Los maletines de Ubrique que usarán los nuevos ministros de Pedro Sánchez

Los talleres ubriqueños Del Barrio y Tarín han fabricado las 22 carteras para el segundo Gobierno más numeroso de la democracia

Uno de los maletines fabricados por una empresa de piel de Ubrique.
Uno de los maletines fabricados por una empresa de piel de Ubrique.

Dos empresas ubriqueñas dedicadas al arte de la marroquinería, los talleres Del Barrio y Tarín han sido, una vez más, las encargadas de elaborar los maletines que se han entregado a los nuevos ministros que componen en actual Gobierno de España.

Según recoge el periódico El Español, desde la época de la Transición, la marroquinería Tarín, situada en la calle Hortaleza de Madrid, surtía de carteras ministeriales a todos los gobiernos de la democracia. El negocio abrió sus puestas en 1973, de la mano de Esteban Tarín. Ahora son sus dos hijos, Esteban y Mónica, quienes se han hecho cargo del negocio donde mantienen la esencia y el sello personal que imprimió su fundador. Tarín también elabora los maletines de las secretarías de Estado y las subsecretarías y proveen a consejeros de comunidades autónomas. Todos están hechos a mano en sus talleres de Madrid, aunque su sede se encuentra Ubrique.

Sin embargo, desde hace dos legislaturas, la fabricación de las carteras ha experimentado un relevo y ahora es el taller Del Barrio Estudio, fundado en 1934, el encargado de realizar los maletines, incluido el del presidente, como ya hiciera el pasado mes de julio. Eso sí, todos excepto uno que sí ha fabricado Tarín.

Del Barrio estudio surgió hace más de 85 años de la mano de Valentín del Barrio y en la actualidad cuenta con talleres artesanos tanto en Ubrique como en Madrid. En las últimas semanas han estado trabajando a contrarreloj para tener listas las carteras del que será el segundo Gobierno más numeroso de la democracia ya que contará nada menos que con 22 ministros. De esos 22 maletines, 21 los ha fabricado Del Barrio y uno Tarín.

El personal del ministerio es el encargado de llamar al taller para confirmar los nombramientos. Y es entonces, en la toma de posesión, cuando se produce el grabado en oro, maletín a maletín de forma manual, con un mecanismo de termoimpresión. El trabajo debe ser minucioso para evitar cualquier error. Las dimensiones son 44 centímetros de largo por 36 de ancho y 16 de grosor. Además, se elaboran en piel box calf de vacuno y los apliques están realizados en latón pulido. El modelo clásico cuenta con cinco fuelles, bolsillo exterior, portabolígrafos y tarjetero en su interior. El precio de cada cartera asciende a 900 euros.

Uno de los maletines lo sigue fabricando Tarín, una de las marroquinerías más castizas. Según recoge El Español, sus primeros encargos desde el Gobierno llegaron gracias a su privilegiada situación, en el centro de Madrid y cerca de los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores. Alguien del ejecutivo se fijó en ellos y comenzaron a trabajar casi sin descanso. Hoy en día, los famosos maletines se han consolidado como uno de los símbolos de la democracia y la transmisión de poderes.

En el caso de Tarín, la cartera también está realizada con piel de vaca tipo calf, de la mayor calidad, pero dispone de seis fuelles, cremallera y cerradura de tres pisos, tal y como se refleja en su página web. La solapa puede cerrarse en tres posiciones diferentes, en función del volumen de documentos que se transporten. Su interior está dividido en seis departamentos con sus respectivos separadores. La cartera está forrada en una piel de cerdo llamada pecari. También tiene bolsillos para guardar memorias USB, tarjetas y bolígrafos. En el exterior, un asa ergonómica y letras grabadas en pan de oro sobre la solapa, con el nombre de cada departamento ministerial. Los maletines se fabrican artesanalmente en Cádiz, pero la letra se graba en Madrid.

El modelo más clásico pesa menos de dos kilos y suelen medir 45 x 35 x 20 centímetros, aunque el titular puede modificar el tamaño a su gusto. Para realizar el maletín, los artesanos invierten una semana, ya que está cosido a mano. Además, una vez que está confeccionado se tiene que acoplar los herrajes y estampar la serigrafía. Con el paso de los años, los modelos han ido mejorando y algunos incluyen, incluso, un departamento para guardar los dispositivos electrónicos. A pesar de hacerse populares por la venta de las carteras ministeriales, marroquinería Tarín sobrevive gracias a la amplia variedad de productos de viaje que ofrecen. Maletas, estuches, bolsos o baúles. Sus artesanos realizan artículos en piel para bármanes, esteticistas, topográfos, músicos e incluso DJs.

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