Renfe Viajeros ha reclamado a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba) nuevas diligencias en el marco de la investigación del accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido el 18 de enero y que dejó 46 fallecidos y más de 120 heridos. La compañía busca profundizar en la actuación de los servicios de emergencia, con especial atención al funcionamiento del sistema 112 durante las primeras horas del siniestro.
En el escrito presentado, la operadora ferroviaria solicita las grabaciones completas de todas las llamadas gestionadas por el servicio de emergencias, tanto entrantes como salientes, “incluyendo hora, duración y contenido íntegro de las comunicaciones”. El objetivo es reconstruir con precisión la cadena de decisiones adoptadas en los momentos críticos posteriores al accidente.
La investigación apunta a una "importante confusión inicial" en las llamadas
Entre las peticiones formuladas, Renfe plantea que se identifique si existió una comunicación entre los servicios 112 de Madrid y Andalucía en la que, según expone, “se descartó por los jefes de sala la posibilidad de que hubiera dos trenes involucrados en el accidente”, una circunstancia que, a su juicio, pudo influir en la respuesta de emergencia. Asimismo, solicita información sobre el sistema de localización de llamadas, señalando que “un sistema adecuado hubiese permitido establecer la ubicación del tren de forma precisa e inmediata”.
Las diligencias se apoyan en informes recientes de la Guardia Civil incorporados a la causa, que describen una descoordinación inicial en la gestión de las alertas. Según recoge el análisis preliminar, “se comprueba que existió una importante confusión inicial, debido al gran volumen de llamadas simultáneas y desconcierto, vinculándose todas las llamadas de emergencia recibidas como relacionadas con el tren Iryo”.
En esa misma línea, los investigadores apuntan que “las llamadas que alertaban del tren Alvia se interpretaron, bien como un accidente en el que no interviene una colisión con el Iryo y de menor gravedad, o se confundieron como relacionadas con el accidente del citado tren Iryo”, lo que habría condicionado la percepción de la magnitud real del siniestro en sus primeros compases.
Renfe también pone el foco en los tiempos de respuesta, subrayando que “transcurrió un tiempo llamativo desde que se enviaron patrullas de la Guardia Civil al lugar del accidente, ubicando como tal únicamente donde se encontraba el tren Iryo (19,47:28 horas), hasta que hubo constancia de que la Guardia Civil también acudía 'a otro tren distinto al inicialmente informado' (20,31:58 horas)”. Esta diferencia temporal es considerada relevante para evaluar la eficacia del operativo.
Por todo ello, la compañía sostiene que “es importante conocer, entre otras cuestiones, cuáles fueron las causas de esta confusión señalada en el informe del Instituto Armado” y defiende que “se antoja necesario tener conocimiento en el marco de este procedimiento de las incidencias que pudieron tener lugar en la gestión de la emergencia”. En su argumentación, insiste en que “la diligencia que se propone no es una reiteración automática” de solicitudes previas, sino una iniciativa vinculada al esclarecimiento de cómo se prestó auxilio a las víctimas.
