Ganaderos en pie de guerra denuncian abusos de la industria láctea: "La leche vendrá en polvo desde Nueva Zelanda"

COAG manifiesta su rechazo a las nuevas amenazas de bajada de precios por parte de la industria láctea. La organización agraria alerta de posibles situaciones de coacción en la firma de contratos por debajo de los costes de producción

Imagen de una ganadera dando de comer al ganado.
Imagen de una ganadera dando de comer al ganado. MANU GARCÍA
20 de marzo de 2026 a las 00:01h

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha manifestado su rechazo frontal a las nuevas amenazas de bajada de precios por parte de la industria láctea en pleno proceso de negociación de contratos. En un momento clave para el sector, en el que miles de acuerdos deberán cerrarse en las próximas semanas, la organización advierte de un escenario de creciente tensión entre productores y compradores.

Desde la organización agraria se ha trasladado que los ganaderos están dispuestos a resistir ante lo que consideran prácticas abusivas. En palabras de Rosario Arredondo, integrante de su Comisión Ejecutiva, "miles de contratos van a cerrarse en las próximas semanas y la industria debe saber que las ganaderas y ganaderos de leche estamos dispuestos a resistir frente a sus abusos", al tiempo que calificaba de "totalmente inasumibles" los anuncios de bajadas iniciados en Galicia.

“Con las bajadas de precios presentadas, nos abocan a firmar nuevos contratos que violan la Ley de Cadena Alimentaria. Es irresponsable e inasumible. Si la industria láctea gana la batalla, el desayuno de los españoles vendrá en polvo desde Nueva Zelanda", ha señalado Arredondo para añadir que "un puñado de compradores de leche concentra cada vez más poder sobre la rentabilidad y la supervivencia del sector ganadero español. El 47% de las explotaciones han echado el cierre en la última década. Así no podemos seguir. Se van a cargar nuestro tejido productivo”,

Aumento de costes y denuncias por posibles prácticas abusivas

El conflicto se produce en una situación marcada por el incremento de los costes de producción por la inestabilidad internacional derivada de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Irán. Esta situación ha impactado de forma directa en el precio del gasóleo agrícola, que ha experimentado un aumento cercano al 42% entre finales de febrero y mediados de marzo, según datos del Ministerio de Agricultura, con efectos añadidos en piensos y suministros.

COAG considera que resulta inviable asumir una reducción en los precios de compra en este escenario, y denuncia una presión constante sobre las explotaciones, especialmente las más vulnerables. La organización ya había advertido semanas atrás de las consecuencias de una rebaja que califica de "inaudita", al entender que no responde a la realidad del mercado ni a los costes reales que afrontan los productores.

Teniendo en cuenta la situación, la organización agraria alerta de posibles situaciones de coacción en la firma de contratos por debajo de los costes de producción, una práctica prohibida por la normativa vigente. Según ha señalado Arredondo, "instamos a las autoridades a realizar investigaciones de oficio en el sector. Es clave que en este momento se aborde esta problemática porque la industria no atiende a razones objetivas, con los costes disparados y una necesidad palpable de producto para garantizar el abastecimiento, y nos está abocando al cierre".

El sector denuncia además que la industria láctea estaría imponiendo condiciones durante las negociaciones, con ofertas fuera de plazo, ausencia de margen real para negociar y un trato especialmente desfavorable hacia explotaciones de menor tamaño, muchas de ellas gestionadas por mujeres. Este desequilibrio se ve agravado por el carácter perecedero de la leche, que otorga a los compradores un mayor poder de presión.

La evolución estructural del sector refleja esta asimetría. En la última década han desaparecido cerca del 47% de las explotaciones lácteas, mientras que el número de compradores de leche cruda apenas se ha reducido un 12%. Una tendencia que, según Arredondo, evidencia una creciente concentración de poder, resumida en su afirmación de que "un número reducido de empresas decide quién continúa y quién no en nuestro sector y cada vez tienen más control sobre nuestra rentabilidad y nuestro futuro".

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Rubén Guerrero.

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