El próximo puente de mayo se presenta especialmente complicado para quienes tengan previsto viajar. A las dificultades ya existentes en el transporte se suma ahora una nueva amenaza: una huelga en las gasolineras convocada para los primeros días de mayo y que puede añadir más tensión a los desplazamientos por carretera en uno de los momentos de mayor movimiento del calendario.
El contexto no es menor. El AVE entre Madrid y Málaga sigue sin funcionar, mientras que los vuelos afrontan precios cada vez más elevados e incluso suspensiones de trayectos por la guerra en Irán. A ese escenario se añade ahora el posible impacto en las carreteras españolas, no tanto por el conflicto en Oriente Medio —más allá del encarecimiento del combustible— como por el paro anunciado en el sector de las estaciones de servicio.
Dos jornadas de paro en fechas clave del puente
La protesta se desarrollará en dos momentos especialmente sensibles para la movilidad. La primera jornada tendrá lugar el jueves 30 de abril, entre las 12:00 y las 16:00 horas. La segunda está convocada para el domingo 3 de mayo y abarcará las 24 horas del día, coincidiendo así con el cierre del puente y con uno de los momentos de mayor retorno en carretera.
Los sindicatos justifican estas dos jornadas de huelga, que coinciden con el inicio y el final del próximo puente del 1 de mayo, por “la actitud inaceptable de la patronal en la mesa negociadora”, tal y como señalaron en una nota de prensa difundida ayer. A su juicio, el conflicto ha llegado a un punto en el que la movilización se ha convertido en la única vía para presionar en la negociación.
UGT y CC OO sostienen que, tras meses de conversaciones en las que se habían producido avances parciales, la patronal “ha dado un paso atrás inadmisible, retirando propuestas y poniendo sobre la mesa una oferta económica claramente regresiva”. Esa marcha atrás, remarcan, ha roto la dinámica que se venía manteniendo hasta ahora en la negociación colectiva.
En concreto, los sindicatos denuncian que la patronal quiere topar el IPC sin garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo y eliminar incrementos salariales previamente planteados, “trasladando de nuevo el coste de la situación económica a las personas trabajadoras”. Para las organizaciones convocantes, esa posición supone cargar sobre las plantillas el peso de un contexto económico especialmente delicado.
Los sindicatos denuncian un “ataque directo” a las plantillas
En su comunicado, las centrales endurecen el tono contra las empresas del sector y aseguran que “esta decisión no solo supone una falta de respeto a la negociación colectiva, sino un ataque directo a las plantillas del sector”. Según añaden, mientras los precios de los combustibles siguen disparados y las empresas continúan acumulando beneficios, los trabajadores ven cómo su salario pierde valor “mes a mes”.
Por eso, los sindicatos exigen “un convenio digno que garantice salarios justos”. Entre sus reclamaciones figura un incremento mínimo del 2% anual y una cláusula de garantía que asegure la actualización conforme al IPC real más un 0,5%. También reclaman avances en conciliación, reducción de jornada y mejora de los pluses.
Las organizaciones convocantes insisten en que estas demandas llegan frente a “una patronal que pretende imponer retrocesos”. Esa es, a su juicio, la razón de fondo que explica una convocatoria que amenaza con complicar aún más un puente ya condicionado por los problemas ferroviarios, el encarecimiento de los viajes y el aumento del coste de los combustibles.
En este escenario, el inicio de mayo se perfila con una presión añadida sobre la movilidad. Si el conflicto no se desbloquea, la huelga en las gasolineras puede convertirse en uno de los principales focos de preocupación para miles de conductores en un puente que ya llegaba cargado de obstáculos antes incluso de arrancar.
