Ante una nueva semana de paros médicos, el sistema sanitario andaluz ha superado las 100.000 firmas en menos de dos meses, activado reuniones en el Congreso y ha colocado la seguridad del paciente en el centro del debate sanitario, gracias al movimiento impulsado por Tamara Contreras. La médica sevillana ha logrado irrumpir en plena semana de huelga nacional del colectivo médico, poniendo de relieve que el conflicto sanitario ya no es solo sindical, sino también político y social.
La nueva semana de paros médicos, que arranca este lunes en toda España, llega en un momento especialmente tenso para el sistema sanitario. En Andalucía, la convocatoria se acompañará de una manifestación prevista para el miércoles 18 en Sevilla, con salida desde el Palacio de San Telmo hasta la Delegación del Gobierno.
Esta movilización coincide con el crecimiento de la iniciativa ciudadana que ha ganado impulso en poco tiempo y de la que Tamara, nacida en Los Palacios y Villafranca, formada en Sevilla como especialista en cuidados intensivos y actualmente residente en Menorca, donde trabaja en un hospital público, ha sido su artífice.
Su propia trayectoria refleja uno de los problemas estructurales que denuncia el movimiento: la salida de profesionales formados en Andalucía por las condiciones laborales. “Cuando finalicé mi etapa MIR me vi obligada a dejar mi tierra debido a la precariedad laboral de los contratos que me ofrecían”, explica. Desde 2013 desarrolla su carrera fuera de Sevilla, aunque mantiene un vínculo profesional y emocional con su comunidad de origen.
Un movimiento nacido desde la experiencia clínica
Ese componente identitario también forma parte del origen de la iniciativa. Sanidad Pública Segura surge desde la experiencia clínica, pero también desde una visión crítica del modelo organizativo del sistema sanitario. El punto de inflexión llegó con la firma del nuevo Estatuto Marco sin la participación directa del colectivo médico. “El detonante fue precisamente esa sensación de que faltaba una voz que explicara a la sociedad que esto no es solo una reivindicación profesional, sino que nos va la vida en ello”, afirma Contreras.
Para la promotora, el problema trasciende lo corporativo y afecta a la estructura del sistema. Considera que las condiciones laborales de los profesionales sanitarios tienen un impacto directo en la seguridad del paciente y en la calidad de la atención. En ese proceso, sostiene que la presión social ha jugado un papel clave. “Hemos hecho red. Hemos cohesionado al grupo. Y eso ha ocurrido por presión social”, señala.
El debate llega al Congreso
La iniciativa nació dentro de la plataforma Movements con el objetivo de trasladar el debate al ámbito parlamentario y frenar la tramitación del Estatuto Marco tal como está planteado. Lanzada el 4 de febrero, la campaña pide a los grupos parlamentarios que no apoyen la tramitación del texto firmado el 27 de enero y que se abra una negociación real con los representantes mayoritarios de la profesión médica.
La experiencia de Contreras en unidades de cuidados intensivos ocupa un lugar central en su argumentación. En estos entornos, explica, las decisiones clínicas pueden depender de segundos y requieren una atención máxima. “En unidades como la UCI las decisiones son complejas y requieren máxima concentración. Cuando las condiciones laborales no son las adecuadas, el riesgo de errores aumenta”, afirma.
Uno de los argumentos que más repercusión ha tenido en el debate público conecta directamente el descanso con la seguridad clínica. “Está más que demostrado que a partir de cierto número de horas de trabajo el cerebro funciona como si estuviera bajo los efectos del alcohol”, sostiene. Para explicar el problema, plantea además una comparación que ha circulado ampliamente en el debate sanitario: “¿Se montaría en un avión con un comandante que estuviera solo durante 24 horas?”.
'Líneas rojas' del sistema sanitario
Desde su perspectiva, el sistema actual mantiene jornadas de 24 horas y guardias obligatorias que considera una de las principales “líneas rojas”. Su propuesta pasa por un plan progresivo para eliminar ese modelo y por establecer límites claros a las jornadas prolongadas.
El movimiento ha logrado superar las 100.000 adhesiones en tiempo récord. Para su impulsora, la cifra demuestra que el debate sanitario no preocupa solo a los médicos. “Es una señal muy clara de que esta preocupación no es solo de los médicos”, afirma. “La sanidad pública es uno de los pilares del país”, añade. Contreras lanza además un mensaje dirigido al ámbito político: “Necesitamos una élite política cuyo interés sea el bienestar común independientemente de su ideología”. Y advierte: “La sanidad pública está hundida. Necesita cambios disruptivos, cambios gigantes”.
Mientras tanto, el conflicto continúa en las calles y en los hospitales. Los médicos vuelven a la huelga desde el lunes hasta el viernes en todo el país, en la segunda semana de paros de las cinco previstas por el Comité de Huelga hasta junio.
El calendario acordado por las organizaciones convocantes —CESM, el Sindicato Médico Andaluz, Amyts, el Sindicato Médico de Euskadi, Metges de Catalunya y O’mega— incluye nuevas jornadas de huelga del 27 al 30 de abril, entre el 18 y el 22 de mayo y del 15 al 19 de junio, tras la primera semana de paros celebrada entre el 16 y el 20 de febrero.
