Israel, despedido de Mercadona por morder una hamburguesa: "Estaba en el punto de mira"

El trabajador al que la compañía echa por dar un bocado a un producto que se iba a tirar a la basura se concentra en la puerta de la tienda de la avenida Tío Pepe de Jerez para dar a conocer su situación

Israel García, despedido por Mercadona por dar un bocado a una hamburguesa.

A Israel García, un vecino de Jerez, lo ha despedido Mercadona, después de más de 20 años en la empresa, por darle un bocado a una hamburguesa que se "iba a tirar". Cuando muchos lectores vieron este titular, y leyeron la noticia, publicada el 28 de diciembre, creyeron que se trataba de una inocentada. Pero no era así. "Ojalá", dice el trabajador. 

Israel lucha ahora por la readmisión, consciente de que será complicado. Pero por ganas que no quede. Este viernes, 29 de diciembre, se ha concentrado en la puerta de la tienda de la avenida Tío Pepe, donde trabajaba hasta el pasado 21 de diciembre, cuando fue despedido. Se concentrará diariamente "en las horas punta". Para pedir justicia. 

“Mercadona me despide después de más de 20 años por dar un mordisco a una hamburguesa que tiraba a la basura al finalizar mi jornada laboral", se lee en la pancarta que porta el exempleado de la compañía, donde se concentra acompañado por amigos y por miembros del sindicato CNT, que apoya su lucha. 

A mediados de diciembre, Israel estaba pasando por distintas secciones de la tienda, tras concluir la jornada laboral, recogiendo basura y ayudando a compañeros. De la sección "Listo para comer" se llevó comida que no se había vendido durante el día. A pie de contenedor, se encontró con una compañera, a la que pidió ayuda para tirar la basura.

Allí, ambos probaron comida que se iba a tirar. Él dio un bocado a una hamburguesa. Ella, a unos nuggets. La diferencia, que recalca Israel, es que a él lo han despedido y a ella "no le ha pasado nada". "Eso me hace pensar que estaba en el punto de mira", señala. 

Su caso recuerda al de las dos empleadas que fueron despedidas por comerse un saladito en el Mercadona de la avenida Puertas del Sur. Para colmo, una de ellas, Mari Ángeles García, es su hermana. Más de siete años después, ha vuelto a "caer en lo mismo".

Israel, acompañado por miembros de CNT, en el Mercadona de la avenida Tío Pepe de Jerez.  MANU GARCÍA

El despido "disciplinario" de Israel se debe, según asegura Mercadona, consultada por lavozdelsur.es, a que ha consumido un producto, "incumpliendo el proceso que haría cualquier compañera o compañero de su tienda, abonarlo primero”. La compañía señala que, “si lo hubiese pagado, apto para el consumo, no habría ido a desperdicio". En la carta de despido, dice Israel, se reflejaba que se había comido la hamburguesa "entera", algo que "es mentira". 

Este despido, sin derecho a indemnización, deja a Israel García en una situación delicada en plena Navidad. "De regalos de Reyes Magos ya me olvido", dice cuando habla con este medio. Hasta se está pensando en volver a vivir con sus padres. "Con mi pareja teníamos planes de boda, pero ya se ha truncado todo", agrega.

"Ahora tiraré del paro, pero si con dos trabajos en casa llegamos justos, a ver ahora", confiesa Israel, que se queja del procedimiento empleado para su despido. Días después del bocado, estaba en su puesto cuando apareció la gerente de la tienda, junto con dos abogados. En una reunión en la que también estuvieron presentes delegados sindicales —"que no abrieron la boca"— le comunicaron el cese fulminante. 

Israel García, sujetando la pancarta.  MANU GARCÍA

Dos décadas en la compañía 

Israel empezó a trabajar en Mercadona en octubre de 2002. Primero, en una tienda de El Puerto de Santa María. Luego, "muchos años", en la de Puertas del Sur de Jerez. Y, por último, en la avenida Tío Pepe, abierta a finales de 2020. 

En total, más de 21 años de trayectoria en los que no ha tenido problemas "de ningún tipo" con compañeros ni superiores. Durante buena parte de este tiempo, estuvo destinado a la sección de pescadería. "He pasado por todas, pero una vez buscaban a alguien bueno para pescadería, y ahí me quedé", relata. 

El empleado, que estaba en el escalón salarial más alto de Mercadona, cobraba algo más de 1.600 euros mensuales, a lo que había que sumar pagas y otros conceptos, como primas por objetivos, que pueden suponer un salario extra. O incluso más, según la experiencia. 

Concentración en apoyo a Israel.  MANU GARCÍA

"Dentro del sector, quizás seamos los que más cobramos, pero no es gratis desde luego", incide. "Cuando estás en turno de tarde entras a las 13:30 y sales a medianoche, con media hora para comer". 

"Parece como que quieren deshacerse de sueldos de los más antiguos", comenta el trabajador, que entendería que por el bocado a la hamburguesa lo hubieran sancionado un tiempo sin empleo y sueldo, o que le hubieran quitado las primas, pero no despedirlo. 

"Que me den lo que es mío"

"Que me den lo que es mío, eso quiero", comenta Israel cuando se le pregunta por el objetivo de su protesta. Sin indemnización y en paro, su capacidad económica ha caído en picado de un día para otro. 

En los tribunales luchará por la readmisión, aunque es consciente de que es muy difícil. Ahí tiene el ejemplo de su hermana Mari Ángeles, que consiguió que su despido fuera improcedente, por lo que percibió una indemnización, tras lo que buscó trabajo en otros establecimientos. "Nunca un bocado a una hamburguesa salió tan caro", comenta.

El sindicato CNT, que lo ayuda en sus reivindicaciones, reparte cuartillas en la puerta de la tienda para dar a conocer su situación. "Como basura trata Mercadona a sus trabajadores, pues ya tiene que valorar poco a un operario que en 21 años solo ha cometido ese desliz". "Es una vergüenza que una multinacional que gana al año más de 31.000 millones de euros pueda ser tan pordiosera con un bocado que era desperdicio", agrega.

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