Jesús Tomillero, el árbitro al que la homofobia le impidió pitar un derbi

Tuvo que retirarse prematuramente por la presión recibida al hablar públicamente de su sexualidad. Ahora desde su asociación apoya a miembros del colectivo LGTBI durante la pandemia, un tiempo en el que se han recrudecido muchas situaciones extremas

Jesús Tomillero, sobre la bandera arcoíris con su equipación de árbitro.
Jesús Tomillero, sobre la bandera arcoíris con su equipación de árbitro.

Jesús Tomillero (La Línea, 1994) ha sufrido un ERTE en su empresa, como otros muchos. Cuenta con tiempo durante esta pandemia, como ocurre con otros miembros de su asociación, Roja directa Andalucía LGTBI. Y estarse quietos no es una opción, sobre todo cuando hay tanta gente pasándolo mal. A Tomillero le han llegado multitud de casos de desesperación. "Es un momento en que mucha gente del colectivo está en casa con sus padres, a algunos les rechazan. Nos ha llegado uno de un chico al que no le dejan salir de su cuarto". Otro, el de una persona transexual que ejerce la prostitución y, encerrada con su familia, vive en una situación extrema.

El proceso es el siguiente. Una vez que les llega un caso, muchos de Andalucía, pero también alguno de fuera, se pone en contacto con el afectado un psicólogo, que evalúa la situación. De ahí, se pasa a un trabajador social y, cuando es necesario, al equipo de abogados. "Ahora no puedo salir, coger el coche...". Pero si por Jesús fuera, explica, se movilizaría para realizar traslados a hogares sociales con los que hay acuerdos pero imposibilidad de llevarlos a cabo en la zona del Campo de Gibraltar.

Jesús Tomillero, en un estadio en La Línea.

Tomillero saltó al conocimiento público cuando denunció los insultos homófobos que recibía en los estadios de Primera Andaluza, categoría en la que era árbitro. Antes, había ido con su pareja a ver algunos partidos y "la gente miraba mal, ¿por qué no pasaría si fuera hetero?". La situación se fue complicando cada vez, con gritos de maricón desde las gradas, entre muchos. Algo común pero no por ello inofensivo. Se cebaron con aquel árbitro de veinte años que se había atrevido a salir del armario.

"Yo estaba en Primera Andaluza, con 21 años, a un paso de subir a Tercera. Cuando salió todo esto, pasé en la clasificación a no tener posibilidades de subir". Hasta ese momento, todo apuntaba a que llegaría a Tercera y aspiraría a continuar con una carrera profesional en el arbitraje futbolístico. De aquello pasó a una depresión, que le alejó del deporte y comenzó a descuidarse.

"Fueron muchos problemas. Tenía compañeros de arbitraje que no querían pitar conmigo". Los problemas llegaban a extremos como el de compartir vestuario. "La ilusión de cualquier árbitro es pitar un partido entre el Madrid y el Barça, el derby. O un partido de selecciones". El problema, denuncia, es que el deporte se ha puesto de perfil en el asunto de la homofobia. "La ley del Deporte no contempla la homofobia. Igual que hay sanciones por cánticos racistas, tendría que haberlos por gritos homófobos. Yo llevaba desde los 11 años arbitrando, y de repente no puedes ejercer porque no se nos ampara".

Tomillero lo denuncia con claridad. "Aquel que intenta realizar una agresión homófoba se lleva una sanción de 60 euros... Y sigue formando a canteranos de fútbol. Es lamentable que la Federación Andaluza permita eso".

https://www.youtube.com/watch?v=jaltIsijNJY

En 2017, a cuenta de su activismo, fue invitado a unas conferencias en Ámsterdam contra la homofobia en el deporte. Fueron representantes de todas las federaciones europeas... Menos de la española. "Se firmó un convenio incluso", recuerda el linense, al que no se pudo adscribir la federación que presume de una Copa del Mundo.

En otros deportes, como en waterpolo, patinaje, ateltismo... hay deportistas españoles que han salido del armario. ¿En futbol? "Va a ser imposible... Perderían patrocinadores, porque hay mucho estigma. Y si lo hacen, será cuando se retiren, no antes".

La última gran cita organizada por la RFEF fue la Supercopa de España, disputada en enero en Arabia Saudí. El próximo Mundial, en Catar. "Es posible que las personas del colectivo no tengan ni siquiera acceso a las instalaciones. Por desgracia, son países  donde asesina por la sexualidad, por la persona a quien amas. Que se organice allí un Mundial es lamentable. Primero, es un país que no soporta la igualdad etre hombres y mujeres. Y luego, según a la persona que ames. Espero que si se disputa, que se haga una buena campaña".

Esas campañas de sensibilización, contra la homofobia en el deporte, no existen en el CSD, el máximo organismo español de competiciones deportivas, dependiente del ministerio del ramo. En fútbol, tampoco. La RFEF hizo una comisión en su día, pero poco queda de aquello. Sólo la iniciativa de clubes en particular ayuda en algo.

"Hace poco estuve en el palco del Camp Nou. Hemos llegado a un acuerdo para dar una charla a los jugadores de la primera plantilla sobre homofobia en el deporte". Sin ser un derbi, no es poca cosa hablarle a Messi, Piqué, Busquets o Ter Stegen de algo tan importante. Mucho más que el propio deporte. "Y hay clubes como el Cádiz, que tiene una peña, Nenas Cadistas, donde no importa cuál sea tu orientación sexual". No hay mentira más grande, indica, que ese prejuicio de que en el colectivo no gusta el fútbol. "Somos mucha gente... Podrían publicitarse empresas en el fútbol que tengan que ver con el colectivo... Pero no les dejarían, no interesa, y eso que movería mucho dinero".

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