La Provincia Eclesiástica de Madrid ha confirmado que el próximo jueves 29 de enero, a las 19.00 horas, se celebrará en la Catedral de la Almudena una misa funeral en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, en el que murieron 45 personas. La ceremonia se organizará tras una propuesta formal trasladada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al Arzobispado, aunque fuentes eclesiásticas precisan que la posibilidad de oficiar un acto religioso ya estaba siendo considerada con anterioridad.
Después de consultar con los obispos de Getafe y Alcalá de Henares, las tres diócesis que conforman la provincia eclesiástica acordaron fijar la fecha del funeral para ese día, coincidiendo con otras celebraciones litúrgicas previstas en Huelva y en Córdoba. En concreto, también se oficiarán misas ese mismo jueves en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Merced y en la Mezquita-Catedral cordobesa.
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, comunicó la decisión a Díaz Ayuso mediante una carta en la que le informó de la presencia de los tres obispos en la ceremonia madrileña. En la misma misiva extendió su invitación a los familiares de las víctimas y “al resto de madrileños para juntos elevar nuestra oración a Dios por todos ellos”.
La misa en la Almudena tendrá lugar dos días antes del Homenaje de Estado previsto para el sábado 31 de enero en Huelva, acordado entre la Junta de Andalucía y el Gobierno de España. Ambos actos se enmarcan en los homenajes institucionales y religiosos tras el siniestro ferroviario.
Respuesta a las críticas
En paralelo, la presidenta regional ha respondido este viernes a las críticas surgidas por haber impulsado la celebración del funeral en Madrid, defendiendo el carácter simbólico del acto. Ayuso subrayó la necesidad de rendir un “sentido homenaje” desde la capital porque, a su juicio, “para muchos sería importante”, en referencia a los servicios de emergencias y a personas residentes en la región afectadas por la tragedia.
Ante las objeciones de algunos sectores políticos, la dirigente autonómica afirmó que sería “importante” que responsables públicos acudieran alguna vez a misa para representar “también a los ciudadanos que llevan en el pecado tener fe”, y recalcó que “una misa es simplemente un sentido homenaje que reconforta a víctimas, que reconforta a familias y es un homenaje que une en el duelo en el luto y que es de profundo respeto”. Asimismo, pidió que se “frivolice” menos y reclamó actitudes más “responsables, cariños y cercanos” hacia quienes profesan una fe o se sienten vinculados a esa tradición.
