Laura, la sanluqueña que pide ayuda tras quedar parapléjica: "Sentía que me moría"

Laura López en el hospital Puerta del Mar de Cádiz. FOTO: CEDIDA
Laura López en el hospital Puerta del Mar de Cádiz. FOTO: CEDIDA

La vida de la sanluqueña Laura López dio un giro inesperado el pasado 31 de agosto. El suceso de aquel día deambula por la cabeza de la joven de 25 años que lleva 21 días ingresada en el hospital Puerta del Mar de Cádiz con cinco costillas rotas, dos desplazadas y el pulmón y la médula espinal dañados. Laura no siente nada de pecho para abajo, ha perdido la movilidad de más de la mitad de su cuerpo a causa de una tragedia que la ha dejado parapléjica.

Aquel fatídico día, Laura desayunó con su perro, realizó alguna que otra tarea doméstica y estuvo estudiando para un curso online de peluquería canina. Después de almorzar junto a su familia se dirigió a la cafetería donde llevaba trabajando durante dos años. Al salir del establecimiento, su pareja la esperaba en el coche para asistir al cumpleaños de su amiga.

“Estaba deseando acabar con mi compañera y pasarlo bien con todos y pasar una noche distraída”, ha relatado con detalle Laura, que no ha dudado en difundir su historia a través de sus redes sociales “para que mis palabras lleguen y ayuden a otras personas”.

Durante la velada en casa de su amiga, la joven comió pizza y, acto seguido, se tumbó en una hamaca para reposar la cena. “En esa milésima de segundo que me fui a sentar, me llevé conmigo el muro donde estaba sujeta, se desprendió conmigo, partiéndose en dos encima de mi cuerpo”, cuenta Laura que no esperaba que aquella noche su vida fuese a cambiar por completo.

La sanluqueña quedó aplastada por el hormigón sin poder moverse. Tendida en el suelo se percató de que su cuerpo no reaccionaba. Según comenta, “sentía que me moría y quise que me quitaran el sujetador porque notaba mucha presión en el pecho, solo podía sentir ansiedad”. Mientras que la chica pedía auxilio y gritaba, sus amigos estaban atemorizados. Ella reconoce que hubo un momento en el que “deseé que el muro me lo tiraran la cabeza y no sentir ni pensar todo lo que estaba sintiendo”.

La amante de la fotografía y de los animales, que no perdió el conocimiento en ningún momento, confiesa que “lo más duro que me ha pasado en la vida es ver que mi cuerpo ha muerto”. Cuando el equipo sanitario llegó al lugar del accidente Laura “estaba rota en mil pedazos en todos los sentidos y me estaba convirtiendo en la protagonista de una película de terror”, expresa.

Laura realizando ejercicios de rehabilitación. FOTO: CEDIDA

Inmediatamente fue trasladada al hospital gaditano y, después de someterse a la prueba PCR por la pandemia, se quedó ingresada toda la noche. “Escuché como me partían la ropa con tijeras, nunca me había sentido tan vulnerable”, recuerda con estremecimiento.

Pese a que estuvo sola, ella sintió el apoyo incondicional de sus padres y de su hermana Yesi, a quienes pudo ver minutos antes de entrar al quirófano, donde estuvo cinco horas. Laura tiene asumido que su proceso de rehabilitación es largo, pero desprende un afán de superación admirable en cada frase que articula. “Voy a ir a por todas, no me voy a rendir” dice con seguridad.

A partir de ahora, Laura, que se encuentra hospitalizada en Cádiz siguiendo un tratamiento, se enfrenta a una nueva rutina, “a mi la vida me ha cambiado entera”, sostiene postrada en una silla de ruedas. Para seguir adelante, además de reformas en su hogar y un coche adaptado para desplazarse, necesita ser trasladada al hospital nacional de Parapléjicos, en Toledo, el único en España especializado en este tipo de lesiones.

Los amigos de Laura han creado una campaña en gofundme titulada Laura Stay Strong con el objetivo de recaudar fondos para costear los gastos del tratamiento de Laura, así como la rehabilitación y todo lo que conlleva empezar desde cero en una nueva ciudad junto a su familia. “Mis padres y mi hermana tendrían que irse para allá, y se van descalzos como yo digo”, comenta Laura con un hilo de voz detrás del auricular del teléfono.

Aunque le quedan “todavía muchísimas cosas”, Laura se muestra muy agradecida por todos los ánimos que recibe cada día. “Gracias por el apoyo incondicional que estoy teniendo, incluso de personas que no me conocen de nada y tienen palabras bonitas para mí”, dice la joven que está sorprendida por la cantidad de donaciones altruistas que ya registra la campaña. “Me estoy haciendo famosa”, bromea la chica, que pese al golpe al que se ha visto obligada a plantar cara, mira el futuro con una sonrisa de oreja a oreja.

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