Los piojos de las momias, una nueva ventana al pasado

Un grupo de investigadores de Reino Unido y Argentina ha descubierto que el ADN humano puede extraerse del "cemento" que las liendres utilizaban para pegar sus huevos al cabello hace miles de años

Los piojos de las momias, una nueva ventana al pasado
Los piojos de las momias, una nueva ventana al pasado

Los piojos han acompañado a los humanos a lo largo de toda su existencia. Ahora, científicos han comprobado que se puede extraer ADN humano del "cemento" que estos utilizaban para pegar sus huevos al cabello hace miles de años, lo que podría proporcionar una nueva e importante ventana al pasado.

En concreto, los investigadores han recuperado por primera vez el ADN de este "cemento" de los cabellos de restos momificados que datan de hace 1.500-2.000 años; esto es posible porque las células de la piel del cuero cabelludo quedan atrapadas en la sustancia pegajosa que producen las hembras de los piojos cuando adhieren sus huevos, conocidos como liendres, al cabello.

“Quizá las liendres son consideradas como un organismo molesto, pero al estudiarlas podemos contar con un puente para descubrir historias del pasado lejano como de años recientes”, contó a Infobae la bióloga Perotti. Es parte de la comisión directiva de la Asociación Europea de los Acarólogos y ha recibido galardones de la Sociedad Entomológica de Argentina y el Premio César Milstein del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

“El muestreo destructivo es cada vez más difícil de obtener por razones éticas, y los métodos estándar de romper el cráneo para acceder al hueso petroso o el muestreo de los dientes restantes están a menudo prohibidos por razones de conservación”, escribieron en el trabajo publicado en la revista científica Molecular Biology and Evolution. Para evitar esas dificultades, Perotti con sus colegas probaron cuál podía ser el beneficio de estudiar el ADN humano que hay en las liendres de momias que se conservan en San Juan.

Las momias pertenecen a poblaciones humanas que llegaron la Cordillera de los Andes entre 1.500 y 2.000 años. Las células de la piel de esas personas quedaron atrapadas en el cemento producidos por los piojos. El equipo de la científica investigó 6 liendres de cada una de las momias de San Juan y extrajo el ADN humano. Después se comparó la calidad del material con un hueso petroso y dientes que también estaban disponibles.

Las muestras extraídas a partir del cemento de las liendres aportaron la misma concentración de ADN que las muestras de dientes, el doble que las de huesos y cuatro veces la de ADN humano recuperado de sangre dentro del estómago de piojos más recientes. Además de la técnica en sí misma, el estudio posibilitó saber quiénes eran esas personas. ¿De dónde habían venido sus ancestros? “El análisis del ADN antiguo nos dio información sobre nuevas rutas de migración antiguas dentro de América del Sur”, contó la investigadora.

“Una de las momias vivió en el actual territorio de San Juan hace 2.000 años. Al estudiar su ADN con el cemento producido por los piojos como fuente, pudimos encontrar que era descendiente de personas que habían habitado en el Norte de la cuenca del Amazonas, en los actuales territorios de Venezuela y Norte de Brasil. Se sabía que hubo una migración muy grande, pero se desconocía que llegaron por el Este y luego fueron hacia el Centro y Oeste en Argentina”, detalló Perotti.

Descubrieron esa ruta de migración al estudiar el ADN humano, pero también se concentraron en el ADN de los piojos. “Hubo coincidencia en el ADN humano y el ADN de las liendres. Ambos ADN provenían del Amazonas. El piojo es un espejo de lo que le ocurrió al hospedador”, sostuvo la científica. La existencia de esas rutas de migración había sido sugerida muchos años atrás por el Profesor Mariano Gambier de San Juan.

En tanto, las otras dos momias tienen parentesco con personas que habían habitado la Patagonia hace más de 1.500 años, según la científica. “Hicimos también un estudio comparativo con datos de bases genómicas y se identificó que otra ruta desde la Patagonia hacia el Oeste-Centro del actual territorio 1.500 años atrás”, añadió.

Otro hallazgo fue que a partir de investigar a las momias se hizo el registro más antiguo del poliomavirus de células de Merkel. Se trata de un virus que fue descripto en 2008 y se puede encontrar en la piel saludable. En algunas ocasiones, el virus causa un cáncer de piel agresivo. El equipo de Perotti lo encontró en el ADN atrapado en el cemento de liendre de una de las momias. “El descubrimiento abre la sospecha de que los piojos humanos podrían transmitir el poliomavirus, pero se tendrán que hacer más investigaciones para confirmarlo”, reconoció la investigadora.

Las momias estuvieron expuestas a temperaturas bajas extremas antes de morir. El frío podría haber sido una de los factores que condujo al fallecimiento. Eso se determinó por la corta distancia que había entre las liendres y el cuero cabelludo. Los piojos dependen de la temperatura del hospedador para mantener los huevos en ambiente adecuado para su desarrollo. Los científicos saben por eso que cuando las liendres están más pegadas al cuero cabelludo significa que había temperaturas muy bajas en el ambiente. La doctora Perotti no se detiene. Ya tiene más investigaciones en marcha.

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