La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla (TSJA) ha condenado a cuatro años de prisión a un guardia civil en situación de reserva por vender cocaína dentro de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla. La droga se distribuía principalmente en la cantina del cuartel y sus alrededores, según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press. No actuó solo: un amigo ajeno al cuerpo ha recibido idéntica condena por su papel en la trama.
La resolución confirma la dictada por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Málaga. Los hechos probados sitúan la actividad delictiva entre finales de 2021 y los primeros meses de 2022, periodo en el que ambos distribuían cocaína al menudeo entre agentes de la propia Comandancia y compradores externos. Los contactos se gestionaban por llamadas, mensajes y encuentros dentro del propio cuartel.
La droga llegaba desde la calle y se repartía en la cantina
El esquema era claro: el amigo del agente adquiría la cocaína en distintos puntos de Melilla y se la entregaba al guardia civil, quien la distribuía después entre compañeros y otros clientes. Entre los episodios documentados destacan entregas en diciembre de 2021 y febrero de 2022. El 11 de febrero, el agente recibió droga y la vendió minutos después dentro de la cantina. La sustancia tenía un peso de 0,82 gramos y una pureza del 70,2%.
El 9 de marzo de 2022 se produjo la última transacción conocida, esta vez en los alrededores de la Comandancia. Ambos fueron detenidos poco después con 0,4 gramos de cocaína al 71,9% de pureza. El tribunal ordenó además el decomiso de la droga, el dinero, los móviles y el vehículo usado en los desplazamientos.
La pena se rebajó un año
En primera instancia, el agente había sido condenado a cinco años de prisión y 125 euros de multa. El TSJA le ha rebajado un año al excluir como prueba válida las grabaciones de las cámaras que la propia Guardia Civil instaló en la cantina cuando comenzó a sospechar de lo que ocurría. La sentencia también absuelve a un tercer guardia civil procesado por no quedar acreditada su implicación.
El caso tiene aún flecos abiertos. La fiscalía ha pedido que se impute por falso testimonio a los agentes que declararon como testigos en el juicio y negaron haber comprado cocaína a su antiguo compañero. Fue la propia unidad de Policía Judicial de la Comandancia de Melilla la que llevó la investigación.
