Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre de la vivienda del barrio madrileño del Retiro en la que había residido durante cerca de 70 años, ha fallecido este miércoles. Llevaba 14 días ingresada en el hospital.
El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha comunicado su muerte y ha recordado que, después del desahucio, se había alcanzado un acuerdo que habría permitido a Maricarmen regresar a su antigua vivienda. Su estado de salud, sin embargo, había impedido hasta ahora que pudiera hacerlo. Eel pacto contemplaba que volviera como inquilina mediante un contrato de ocho años y con una renta adaptada a sus ingresos.
Su caso había adquirido una amplia repercusión. Tras el desalojo se produjeron movilizaciones contra los desahucios, manifestaciones y una acampada en la Puerta del Sol, mientras su nombre terminó asociándose popularmente al denominado "decreto Maricarmen" sobre medidas de vivienda.
El Sindicato de Inquilinas ha lamentado que el acuerdo para que regresara a casa llegase demasiado tarde. "Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde". El colectivo sostiene además que los acontecimientos posteriores al desahucio han situado el debate sobre la vivienda en el centro de la actualidad y ha reivindicado el legado de Maricarmen.
En su comunicado, el Sindicato ha cerrado con una petición que atribuye a la propia mujer: "luchad, seguid luchando por lo que es vuestro".
Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que fue desahuciada el pasado 23 de septiembre de la vivienda del barrio madrileño del Retiro en la que había residido durante cerca de 70 años, ha fallecido este miércoles. Llevaba 14 días ingresada en el hospital.
El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha comunicado su muerte y ha recordado que, después del desahucio, se había alcanzado un acuerdo que habría permitido a Maricarmen regresar a su antigua vivienda. Su estado de salud, sin embargo, había impedido hasta ahora que pudiera hacerlo. Eel pacto contemplaba que volviera como inquilina mediante un contrato de ocho años y con una renta adaptada a sus ingresos.
Su caso había adquirido una amplia repercusión. Tras el desalojo se produjeron movilizaciones contra los desahucios, manifestaciones y una acampada en la Puerta del Sol, mientras su nombre terminó asociándose popularmente al denominado "decreto Maricarmen" sobre medidas de vivienda.
El Sindicato de Inquilinas ha lamentado que el acuerdo para que regresara a casa llegase demasiado tarde. "Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde". El colectivo sostiene además que los acontecimientos posteriores al desahucio han situado el debate sobre la vivienda en el centro de la actualidad y ha reivindicado el legado de Maricarmen.
En su comunicado, el Sindicato ha cerrado con una petición que atribuye a la propia mujer: "luchad, seguid luchando por lo que es vuestro".
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