A casi un mes del fallecimiento de la Princesa Irene de Grecia, la Reina Sofía ha vuelto a sus compromisos públicos, mostrando serenidad y discreción en su regreso. La hermana menor de Doña Sofía falleció el pasado 15 de enero en La Zarzuela a los 83 años, un suceso que llevó a la monarca a tomarse un período de recogimiento antes de aparecer nuevamente ante la ciudadanía.
Este martes, la Reina emérita se ha desplazado a Bizkaia para visitar el Banco de Alimentos de Basauri, una actividad vinculada a la Fundación Reina Sofía, de la que es presidenta ejecutiva. La cita, no incluida en la agenda oficial, atrajo la atención de quienes esperaban su llegada a las 12:30 horas, marcando su primer acto público después del funeral de Irene, celebrado el 19 de enero en Atenas.
Doña Sofía ha asistido vestida de manera sobria, con un conjunto oscuro y una pashmina de cuadros, manteniendo el luto sin renunciar a la cercanía y a la cordialidad. Durante la visita, ha saludado a voluntarios y empleados del banco, motrando interés por la labor diaria de la entidad y recorriendo las instalaciones, incluyendo la nueva planta fotovoltaica donada por su fundación.
Trabajo y compromiso
En su reunión de trabajo, la Reina ha sido informada sobre la gestión del Banco de Alimentos de Bizkaia, que en 2025 distribuyó más de 2,6 millones de kilos de alimentos. La actividad evidencia la continuidad de su labor en favor de la solidaridad y la cooperación social, siguiendo un estilo que combina discreción, constancia y servicio silencioso.
A través de este acto, Sofía retoma su actividad pública de manera coherente con su trayectoria: sin estridencias ni titulares llamativos, centrada en el trabajo efectivo y cercano. Este regreso representa también un modo de honrar la memoria de su hermana fallecida, manteniendo viva la dedicación al servicio y al bienestar de los demás, valores que han marcado su vida institucional y personal.
