comillas, tengo la suerte de que no había contratado ningún viaje, ni nada, y por otro lado, en el estado de alarma he minimizado las compras online. Casi lo único ha sido una bicicleta estática por motivos de salud familiar. Y ha llegado bien, aunque con cierto retraso comprensible. Estoy teniendo un perfil bajo de compras, no me puedo quejar en esta coyuntura. Me estoy preocupando más por indagar en abusos que pudieran estar cometiéndose o carencias en la normativa de protección de los consumidores. Es ahora mismo la obsesión que tenemos en Facua.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído