Mujeres que dirigen los 'pasos' de sus hermandades

Eva Castañeda, Marisa Palomares e Inma Vadillo son las únicas hermanas mayores de las 45 cofradías que existen en Jerez. La mujer se va abriendo paso en un mundo que hasta hace 30 años no les permitía darse de alta o hacer penitencia en Semana Santa

De izquierda a derecha: Marisa Palomares, Eva Castañeda e Inma Vadillo, frente a la Ermita de Guía. FOTO: MANU GARCÍA.
De izquierda a derecha: Marisa Palomares, Eva Castañeda e Inma Vadillo, frente a la Ermita de Guía. FOTO: MANU GARCÍA.

—Diría que ahora más visible. Pero el papel de la mujer siempre ha estado—, comenta Eva Castañeda (Jerez, 1987), hermana mayor de la hermandad de El Perdón desde 2014.

—Sí, pero yo pienso que ha estado en una parcela. Y a la sombra. En unas labores concretas. O sea, en órganos de decisión...—, duda Marisa Palomares (Jerez, 1956), hermana mayor de la Vera Cruz desde 2018.

—Las mujeres son las que sostienen la hermandad y siempre han tenido un papel fundamental dentro de ellas. Y es ahora cuando estamos adquiriendo más puestos de responsabilidad de cara a—, continúa Eva.

—Sí, somos más visibles. Pero estar, hemos estado siempre—, concluye Inma Vadillo (Jerez, 1987), hermana mayor del Soberano Poder desde 2018.

En Jerez solo tres mujeres ostentan el máximo poder dentro de las 45 hermandades que hay en la ciudad. A día de hoy es raro el municipio en el que las mujeres ocupen el puesto de hermana mayor. En Sevilla, ejemplo de devoción por la Semana Santa, no hay ninguna. Y es que las mujeres hasta hace cuestión de 30 años no podían hacer ni penitencia. "Yo pertenezco a la Hermandad de las Angustias y cuando me casé, en 1983, me hice hermana. Solo de nombre. Iba a la hermandad, a los cultos. Pero de figurar nada, ni salir. Salí en el cortejo por primera vez en 1990, que fue el año en que se dio el permiso. Recuerdo que aquella primera vez fuimos tres mujeres en las Angustias", narra Marisa, quien más tarde, en 2006, se hizo hermana de la Vera Cruz "por devoción a la Virgen de las Lágrimas".

Marisa Palomares durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

A la actual hermana mayor de El Perdón le ocurrió prácticamente lo mismo. "Mi vecino era quien daba de alta en la hermandad, y a mi hermana no la dio de alta por ser niña. Sí lo hizo con mis tres hermanos, pero no cuando yo nací. ¿Qué pasa? Que cuando mis hermanos se iban a la hermandad yo les decía, a mí me lleváis. Entonces, estoy en El Perdón desde muy pequeñita. En esa época las mujeres no podían ser parte de la nómina de hermanos, ni podían procesionar", cuenta Eva, primera mujer en dirigir una hermandad en Jerez. "A mí me pasó también en La Borriquita. Mi hermano, al ser hombre, nació y lo hicieron hermano. Yo no lo entendía..., lloraba. ¿Por qué sale todo el mundo y yo no puedo? Y era porque las mujeres no podían salir", enlaza Inma tras escuchar el testimonio de su amiga.

Las tres mamaron el amor a Dios y a la cultura cofrade desde el hogar, con la familia. Lo viven por tradición y fe. Y lo trabajan los 365 días del año en sus respectivas casas: Vera Cruz, El Perdón y Soberano Poder. Hermandades donde poco a poco va creándose un equilibrio en el número de hermanos y hermanas. No obstante, cuando hablamos de puestos de poder, la representación femenina sigue siendo residual. De las 15 personas que hay en la junta de gobierno de la Vera Cruz, solo cuatro son mujeres; mientras que de las 14 personas que toman las decisiones en la hermandad de El Perdón, solo dos son mujeres, contando con Eva.

Eva Castañeda e Inma Vadillo en una de las salas de la hermandad de El Perdón. FOTO: MANU GARCÍA.

Sin apenas referentes femeninos, ¿qué las motivó a dirigir sus propias congregaciones? "Yo pertenecía a la junta de gobierno y realmente nadie se quería presentar. Fue entonces cuando me dije: ¿por qué no? ¿por qué no puedo ser yo la hermana mayor?", cuenta Inma, que pertenece al Soberano Poder desde el 2002. Inma y Eva, que fueron compañeras de clase en el IES Andrés Benítez, confiesan que jamás pensaron que algún día llegarían "a entrar en un cargo de poder". "En la junta de gobierno sí, pero, ¿hermana mayor?", ríen. ¿Por qué? "Supongo que la edad, no era lo principal en mi vida... Y me gusta mucho trabajar en la trastienda, no me gusta estar en la primera línea", responde Eva, quien sin darse cuenta allanó el camino a sus dos compañeras.

Las circunstancias de Marisa fueron muy parecidas. "Yo pertenecía a la junta de gobierno anterior. Llevaba la diputación de Caridad y la labor me llenó muchísimo. Llevo mucho tiempo vinculada a la hermandad, así que cuando el hermano mayor decidió no presentarse, me empujaron a ser hermana mayor. No entraba en mis planes. No era mi sueño", comparte, y es que según esta profesora jerezana, en su congregación hay una niña de 15 años de edad que sueña con ser hermana mayor. "Ella está allí todo el día, trabaja muchísimo por la hermandad. A ella le digo que finalmente lo será. Pero la verdad es que yo no lo pensé", prosigue la directora de la primera cofradía de penitencia de Jerez, fundada en 1542. 

En las hermandades, hasta hace tres décadas, las mujeres solo podían ocupar puestos de obra asistencial o grupos de juventudes. Solo podían ser camareras, vistiendo a las imágenes, cuidando de la ropa de los titulares... "Esto está cambiando, pero poco a poco. Por ejemplo, mi hermano viene a la hermandad y mi cuñada se queda en casa", incide Eva. "Yo las tengo eh. Yo le digo a mi pareja, mira, que me voy a la hermandad: o te vienes con el niño y lo cuidas tú, o te quedas en casa con él... Al marido al principio le ha costado entenderlo, pero ya... Poco a poco esto se va viendo con más normalidad", enlaza Inma, destacando otro problema para que las mujeres puedan participar en sus congregaciones: la conciliación familiar.

Marisa, Eva e Inma en la hermandad de El Perdón. FOTO: MANU GARCÍA. Además, también tienen que soportar miradas, cuchicheos y gestos de desaprobación por parte de hermanos o compañeros de otras hermandades. "Hubo personas que no lo entendieron. Entiendo que para los mayores no entre dentro de su normalidad...", apunta Eva. "Siempre están las típicas bromas, ¿no? Al final nos invaden, suelen decir algunos", manifiesta Inma. "Es una novedad, así que para ellos la incertidumbre es mayor porque nunca habían visto a una mujer al frente. Pero las personas están por encima del género", añade Eva, que dice que siempre ha tenido el respeto de sus hermanos. No obstante, Marisa asegura que cuando tomó la dirección de la Vera Cruz, alguno de sus compañeros desconfiaron "y no me abrieron los brazos". ¿Qué decían? "No hacía falta que dijeran nada, no hacia falta. Y hoy sigo sintiendo lo mismo. Algunos son venerables hermanos y otros son más jóvenes. Y siguen mirándome mal. Pero yo he tomado la actitud de trabajar, de hacer lo que tengo que hacer", apostilla la jerezana.

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