"Han llegado a decirme que por emplear cofrada le daba una patada al diccionario"

La doctora portuense en Historia Medieval, profesora en la UPO de Sevilla, Silvia María Pérez González, cierra en Jerez un congreso sobre el papel de la mujer en las hermandades. Una normalización que, casi cuatro siglos después y aun con avances, "está lejos de conseguirse"

La doctora Silvia Pérez González, en el interior de la Iglesia de San Dionisio de Jerez, en días pasados.
La doctora Silvia Pérez González, en el interior de la Iglesia de San Dionisio de Jerez, en días pasados. Autor: Manu García

Silvia María Pérez González (1970) lo mismo estudia cómo era la vida y las posibilidades de las mujeres viudas en la Edad Media que hace yoga; lo mismo imparte clases de Historia del Cristianismo en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla que toma sesiones de hipnosis o se dedica a la costura. En el mismo día de esta entrevista, cerraba un congreso en la Iglesia de San Dionisio y, horas antes, participaba en la presentación de la revista de historia Bajo Guadalquivir y Mundos Atlánticos. Más que doctora en Historia Medieval podría ser una mujer del Renacimiento. Esta portuense ha firmado la dirección científica, junto a su colega Alberto Ruiz-Berdejo Beato, de unas jornadas organizadas por la Hermandad del Mayor Dolor, en Jerez, sobre Mujeres y Hermandades: la feminización del mundo cofrade.

Desde antes del comienzo, durante sus cuatro jornadas celebradas en el pasado mes de octubre y con vistas al futuro, se ha vuelto a poner de manifiesto lo mismo: las cofradas (hemos dicho bien) no lo tienen fácil desde hace unos 400 años, siguen teniéndolo difícil, pero serán claves para la supervivencia de las cofradías en el futuro inmediato. Y habíamos hablado de cofradas. Y Silvia, al otro lado, replica: “Han llegado a decime que por emplear cofrada la daba una patada al diccionario, pero cofrada está perfectamente aceptada por la RAE y en las reglas de los siglos XV y XVI cofrada aparece al mismo nivel que cofrade. Ya a partir de 1604, cuando en el Arzobispado de Sevilla se implanta la doctrina de Trento (Concilio de Trento 1545-1563), el término va desapareciendo porque van desapareciendo las mujeres de las cofradías”.

"Me resultaría sorprendente ver a un hermano mayor limpiando la plata, las hermanas mayores sí lo hacen"

Hasta en la terminología, todo lo femenino pasó a segundo en las hermandades, aunque tras estos casi cuatro siglos, las mujeres han recuperado funciones relacionadas con la participación en la vida de uno de los elementos centrales del tejido asociativo de Andalucía. Eso sí, matiza Pérez González, “aquí hay un problema, porque en Andalucía oriental y en otras partes de España está muy normalizada la presencia femenina, pero en Andalucía occidental, quizás porque Sevilla es la que marca la pauta y Jerez la sigue mucho, pues esta normalización está aún bastante lejos de conseguirse”. Ese era precisamente uno de los objetivos de este congreso celebrado en la ciudad del vino, otra de las grandes pasiones que desde la perspectiva siempre de la historia y el medievo ocupan parte del tiempo investigador de la doctora portuense.

Los encuentros han contado con la participación de pioneras como Maruja Vilches, hermana mayor de Los Javieres y primera mujer pregonera en 600 años en la Semana Santa de Sevilla; o de la psicóloga y hermana mayor de Los Dolores, en Granada, María del Carmen Gervilla. En el caso de Jerez, hay cinco hermanas mayores en la actualidad, pero puntualiza la historiadora que “cada una en una situación diferente”. “En las hermandades nuevas digamos que es algo más común y aceptado, pero en las hermandades históricas, muchos días se enfrentan a una tradición que muchas veces no tiene nada de tradicional, sino que se refiere a lo que determinadas personas se acogen para decir que esto siempre ha sido así y hacer valer sus criterios”.

Pérez González, durante su intervención en el congreso. Autor: Manu García
Pérez González, durante su intervención en el congreso. Autor: Manu García

¿Cuál será el rol que jueguen las mujeres en este proceso de reconquista de su papel protagonista en las cofradías? “La mujer puede desempeñar cualquier cargo de junta de gobierno, las capacidades no vienen determinadas por la biología, sino por la estructura cerebral de cada persona, pero hay cargos donde aún es más complicado el acceso de la mujer, como la mayordomía”. Silvia recuerda que “hablaba hace poco con un mayordomo que me decía que estaba formando a su hija, y me alegré mucho, a ver si pronto tenemos a una mujer mayordoma en las hermandades de Jerez”.

El lector quizás no lo sepa pero, si hubiera sido por el maldito bicho, este año habría procesionado bajo un paso una hermana de una cofradía de Jerez. Este periódico trató de entrevistarla en su día, pero se negó en redondo para no exhibirse. La doctora tiene una respuesta para esta circunstancia: “No es que haya prejuicios en nosotras mismas, es que las limitaciones son tantas que cuando a la mujer en las cofradías se le permite un poquito de participación no quiere estropearlo, y el ámbito más complicado para que ahora haya mujeres es la costalería”. Y abunda: “Uso un concepto que a lo mejor me critican, pero es que cuando los costaleros se reúnen, el exclusivismo masculino alcanza su máxima potencia. Y me refiero a esta parte de Andalucía, porque en Granada hay costaleras, en Salamanca hay cuadrillas mixtas… pero aquí ahora mismo es casi imposible que acceda la mujer y si lo hace, tiene que hacerlo casi de tapadillo. En El Puerto había una cuadrilla y acabó desapareciendo”.

"Cuando los costaleros se reúnen, el exclusivismo masculino alcanza su máxima potencia; la mujer tiene casi imposible acceder a la costalería"

¿De dónde viene esa diferencia entre esta postura tan machista y el aperturismo igualitario de otros puntos de la comunidad y España? “Ese machismo se da porque en Andalucía occidental, Sevilla marca la pauta; y no hay ciudad más tradicional y conservadora de sus costumbres que Sevilla. Y esa tradición, digamos, es limitante para las mujeres. Vamos a dejarlo ahí”. En todo caso, apunta, “la vara de medir no es la misma, por ejemplo, para un hermano mayor que para una hermana mayor. Si ésta se equivoca, el error es 10.000 veces más grande, esta mujer qué va a saber…”.

En cambio, hay un gran diferencia al gestionar las hermandades. Y casi siempre positiva y favorable a la mujer. Partimos de la tradición, pero de una tradición que se remonta a los orígenes del hombre, explica Pérez González, que recuerda que “a la mujer se le ha asignado el cuidado del hogar, y este cuidado exige un importante espíritu de servicio, entonces cuando llega una hermana mayor, y habrá excepciones, el espíritu de servicio es aún más grande, te la puedes encontrar en todos los ámbitos de la hermandad, con más o menos visibilidad. En cambio, los hermanos mayores tienen determinadas funciones que no hacen. Me resultaría sorprendente ver a un hermano mayor limpiando la plata, las hermanas mayores sí lo hacen”.

La doctora en Historia Medieval, retratada antes de la entrevista con lavozdelsur.es. Autor: Manu García
La doctora en Historia Medieval, retratada antes de la entrevista con lavozdelsur.es. Autor: Manu García

¿Es usted cofrada?

Pertenecí a una hermandad; estuve de hermana mayor en funciones de la Vera-Cruz de El Puerto (2006-2008) y mi experiencia, en el sentido de discriminación, fue muy negativa. Me fui.

Y cómo se le ocurre meterse en estos berenjenales, le habrán dicho…

Este congreso ha tenido muchísimas críticas, pero casualmente el Papa Francisco, cuando ha habido una polémica de este estilo, siempre ha salido al paso, declarando que había que rezar por que las mujeres estuvieran en más ámbitos de poder de la Iglesia.

Afincada en Jerez desde 2004, Silvia Pérez González aborda en su trabajo tres líneas de investigación: la historia de la Iglesia, la historia de la mujer y la cultura. En este último caso, en torno al vino de Jerez en la Edad Media, “un ámbito muy poco conocido”. Como también lo es que hace casi cuatro siglos las mujeres desempeñaban un papel clave en las hermandades y que, como quiera que la historia se suele repetir, ahora les toca ponerse de nuevo al frente.

“Creo que el camino es inexorable, como las hermandades no se den cuenta de la necesidad de contar en sus juntas de gobierno y en sus nóminas a las mujeres, tienen un flaco futuro. Lo de la dedicación y el servicio, algo más desarrollado en las mujeres, hace que muchos hermanos solo vayan el día de la salida, pero las mujeres allí están siempre en las casas de hermandad, más entregadas y participativas. Y si no queremos ver cortejos procesionales ridículos, habrá que fomentar que lleguen las hermanas”. Eso, si llega a haber salidas procesionales como se recordaban. “Hay que reinventarse, y más ahora”. Lo asegura una mujer que bucea en un periodo de la historia de más de mil años.

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