La filósofa gaditana pionera en España en estudiar la conciencia

Raquel Moreno, natural de San Fernando, es la primera española en hacer un doctorado sobre neurofenomenología, un campo de la filosofía que busca "crear un discurso de lo que estamos viviendo"

La filósofa isleña Raquel Moreno en una imagen de archivo. FOTO: CEDIDA.
La filósofa isleña Raquel Moreno en una imagen de archivo. FOTO: CEDIDA.

Raquel Moreno (San Fernando, 1988) no sabe decir por qué estudió filosofía. "Podría haber estudiado otra carrera, pero soy demasiado curiosa". Y ha sido ella, la curiosidad, la que le ha llevado a ser la primera filósofa en España en teorizar sobre la neurofenomenología, un campo de la filosofía nacido a finales del siglo XX, a raíz del biólogo chileno Francisco Varela, que busca estudiar el mundo tal y como lo vivimos. "La neurofenomenología quiere crear un discurso de lo que estamos viviendo que no sea abstracto ni científico, sino que case con la experiencia que tenemos de la realidad", explica Moreno.

"Una cosa que siempre me he preguntado es: ¿Qué es la conciencia, cómo surge? Lo había leído desde un punto de vista abstracto. Pero si lo explicamos podremos saber cómo vemos el mundo". La isleña lleva dándole vueltas al asunto desde que terminó su TFG en el grado de Filosofía por la UNED. Un trabajo de fin de grado —El hechizo del hombre. La conciencia, así lo bautizó— que en breve publicará como ensayo la editorial Ápeiron. ¿Cuál fue entonces su conclusión? "La conclusión es que no hay conclusión; que tengo que reconocer mi ignorancia y que no puedo determinar qué es la conciencia", responde. "Lo que hice fue recopilar diferentes posturas sobre esta temática, psicología conductista, diferentes teorías de Descartes... Busqué las diferencias y los puntos en común. Y me dije, aunque yo no sepa qué es la conciencia, todo señala que hay que investigar sobre esos puntos en común", continúa.

La neurofenomenología quiere crear un discurso de lo que estamos viviendo, que case con la experiencia que tenemos de la realidad

La gaditana recuerda que se acercó a las ciencias cognitivas en la UNED gracias a la profesora Marta García Alonso. "Ella nos explicaba la neuroética dándonos datos sobre qué le ocurría al cerebro cuando juzgábamos cuando algo estaba bien o mal", comenta. Eso mismo pudo estudiar Moreno desde su propia mente cuando el Ministerio de Educación decidió quitarle la beca al no poder "dar todo de mi" cuando sufrió varias crisis epilépticas con tan solo 20 años de edad. "El sistema educativo no está preparado para las excepciones", dice entre dientes. Fue por ello que tuvo que regresar a San Fernando y acabar sus estudios a través de la Educación a Distancia desde su tierra natal. "No había economía para pagar el curso", incide.

No obsante, a día de hoy se alegra de haber terminado la carrera en la UNED, porque "supone más exigencias; te obligan a estudiarte los temarios enteros". Y aunque, "se exige mucho, se aprende mucho". En la actualidad, Raquel Moreno es graduada en Filosofía, tiene un master en Filosofía Teórica y Práctica y están haciendo un doctorado a través de la UNED sobre la neurofenomenología, "una especialidad extraña y emergente que surge en los países latinoamericanos y un discurso que está llegando a España con cuenta gotas". Moreno, que tan solo lleva un año como doctoranda, se encuentra ahora compartiendo impresiones con psicólogos, cientificos, y físicos "que hace que se enriquezca la tesis de lo que es la conciencia". La filósofa isleña sabe que la única forma de conseguir resultados es a través de equipos multidisciplinares.

La filósofa Raquel Moreno grabando uno de los podcast de Philo Sophia. FOTO: CEDIDA.

En ella vive la curiosidad, las ganas de aprender, de saber. "Sé que lo que siempre me ha preocupado ha sido aprender y difundir lo que yo he ido aprendiendo", sonríe. Y es que además de ser filósofa, investigadora y teórica, también es divulgadora. Lleva también cerca de un año divulgando obras y teorías filosóficas y autores en el blog Philos Sophia, versión que hace cuestión de un año sacó a través de podcasts, junto a su paisano y fundador del proyecto, Marcos Jiménez, alias M. Salcón. Al parecer, ella decidió sumarse a lo de los pseudónimos (R.D. Morliz), pero esta vez, por cuestiones de sexismo. "Ser mujer tiene su precio. Todavía existe el mito de que las mujeres no somos muy racionales, y hay gente que cree que si te dedicas a esto vas a dar literatura y no filosofía. Así que para que nadie me juzgara, escondí mi nombre", confiesa.

La filósofa isleña prefiere evitar prejuicios, ya que en su día a día se ve obligada a sortear algunos. Cuenta que el campo de la filosofía al que se dedica está bastante denostado en la profesión. "Que para qué me meto", le suelen preguntar. "Respecto a la mente no hay un discurso. Se deja en las manos de los científicos y los filósofos han dejado de hablar de ello. Dejan la fenomenología a un lado. Ellos esperan primero a que lleguen los datos, ¿sabes? Entonces me dicen: Para qué te metes en esto si todavía no vas a descubrir lo que es la conciencia, no hay datos científicos para decir de una manera fija qué es la conciencia, necesitamos saber más como funciona el cerebro". No obstante, dice que se conforma con aportar ahora para que en un futuro otros lo descubran y, al menos, saber lo que no es la conciencia.

Respecto a la mente no hay un discurso. Se deja en las manos de los científicos y los filósofos han dejado de hablar de ello

Moreno espera finalizar su tesis doctoral en los próximos tres años gracias, sobre todo, al apoyo de sus padres. Durante la entrevista insiste mucho en que si no fuera por ellos, no podría haber llegado a donde está ahora. "Soy pobre y ahora mismo estoy sufriendo una inestabilidad económica", manifiesta con sorna. A pesar de ser una de las grandes promesas de la filosofía en España, la gaditana no recibe becas por el doctorado y se encuentra en las del paro. De vez en cuando echa una mano en el D2, el bar que sus padres regentan en La Isla; y sostiene que para ella es tentativo exiliarse a Latinoamérica para trabajar de filósofa en países como Puerto Rico o Chile, donde sí se investiga esta disciplina. "Es una posibilidad maravillosa que tengo, pero creo que es muy importante que, en la situación que estamos viviendo ahora, recuperemos un poco de pensamiento crítico en España", concluye.

Sobre el autor:

Claudia González Romero

Periodista.

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