El fuerte temporal de viento que afecta este sábado a la comarca del Alt Empordà, en la provincia de Girona, ha provocado la caída de la gran cúpula esférica que protegía el radar de vigilancia aérea situado en el Acuartelamiento Aéreo de Roses, sede del Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 4 (EVA 4). Las rachas registradas en la zona han alcanzado valores cercanos a los 150 kilómetros por hora, una intensidad poco habitual incluso para una comarca acostumbrada a episodios de tramontana.
Fuentes del Ayuntamiento de Roses han confirmado que el fuerte viento ha derribado la inmensa bola que recubre el radar, ubicado en la montaña del Paní, sin que el incidente haya causado heridos ni daños personales. La estructura afectada forma parte de una instalación considerada estratégica dentro del sistema de defensa aérea de España.
La cúpula, conocida técnicamente como radomo, tiene como función principal proteger los equipos de radar frente a las inclemencias meteorológicas, permitiendo al mismo tiempo la correcta transmisión de las señales electromagnéticas. Su colapso ha sido visible desde distintos puntos del Empordà, donde durante décadas ha constituido un elemento muy reconocible del paisaje.
Instalación clave para la defensa aérea
El origen de esta base militar se remonta a los acuerdos hispano-norteamericanos firmados en 1953, que permitieron la construcción de infraestructuras estratégicas y la presencia de tropas estadounidenses en territorio español durante la Guerra Fría. Con el paso del tiempo, la instalación pasó a integrarse plenamente en el sistema de defensa nacional.
Según detalla el Ministerio de Defensa, la misión principal del EVA 4 es “detectar y seguir aeronaves en vuelo dentro de su zona de cobertura, transmitiendo los datos obtenidos a los centros de defensa aérea y de control de la aviación civil”. Esta labor resulta esencial para garantizar la seguridad del espacio aéreo español y coordinar tanto operaciones militares como el tráfico aéreo civil.
Un icono del paisaje del Empordà
Más allá de su función estrictamente militar, la gran bola blanca situada en la cima del Paní se había convertido en un símbolo visual del Alt Empordà. Visible desde numerosos municipios de la comarca e incluso desde puntos del litoral, ha marcado durante generaciones el skyline de la zona, despertando tanto curiosidad como debate entre vecinos y visitantes.
Por el momento, no se ha informado de cómo afectará este incidente al funcionamiento operativo del radar ni de los plazos previstos para la reparación o sustitución de la cúpula. Las autoridades competentes evalúan los daños mientras el temporal continúa azotando el noreste de Cataluña, manteniendo activas varias alertas por viento en la región.
