El peligro no siempre está fuera del coche: los errores que pueden arruinar el Puente de Mayo

En los desplazamientos del Puente de Mayo, cada detalle cuenta: vehículo a punto, cinturón colocado y pasajeros sin posturas que pongan en riesgo su seguridad

Una persona saca los pies del coche mientras esperan para salir del Circuito de Jerez.
01 de mayo de 2026 a las 11:17h

Preparar una escapada para el Puente de Mayo suele empezar por elegir destino, calcular horarios y hacer maletas. Pero hay una decisión mucho menos vistosa y mucho más importante antes de salir a la carretera: revisar el vehículo. Porque un viaje puede torcerse antes incluso de llegar al primer peaje si el coche o la moto no están en condiciones.

Los datos de la Dirección General de Tráfico funcionan como una advertencia difícil de ignorar. De los 158.492 accidentes contabilizados en 2021, el 28% tenían un elemento en común: implicaban a vehículos con algún defecto mecánico. Con ese porcentaje sobre la mesa, pasar por el taller antes de un desplazamiento largo deja de ser una recomendación prudente para convertirse en una medida básica de seguridad.

Una persona se abrocha un cinturón de seguridad en un coche, en una imagen de archivo. MANU GARCÍA

La revisión cobra todavía más importancia cuando el viaje coincide con temperaturas elevadas. Al pensar en condiciones adversas para conducir, es habitual imaginar lluvia, nieve o hielo. Sin embargo, el calor extremo también afecta al conductor, al coche y al propio asfalto, y puede poner a prueba elementos clave del vehículo.

El calor también castiga al coche

Uno de los componentes más vulnerables a las altas temperaturas es la batería. Muchos conductores desconocen que una batería nueva, instalada apenas un mes antes, puede descargarse con rapidez si el vehículo se expone a temperaturas de unos 40 grados. Está diseñada para funcionar de forma óptima a 25 grados, y el calor acelera la descomposición de las moléculas de su interior.

El problema puede agravarse aún más. Si la temperatura del vehículo supera los 50 grados, la vida útil de la batería puede reducirse a la mitad, incluso aunque esté recién comprada. No es el único punto crítico: los neumáticos también sufren especialmente en verano y son uno de los elementos que más conviene revisar antes de iniciar un viaje.

Los termómetros pueden subir este verano de manera preocupante. MAURI BUHIGAS

Según los datos del Observatorio del RACE, los neumáticos ocupan el segundo lugar, por detrás de las baterías, entre las averías más frecuentes en las carreteras. El dato preocupa porque las ruedas son el único punto de contacto directo entre el vehículo y el asfalto. Su estado condiciona la estabilidad, la frenada y la respuesta del coche ante cualquier imprevisto.

En esta época del año, además, el coche suele viajar cargado. Por eso no basta con mirar si los neumáticos parecen estar bien: hay que comprobar el estado del dibujo, la presión —incluida la rueda de repuesto— y ajustarla a las especificaciones del fabricante, a la carga del vehículo y a las condiciones climatológicas. Con un asfalto que puede alcanzar unos 70 grados, el deterioro se acelera y aumenta el riesgo de sufrir un reventón.

Qué revisar antes de salir a la carretera

La puesta a punto de un coche debería empezar por la batería, comprobando el nivel del líquido de los vasos, que cargue correctamente y que el amperaje sea el adecuado. En una moto, también conviene revisar su estado, especialmente si no se ha utilizado durante el invierno.

Los neumáticos son otro punto esencial. En un coche, el dibujo debe tener una profundidad mínima de 1,6 milímetros y la presión debe adaptarse a la carga. No hacerlo puede alargar la distancia de frenado, comprometer la estabilidad en curva y aumentar el riesgo de reventón. En una moto, antes de emprender viaje, no solo hay que comprobar que a los neumáticos les quede más de la mitad de su vida útil, sino también revisar en frío que la presión sea la adecuada.

Una fábrica de neumáticos en una imagen de archivo

Los líquidos también merecen atención. El aceite se degrada con el paso de los kilómetros y de su buen estado depende la vida del motor, por lo que cambiar el aceite y los filtros antes del viaje puede evitar problemas. En las motos, aceite, líquido refrigerante y líquido de frenos deben estar en los niveles correctos y con las texturas recomendadas por el fabricante.

En materia de frenos, la revisión debe centrarse en tres puntos: el nivel del líquido de freno, que debe cambiarse cada dos años; el estado de las pastillas, que deben revisarse cada 20.000 kilómetros; y el estado de los discos. En las motos, los fallos de frenos acumulan los errores más graves detectados en las ITV de España, una señal clara de la importancia de que funcionen a la perfección.

La previsión ante la llegada del verano

La seguridad en verano también pasa por comprobar el sistema de climatización o el aire acondicionado. Antes de iniciar el viaje hay que revisar su capacidad para enfriar, la carga del sistema y los filtros. Desde la Asociación Madrileña de Distribución de Automoción recuerdan que el aire acondicionado no es solo comodidad: también ayuda a la seguridad, mejora la aerodinámica del vehículo, evita la entrada de polvo o insectos al habitáculo y previene que se resequen los ojos del conductor.

También debe revisarse el sistema de refrigeración del motor, especialmente con altas temperaturas y en coches más antiguos. Conviene comprobar si existen fugas en el circuito, revisar el radiador, mirar el líquido refrigerante y asegurarse de que el coche mantiene en marcha la temperatura ideal para funcionar correctamente.

Coche radar, imagen de la DGT

A la lista se suman amortiguadores y luces. Los amortiguadores son responsables de la estabilidad del coche, algo fundamental en carreteras con curvas o baches y decisivo ante una emergencia. Si están defectuosos, pueden adelantar la aparición de fatiga y favorecer un accidente. Las luces —intermitentes, faros, posición y frenado— deben funcionar correctamente, y los faros tienen que estar bien regulados para no deslumbrar al resto de conductores.

Los motoristas son, además, el eslabón más vulnerable en los meses de calor. La deshidratación en un viaje largo por carretera puede aparecer con facilidad y sus primeros efectos ya son peligrosos: dificultad para concentrarse y fatiga.

El coche con el que un conductor atropelló mortalmente a un motorista en Granada

Para evitarlo, se recomiendan pausas frecuentes para beber agua o zumo diluido con agua en proporción 3/11, además de una equipación adecuada.

Aunque pueda parecer contradictorio, para protegerse del sol y del calor en moto no se trata de quitarse ropa, sino de elegir bien. Una equipación veraniega correcta, transpirable e incluso refrigerante, permite proteger el cuerpo y aislarlo del calor. Porque en carretera, especialmente antes de un puente o una escapada, el objetivo debe ser claro: #CeroRiesgos.

Sobre el autor

María Crisol

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