Dolores Vázquez, homenajeada 26 años después de la injusticia pero sin reparación: "Económicamente no me han compensado"

El Ministerio de Igualdad ha rendido homenaje este lunes a Vázquez con la entrega de la medalla a la promoción de los valores de igualdad, en un acto celebrado en el marco del Día de la Visibilidad Lésbica

Dolores Vázquez con la ministra Ana Redondo.
27 de abril de 2026 a las 15:57h

Casi 26 años después de los hechos, el Gobierno ha tratado de reparar lo que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha definido como "la injusticia" sufrida por Dolores Vázquez, quien pasó 519 días en prisión tras ser acusada de forma errónea del asesinato de la joven Rocío Wanninkhof a finales de los años 90.

El Ministerio de Igualdad ha rendido homenaje este lunes a Vázquez con la entrega de la medalla a la promoción de los valores de igualdad, en un acto celebrado en el marco del Día de la Visibilidad Lésbica. La ceremonia ha estado cargada de emoción y ha servido para reivindicar su figura públicamente. Dolores Vázquez, injustamente condenada, ha asegurado este lunes que no le han compensado "en nada" económicamente y que "es el Gobierno que tiene que decidir". "Es verdad que no me han compensado en nada económicamente, ni los 120.000 que habían dicho que me habían pagado"

En un auditorio puesto en pie, Dolores Vázquez ha recibido la distinción entre lágrimas de manos de Ana Redondo, quien ha señalado que "es un día de justicia, verdad y reparación", aludiendo a lo que ha descrito como "las mentiras, los bulos, las falsedades y lo perverso de la situación" que tuvo que afrontar.

La ministra ha admitido además que Vázquez fue víctima de un "linchamiento" tanto social como institucional, y ha considerado que "es una vergüenza compartida", subrayando que en aquel momento la democracia española "falló estrepitosamente". Redondo ha añadido que este reconocimiento es solo el primero de varios actos previstos de reparación.

El asesinato

El caso se originó el 9 de octubre de 1999, cuando desapareció en Mijas (Málaga) la joven Rocío Wanninkhof, de 19 años. Su cadáver apareció semanas después con signos de violencia, lo que provocó una intensa cobertura mediática y una fuerte conmoción social en todo el país.

En medio de la presión pública y sin pruebas sólidas contra ningún sospechoso, Dolores Vázquez, expareja de la madre de la víctima, fue detenida en septiembre de 2000 por la Guardia Civil. Su arresto se sustentó en indicios considerados inconsistentes, en un clima de gran presión social.

Posteriormente, fue condenada a 15 años de prisión por un jurado popular en un proceso judicial que ha sido señalado como irregular. La acusación se apoyó en la hipótesis de un crimen pasional y en su orientación sexual, lo que influyó en la construcción de un relato incriminatorio. Vázquez permaneció 519 días en prisión hasta que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ordenó la repetición del juicio por "falta de motivación", quedando en libertad bajo fianza.

Años más tarde, la investigación identificó al verdadero responsable, Tonny Alexander King, detenido tras otro asesinato en Coín (Málaga). La comparación de las pruebas permitió vincular ambos casos, confirmando su autoría también en el crimen de Rocío Wanninkhof y dejando a Vázquez definitivamente exonerada.

El calvario de Vázquez

Durante el homenaje, Vázquez ha dedicado el reconocimiento a su entorno más cercano y ha recordado el apoyo recibido en aquellos años. Aunque ha reconocido haber atravesado un periodo extremadamente duro, descrito como un "calvario" y un "pozo muy profundo", ha asegurado que no guarda rencor.

Sí ha admitido que aún arrastra heridas personales, especialmente por la ruptura con la familia de la joven asesinada. "Quería a Rocío como a mi hija", ha afirmado, insistiendo en que no mantenía relación sentimental con la madre de la víctima en el momento de los hechos.

Vázquez ha relatado también el impacto psicológico del encarcelamiento, al que ha descrito como insoportable, con noches sin dormir y momentos de profundo aislamiento. Pese a ello, ha dicho sentirse "orgullosa" de haber logrado salir adelante y ha reclamado más reconocimientos, así como una posible indemnización y el perdón de quienes la señalaron públicamente.

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Emilio Cabrera

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