El Ministerio de Defensa ha aprobado un nuevo sistema de evaluación física para el ingreso en las Fuerzas Armadas que supone una reducción notable: de las doce pruebas actuales se pasa a cinco, unificando además la metodología para toda la carrera militar.
El cambio quedó reflejado este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que publica la orden ministerial destinada a establecer un modelo común tanto para el acceso como para el progreso en los centros docentes militares de formación.
Cinco pruebas en lugar de doce
La modificación simplifica el proceso selectivo y fija cinco pruebas que serán aplicadas en las diferentes convocatorias de este año. Entre ellas figuran las flexo-extensiones de brazos, que miden la fuerza-resistencia del tren superior; la plancha isométrica, para evaluar la resistencia abdominal; una carrera de 2.000 metros, que valora la capacidad cardiorrespiratoria; y un circuito de agilidad-velocidad, orientado a medir cambios rápidos de ritmo y dirección.
Además, en la enseñanza de oficiales y suboficiales se mantiene una prueba específica de soltura acuática, consistente en nadar 50 metros para comprobar el desplazamiento autónomo en el agua.
Evaluación común para toda la vida militar
El nuevo sistema establece un estándar común para las evaluaciones periódicas del personal militar, que se mantendrá durante toda la vida profesional, más allá del proceso de ingreso o los cursos de formación inicial.
Al mismo tiempo, la orden habilita a los jefes de Estado Mayor para elevar los mínimos exigidos o añadir pruebas complementarias en determinadas unidades que requieran capacidades específicas.
Con esta reforma, Defensa busca unificar criterios, reducir burocracia y garantizar que la evaluación física esté alineada con las funciones reales del servicio militar, respetando la diferenciación operativa entre unidades.
