La increíble historia de Piri: de niño prodigio en 'Juan y Medio' a fenómeno trap en Jerez

Cristian Alarcón es hoy más conocido por su nombre artístico, 'Piri'. FOTO: MANU GARCÍA
Cristian Alarcón es hoy más conocido por su nombre artístico, 'Piri'. FOTO: MANU GARCÍA

La vida sonríe a Cristian Soto (Jerez de la Frontera, 1995), un humilde músico de la popular barriada de 'El Mopu' que estos días está en boca de todos tras hacer pública su última composición, ‘Calle Medina’. El videoclip del tema en cuestión acumula más de 7.000 visitas en Youtube y ha recibido una calurosa acogida por parte del público. Bajo el nombre de Piri nace el artista, que nos presenta una melódica pieza entre el trap y el flamenco muy acorde con los tiempos que corren.

Hay una magnífica historia detrás de este artista jerezano. Su evolución es asombrosa. Nació en el entorno de una familia llana que siempre tuvo alguna relación con la música. Vivieron en Vallesequillo, San José Obrero, Los Naranjos… fueron nómadas en su propia ciudad. Sus primos son reconocidos cantaores (el 'Zarzuelita de Jerez' y Carlos Alarcón, alias 'Makauly') y en su entorno siempre hubo mucho compás. Su madre, también cantaora y que falleció hace ya nueve años, fue la auténtica valedora de Piri: “Veía el talento que había en mí, era el motor de mi vida”. Ella le decía a la gente: “Espérate, que este niño canta”.

Y sí, cantaba. Y mucho. Sus primeros cantes fueron en aquellos concursos de villancicos celebrados en la alameda del Banco. Allí le dejaban entonar los solos de las piezas navideñas que presentaba con el coro del colegio Lora Tamayo. “Cantaba al mismo tiempo que tocaba la caja”, cuenta Piri, que desde pequeño estuvo rodeado de gente con enorme talento: “Nuestra forma de expresión era la música. Así cantábamos nuestras alegrías, nuestras penas…” rememora.

Piri presentó su nueva canción con aires trap, 'Calle Medinna'. FOTO: MANU GARCÍA

Piri es muy popular en su barrio, pero lo que la gente no conoce tanto es que fue uno de los “niños prodigio” de Menuda Noche, el popular programa de Juan y Medio en Canal Sur. “Sí, sí. Es cierto. Fernando de la Morena, que me apadrinó en el cante me dijo un día: sobrino, qué te gusta a ti comer sopone. Yo te voy a llamar el soponcito. Y así me presentaron en el programa. Yo iba a las galas especiales, algunas a las que fueron celebridades: Pastora Soler, Jaime Peñafiel, Anabel Alonso… yo cantaba y hablaba con Juan y Medio”, recuerda.

Anécdotas aparte, el gran punto de inflexión en su vida artística fue el Concurso de "Flamenco Joven Jerez" que se celebró durante varios años en Jerez. Allí acudió creyendo que se trataba de un curso para aprender el cante jondo: “Yo fui al casting pensando que era un curso. Pero una vez allí me dijeron de buenas a primeras que cantara una bulería. Tuve que salir del casting y decirle a mi madre que me dijera rápidamente una bulería cualquiera. Me la dijo, la canté y sorprendentemente quedé segundo. A partir de ahí todo cambió”, recuerda Piri. Y tanto, desde ese momento comenzó una carrera por conciertos y galas que se alargó desde los once a los quince años. Y entonces llegó un parón.

La muerte de su madre le afectó tanto que silenció su voz: “Hubo un tiempo que me negué a todo, a participar en cualquier espectáculo. No tenía ánimos. Me apagué”, relata con melancolía. Además, Piri se interesó por otras músicas, sonidos diferentes. Descubrió el rap escuchando SFDK, Doble V, Eminem y comenzó a quedar con gente del mundillo. Participó en las llamadas “peleas de gallos”, esas en la que dos raperos compiten a ritmo de versos por ver quien rima mejor. Llegó incluso a ganar varios certámenes.

https://youtu.be/uBs2i8QtJ4o

“Con 17 o 18 años me dio por hacer otras cosas. Me dí cuenta que el flamenco tal y cómo lo conocí había cambiado. Era otra cosa. Desgraciadamente, el flamenco se ha ido prostituyendo. Es fuerte que lo diga, pero fui testigo de cómo la gente hizo cosas muy feas en nombre del flamenco”, explica. Piri es muy crítico con cómo ha ido evolucionando este arte, pero es comprensivo con fenómenos como el de Rosalía: “ella me cae bien y debe ser buena persona, una artista inquieta. Ahora bien, que la prensa o su casa de discos la quiera vender como cantaora de flamenco, pues no. El flamenco tiene otro quejío. Está bien que meta en sus composiciones arreglos de flamencos (palmas, coros gitanos y eso) pero hay que decir que eso no es flamenco puro”, reflexiona el músico jerezano.

Curiosamente, Piri también ha dado un giro en su faceta musical. Ahora sus influencias van desde el raï (la música de la juventud en Argelia y Marruecos), al trap, el dancehall o el reggeaton. Su canción de presentación, ‘Calle Medina’ esconde una bonita y sufrida historia de amor: “Yo tuve una relación sentimental bastante intensa durante muchos años. El día en el que ella decidió cortarla lo hizo allí, en la calle Medina. Por aquel entonces, yo, que era un primerizo en el amor, pensaba que sólo podía ser feliz si estaba conmigo. Ella me dijo que tenía que ser feliz por mí mismo. Con el tiempo me lo agradecerás, me decía. Y tenía razón, ahora soy feliz siempre, solo o acompañado. No he tenido la oportunidad de sentarme con ella a explicárselo y darle las gracias, por eso compuse esta canción”.

La canción fue grabada por el mismo Piri en su casa, en plan artesano, en 'El Mopu', “en un piso de protección oficial”, sonríe el autor. La mezcla de la canción es del productor Ivi Music, y el videoclip, grabado en la escalerilla del Villamarta, es obra del joven realizador Gonzalo Jiménez. Hasta el momento ha recibido un feeling muy positivo en las redes sociales. 

Un momento de la entrevista a Piri en lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

El artista ya piensa en sus nuevas canciones: “La recepción de la primera canción me ha animado. Ahora voy a grabar más temas, quiero seguir cantando. Además, tengo la idea de convertirme en manager de otros artistas, quiero coger a cantaores desde cero, pulirlos y presentarlos. Se pueden sacar muchos chavalitos de Jerez, aquí hay un talento increíble”, asegura.

De Piri es conocida, además, su faceta activista. Ha viajado en varias ocasiones a los campamentos de la República Árabe Saharaui, donde ha hecho muchas amistades y colaborado con la población autóctona: “Tengo gran vínculo con el pueblo saharaui, me encantaría que algún día llegara su libertad”. Piri recibe la influencia de África no solo en lo anímico, también en sus composiciones musicales: “para la próxima canción quiero meter alguna letra en árabe”. Si nos fijamos en su muñeca, el músico luce una pulsera con el símbolo del pueblo gitano: “Somos pueblos parecidos. Aquí en Jerez estamos bien, integrados, pero en otros sitios no tienen esa suerte. A la gente le gusta la cultura gitana pero no los gitanos. Unas palmitas, un baile, un traje gitano… eso sí, pero convivir con nosotros no tanto”, reflexiona, y concluye: “te lo dice el hijo de un payo y una gitana. Sé de lo que hablo”. 

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