Una boda en Gomesende (Ourense) terminó con una intervención de la Guardia Civil después de que una discusión entre los recién casados y sus respectivas familias derivara en una pelea con platos, vasos y cubiertos rotos, además de enfrentamientos físicos y verbales entre varios invitados. Lo que se esperaba que fuese un día feliz acabó con los asistentes enfrentados y los agentes desplazados hasta el lugar para restablecer el orden.
Una reclamación de 40.000 euros desencadena la discusión
Los problemas comenzaron, como ha detallado La Región, cuando la recién casada reclamó a su marido 40.000 euros que, de acuerdo con su versión, formaban parte de un acuerdo prenupcial. La cantidad debía proceder de los regalos recibidos por los invitados durante la boda. La negativa del novio habría provocado una fuerte discusión a la que terminaron incorporándose familiares y personas del entorno de ambos.
La tensión fue aumentando hasta que comenzaron a lanzarse platos, vasos y cubiertos. La disputa dejó de limitarse a la pareja y alcanzó a los familiares de los dos contrayentes, que terminaron enfrentándose entre sí. Los hermanos de la mujer y la hermana del hombre trataron de intervenir, aunque no consiguieron evitar que la situación terminara con varios asistentes agredidos verbal y físicamente.
Entre los incidentes descritos aparecen también tirones de pelo y reproches entre integrantes de las dos familias. Ante la escalada de la pelea, los organizadores de la celebración decidieron avisar a la Guardia Civil para tratar de recuperar la normalidad y dejar constancia de lo ocurrido.
"Un rápido desahogo carnal"
La celebración tuvo además otro episodio relacionado con la recién casada. La mujer se habría retirado al baño con un joven empleado que había colaborado en la organización del evento. El encuentro fue descrito como "un rápido desahogo carnal". Posteriormente, la novia habría confesado a personas de su entorno que no sentía nada por su nuevo marido y que el divorcio ya estaba en manos de su abogado.
Después de la pelea en la carpa, la novia habría reconocido ante personas cercanas que durante la fiesta se produjo un elevado consumo de alcohol y que algunos asistentes descargaron la tensión rompiendo objetos utilizados durante el banquete. La situación llegó a tal punto que la vajilla terminó esparcida por el suelo del recinto.
Los agentes acudieron después de recibir el aviso de los organizadores, cuando ya se había iniciado la rotura de la vajilla. A su llegada, la pelea había terminado, aunque pudieron comprobar que permanecían platos y vasos rotos en el suelo. Finalmente, ninguna de las dos familias quiso presentar denuncia por lo ocurrido. El padre del novio se ofreció a hacerse cargo de los desperfectos ocasionados durante la celebración.
Una boda en Gomesende (Ourense) terminó con una intervención de la Guardia Civil después de que una discusión entre los recién casados y sus respectivas familias derivara en una pelea con platos, vasos y cubiertos rotos, además de enfrentamientos físicos y verbales entre varios invitados. Lo que se esperaba que fuese un día feliz acabó con los asistentes enfrentados y los agentes desplazados hasta el lugar para restablecer el orden.
Una reclamación de 40.000 euros desencadena la discusión
Los problemas comenzaron, como ha detallado La Región, cuando la recién casada reclamó a su marido 40.000 euros que, de acuerdo con su versión, formaban parte de un acuerdo prenupcial. La cantidad debía proceder de los regalos recibidos por los invitados durante la boda. La negativa del novio habría provocado una fuerte discusión a la que terminaron incorporándose familiares y personas del entorno de ambos.
La tensión fue aumentando hasta que comenzaron a lanzarse platos, vasos y cubiertos. La disputa dejó de limitarse a la pareja y alcanzó a los familiares de los dos contrayentes, que terminaron enfrentándose entre sí. Los hermanos de la mujer y la hermana del hombre trataron de intervenir, aunque no consiguieron evitar que la situación terminara con varios asistentes agredidos verbal y físicamente.
Entre los incidentes descritos aparecen también tirones de pelo y reproches entre integrantes de las dos familias. Ante la escalada de la pelea, los organizadores de la celebración decidieron avisar a la Guardia Civil para tratar de recuperar la normalidad y dejar constancia de lo ocurrido.
"Un rápido desahogo carnal"
La celebración tuvo además otro episodio relacionado con la recién casada. La mujer se habría retirado al baño con un joven empleado que había colaborado en la organización del evento. El encuentro fue descrito como "un rápido desahogo carnal". Posteriormente, la novia habría confesado a personas de su entorno que no sentía nada por su nuevo marido y que el divorcio ya estaba en manos de su abogado.
Después de la pelea en la carpa, la novia habría reconocido ante personas cercanas que durante la fiesta se produjo un elevado consumo de alcohol y que algunos asistentes descargaron la tensión rompiendo objetos utilizados durante el banquete. La situación llegó a tal punto que la vajilla terminó esparcida por el suelo del recinto.
Los agentes acudieron después de recibir el aviso de los organizadores, cuando ya se había iniciado la rotura de la vajilla. A su llegada, la pelea había terminado, aunque pudieron comprobar que permanecían platos y vasos rotos en el suelo. Finalmente, ninguna de las dos familias quiso presentar denuncia por lo ocurrido. El padre del novio se ofreció a hacerse cargo de los desperfectos ocasionados durante la celebración.
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