Insinuaciones, comentarios sexuales, tocamientos en sus pechos y pellizcos en su cintura. Es solo un resumen de la pesadilla que ha vivido una joven desde que el 4 de febrero de 2026 inició un curso de barbería en una academia de San Fernando.
Esta joven de 23 años, natural de Chiclana, ha decidido no quedarse callada y denunciar su caso ante la Guardia Civil. Desde que ha tenido la valentía de alzar la voz, tras dos intentos de quitarse la vida incluidos, otras personas se han puesto en contacto con ella para compartir situaciones similares por parte del dueño y profesor de la formación. Una situación que se repite, según comparte, desde hace años.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso lavozdelsur.es, sostiene que los comportamientos de su profesor y dueño de esta barbería comenzaron poco después de arrancar el curso.
Al principio, eran contactos que ella no interpretó como sexuales. El docente le tocaba los brazos o corregía su posición colocando una mano en su espalda y otra en el pecho. En ocasiones, según declaró, llegó a rozarle los pechos. Con el paso de los días, sin embargo, asegura que aparecieron insinuaciones, bromas y comentarios de carácter sexual.
El pasado 14 de febrero, durante una clase particular, recibió un pellizco en la cintura acompañado de bromas y comentarios sexuales.
También sostiene que su profesor le regaló un Chupa Chups y le dijo: "Para que aprendas a chupar mejor". Más tarde, cuando el establecimiento permanecía cerrado, entre las 14.00 y las 16.00 horas, le advirtió: "No le digas nada a tus compañeros de las clases particulares, porque encima no hemos follado".
La denuncia señala que ella sonrió para evitar un conflicto, aunque aquello no impidió que se sintiera mal. Se lo contó a su pareja, que le recomendó denunciar, pero la chica asegura que, entonces, pudo más la presión por terminar el curso.
Después de esta escena, las clases particulares fueron aumentando. La joven sostiene que terminó realizando trabajos en vez de recibir la formación por la que había acudido al centro. En ese contexto atribuye al profesor otra frase: "Igual que yo me aprovecho de ti, aprovéchate tú de mí".
Según su declaración, los tocamientos y comentarios sexuales no cesaron y afirma que el docente comenzó a relatarle encuentros sexuales que supuestamente había mantenido con otras mujeres en la propia academia.
Agresión sexual
El episodio más grave que la joven recoge en su denuncia ocurrió el pasado 14 de marzo de 2026. Aquel día, según reza la denuncia, el profesor le pidió que permaneciera en el establecimiento después del cierre para comer allí porque posteriormente tenían que volver a abrir.
Él empezó a hablar sobre cuestiones sexuales y ella se sintió incómoda. Según la denuncia, el hombre sacó entonces de una caja de tinte para el cabello un pequeño vibrador rosa y le dijo: "Mira lo que tengo". Después mostró otros objetos, entre ellos unas esposas, un juguete anal y otro destinado a colocarse en la boca.
La denunciante asegura que le dijo "te lo voy a hacer probar", antes de colocarle uno de ellos sobre el pecho. Denuncia que posteriormente le sacó un pecho y colocó sobre él el vibrador mientras le preguntaba: "¿Te gusta?".
La chica describe que en aquel momento se quedó bloqueada. "Me metió boca", consta en su declaración. Fue entonces cuando comenzó a pensar en cómo salir del establecimiento. "Prefiero salir mal de la cabeza y no físicamente", recoge el documento.
La declaración continúa relatando que el denunciado comenzó a quitarle la ropa pese a que ella se negó.
También reconoce en su declaración que terminó colaborando a la hora de desnudarse porque tenía miedo. Afirma que no quería que le hiciera daño, pensó que podía ser violada y consideró que debía ceder para poder salir del establecimiento, que se encontraba cerrado con llave.
La denuncia recoge posteriormente actos sexuales que ella sostiene que no quería mantener, incluida la introducción de los dedos en la vagina. Después de aquel 14 de marzo, durante un tiempo descendieron las conversaciones sexuales, pero en abril volvieron a incrementarse.
Según la denuncia, el pasado 14 de abril la joven sufrió una bajada de tensión en el establecimiento. Cuando salió al exterior, el profesor la acompañó y le dijo: "No hemos acabado lo que empezó". Ella respondió que no estaba para hablar pero él insistió: "Me debes una mamada por todos los favores que me debes".
Para entonces, había comenzado a buscar ayuda psicológica. Relata que fue pasando por distintos servicios hasta que una profesional le hizo comprender que lo que estaba contando podía constituir una agresión sexual y no únicamente aquel "abuso de poder" con el que ella misma había identificado hasta entonces lo ocurrido.
Según ha compartido con lavozdelsur.es, ha sufrido consecuencias psicológicas muy graves. La chiclanera explica a este medio que se encuentra "bastante mal a nivel psicológico" y que ha atravesado varios intentos e impulsos suicidas, además de episodios de autolesión que está tratando profesionalmente.
También habla de pesadillas y recuerdos recurrentes que le impiden descansar. "Salgo a la calle con miedo, ahora mismo todos mis conocidos tienen siempre mi ubicación y nunca estoy sola fuera de casa por miedo a que me pase algo", relata.
"No es la primera, esperemos que sea la última"
Tras exponer su caso en redes sociales, otras mujeres han reaccionado y, algunas, incluso han compartido la fotografía del hombre denunciado. "No era la primera historia que yo conocía de este tipo. Este señor tiene que pagar y rendir cuentas ante la justicia", dicen.
Un antiguo compañero de clase ha querido compartir su testimonio con este medio. Se identifica como una persona transgénero que nació mujer y considera que esa experiencia pudo hacerle percibir situaciones que otros compañeros no advertían de la misma manera.
"El ambiente de la barbería no está para eso. Es un cerdo, la verdad", asegura. Este antiguo alumno habla de un ambiente marcado, según su versión, por comentarios y comportamientos que consideraba inapropiados. "Estamos hablando de una niña de veintipocos años y de un tío que tendrá casi 50 y es un abuso de poder, machismo, comentarios agresivos, conversaciones desagradables delante de ella, las bromas de manos que tenía", dice.
También recuerda que durante el curso se realizaban masajes capilares y que, según él, a ella "le pedían demasiados masajes de esos". "Encima el curso valía bastante pasta, y ellos, babeando, en lugar de dar la clase", afirma.
El compañero asegura que en una ocasión, tuvo que acudir a dormir a su casa. "Se sentó en la cama, abrimos una birra y se puso a llorar rota". "No es la primera, esperemos que sea la última", expresa.
Testimonios que se remontan a 2015
El entorno de la denunciante explica que, a raíz de su denuncia, ha podido recopilar testimonios de antiguos alumnos desde 2015, algunas de las cuales eran menores de edad cuando acudieron a la academia. Sin embargo, ninguna de ellas ha interpuesto denuncias formales ante las autoridades "por miedo".
Una joven que también asistió al curso aclara que su experiencia no fue con el mismo hombre denunciado sino "con el otro compañero que tenía antes".
"Cuando yo estaba, por ejemplo con una cabeza de maniquí y él se acercaba por detrás, me cogía de la cintura habiendo suficiente espacio para que él pasara o estaba limpiando el lavacabezas y lo mismo, si me agachaba pues pasaba por detrás agarrándose de mi cintura con las dos manos", relata.
La joven terminó abandonando. "Yo me tuve que ir porque estaba súper incómoda, la verdad. Yo se lo decía a mi madre pero, en realidad me daba vergüenza porque pensaba que eran cosas mías".
Otro testimonio se remonta a 2015, cuando la chica que lo ofrece tenía 17 años. "Él me tiraba indirectas y me hablaba por redes sociales para ofrecerme tratamientos gratis en la academia, sin hacer yo cursos ni nada, sino que una amiga siempre iba allí y yo le acompañaba. Y es que era tocón, en cuanto a brazos, me tocaba el pelo, y a mí me daba mucho asco".
"Nunca me hizo nada, pero siempre se insinuaba, y me tocaba los brazos y las caderas", añade esta mujer, que comenta que el denunciado "tiene poder en la ciudad y nadie quiere testificar".
Un alumno menor de edad
Entre los testimonios a los que ha tenido acceso este medio figura también el de un joven que cursó formación entre 2023 y 2024, cuando todavía era menor.
Según cuenta, un socio de la academia le ofreció probar un vapeador que él pensaba que era normal. "Fueron pasando las horas y me encontraba malo, como mareado, alterado, veía cosas, y era del vaper que llevaba líquido. Ese líquido tenía CBD, coca, etc.". El joven sostiene que terminó encontrándose muy mal y tuvo que llamar a su padre para que fuera a recogerlo.
También denuncia que sufría bullying y que fue amenazado con ser expulsado del curso. "Me gasté 2.000 pavos para nada. Te aseguran salir con trabajo y no salí con trabajo. Ese curso es una estafa", afirma el chico, que expone que le mandaban a comprar cervezas aún siendo menor.
Además, "en las clases, pasa de ti literalmente. Solo le da atención a las mujeres y ya sé el porqué...". El alumno asegura que salía de allí "con angustia" y que el nivel de agobio llegó a ser muy elevado.
Son testimonios que las personas afectadas han decidido compartir con la esperanza de que puedan servir para esclarecer lo sucedido en esta academia. Gracias a su iniciativa, ha destapado casos de otras mujeres que, según fuentes cercanas a la joven, no se atreven a hablar y "viven aterradas" porque temen las consecuencias de hacerlo.
Un procedimiento en marcha
Actualmente, el caso está en manos de una abogada de oficio. "Pero siento que no se lo está tomando realmente enserio, ya sea por tiempo, por interés o por miedo", comenta a este medio. Su entorno está intentando que el caso pueda ser asumido por una persona letrada especializada al temer que "hay cosas que se están escapando". Este medio ha intentado recabar la versión de la academia y el profesor denunciado, sin éxito.
Insinuaciones, comentarios sexuales, tocamientos en sus pechos y pellizcos en su cintura. Es solo un resumen de la pesadilla que ha vivido una joven desde que el 4 de febrero de 2026 inició un curso de barbería en una academia de San Fernando.
Esta joven de 23 años, natural de Chiclana, ha decidido no quedarse callada y denunciar su caso ante la Guardia Civil. Desde que ha tenido la valentía de alzar la voz, tras dos intentos de quitarse la vida incluidos, otras personas se han puesto en contacto con ella para compartir situaciones similares por parte del dueño y profesor de la formación. Una situación que se repite, según comparte, desde hace años.
En la denuncia, a la que ha tenido acceso lavozdelsur.es, sostiene que los comportamientos de su profesor y dueño de esta barbería comenzaron poco después de arrancar el curso.
Al principio, eran contactos que ella no interpretó como sexuales. El docente le tocaba los brazos o corregía su posición colocando una mano en su espalda y otra en el pecho. En ocasiones, según declaró, llegó a rozarle los pechos. Con el paso de los días, sin embargo, asegura que aparecieron insinuaciones, bromas y comentarios de carácter sexual.
El pasado 14 de febrero, durante una clase particular, recibió un pellizco en la cintura acompañado de bromas y comentarios sexuales.
También sostiene que su profesor le regaló un Chupa Chups y le dijo: "Para que aprendas a chupar mejor". Más tarde, cuando el establecimiento permanecía cerrado, entre las 14.00 y las 16.00 horas, le advirtió: "No le digas nada a tus compañeros de las clases particulares, porque encima no hemos follado".
La denuncia señala que ella sonrió para evitar un conflicto, aunque aquello no impidió que se sintiera mal. Se lo contó a su pareja, que le recomendó denunciar, pero la chica asegura que, entonces, pudo más la presión por terminar el curso.
Después de esta escena, las clases particulares fueron aumentando. La joven sostiene que terminó realizando trabajos en vez de recibir la formación por la que había acudido al centro. En ese contexto atribuye al profesor otra frase: "Igual que yo me aprovecho de ti, aprovéchate tú de mí".
Según su declaración, los tocamientos y comentarios sexuales no cesaron y afirma que el docente comenzó a relatarle encuentros sexuales que supuestamente había mantenido con otras mujeres en la propia academia.
Agresión sexual
El episodio más grave que la joven recoge en su denuncia ocurrió el pasado 14 de marzo de 2026. Aquel día, según reza la denuncia, el profesor le pidió que permaneciera en el establecimiento después del cierre para comer allí porque posteriormente tenían que volver a abrir.
Él empezó a hablar sobre cuestiones sexuales y ella se sintió incómoda. Según la denuncia, el hombre sacó entonces de una caja de tinte para el cabello un pequeño vibrador rosa y le dijo: "Mira lo que tengo". Después mostró otros objetos, entre ellos unas esposas, un juguete anal y otro destinado a colocarse en la boca.
La denunciante asegura que le dijo "te lo voy a hacer probar", antes de colocarle uno de ellos sobre el pecho. Denuncia que posteriormente le sacó un pecho y colocó sobre él el vibrador mientras le preguntaba: "¿Te gusta?".
La chica describe que en aquel momento se quedó bloqueada. "Me metió boca", consta en su declaración. Fue entonces cuando comenzó a pensar en cómo salir del establecimiento. "Prefiero salir mal de la cabeza y no físicamente", recoge el documento.
La declaración continúa relatando que el denunciado comenzó a quitarle la ropa pese a que ella se negó.
También reconoce en su declaración que terminó colaborando a la hora de desnudarse porque tenía miedo. Afirma que no quería que le hiciera daño, pensó que podía ser violada y consideró que debía ceder para poder salir del establecimiento, que se encontraba cerrado con llave.
La denuncia recoge posteriormente actos sexuales que ella sostiene que no quería mantener, incluida la introducción de los dedos en la vagina. Después de aquel 14 de marzo, durante un tiempo descendieron las conversaciones sexuales, pero en abril volvieron a incrementarse.
Según la denuncia, el pasado 14 de abril la joven sufrió una bajada de tensión en el establecimiento. Cuando salió al exterior, el profesor la acompañó y le dijo: "No hemos acabado lo que empezó". Ella respondió que no estaba para hablar pero él insistió: "Me debes una mamada por todos los favores que me debes".
Para entonces, había comenzado a buscar ayuda psicológica. Relata que fue pasando por distintos servicios hasta que una profesional le hizo comprender que lo que estaba contando podía constituir una agresión sexual y no únicamente aquel "abuso de poder" con el que ella misma había identificado hasta entonces lo ocurrido.
Según ha compartido con lavozdelsur.es, ha sufrido consecuencias psicológicas muy graves. La chiclanera explica a este medio que se encuentra "bastante mal a nivel psicológico" y que ha atravesado varios intentos e impulsos suicidas, además de episodios de autolesión que está tratando profesionalmente.
También habla de pesadillas y recuerdos recurrentes que le impiden descansar. "Salgo a la calle con miedo, ahora mismo todos mis conocidos tienen siempre mi ubicación y nunca estoy sola fuera de casa por miedo a que me pase algo", relata.
"No es la primera, esperemos que sea la última"
Tras exponer su caso en redes sociales, otras mujeres han reaccionado y, algunas, incluso han compartido la fotografía del hombre denunciado. "No era la primera historia que yo conocía de este tipo. Este señor tiene que pagar y rendir cuentas ante la justicia", dicen.
Un antiguo compañero de clase ha querido compartir su testimonio con este medio. Se identifica como una persona transgénero que nació mujer y considera que esa experiencia pudo hacerle percibir situaciones que otros compañeros no advertían de la misma manera.
"El ambiente de la barbería no está para eso. Es un cerdo, la verdad", asegura. Este antiguo alumno habla de un ambiente marcado, según su versión, por comentarios y comportamientos que consideraba inapropiados. "Estamos hablando de una niña de veintipocos años y de un tío que tendrá casi 50 y es un abuso de poder, machismo, comentarios agresivos, conversaciones desagradables delante de ella, las bromas de manos que tenía", dice.
También recuerda que durante el curso se realizaban masajes capilares y que, según él, a ella "le pedían demasiados masajes de esos". "Encima el curso valía bastante pasta, y ellos, babeando, en lugar de dar la clase", afirma.
El compañero asegura que en una ocasión, tuvo que acudir a dormir a su casa. "Se sentó en la cama, abrimos una birra y se puso a llorar rota". "No es la primera, esperemos que sea la última", expresa.
Testimonios que se remontan a 2015
El entorno de la denunciante explica que, a raíz de su denuncia, ha podido recopilar testimonios de antiguos alumnos desde 2015, algunas de las cuales eran menores de edad cuando acudieron a la academia. Sin embargo, ninguna de ellas ha interpuesto denuncias formales ante las autoridades "por miedo".
Una joven que también asistió al curso aclara que su experiencia no fue con el mismo hombre denunciado sino "con el otro compañero que tenía antes".
"Cuando yo estaba, por ejemplo con una cabeza de maniquí y él se acercaba por detrás, me cogía de la cintura habiendo suficiente espacio para que él pasara o estaba limpiando el lavacabezas y lo mismo, si me agachaba pues pasaba por detrás agarrándose de mi cintura con las dos manos", relata.
La joven terminó abandonando. "Yo me tuve que ir porque estaba súper incómoda, la verdad. Yo se lo decía a mi madre pero, en realidad me daba vergüenza porque pensaba que eran cosas mías".
Otro testimonio se remonta a 2015, cuando la chica que lo ofrece tenía 17 años. "Él me tiraba indirectas y me hablaba por redes sociales para ofrecerme tratamientos gratis en la academia, sin hacer yo cursos ni nada, sino que una amiga siempre iba allí y yo le acompañaba. Y es que era tocón, en cuanto a brazos, me tocaba el pelo, y a mí me daba mucho asco".
"Nunca me hizo nada, pero siempre se insinuaba, y me tocaba los brazos y las caderas", añade esta mujer, que comenta que el denunciado "tiene poder en la ciudad y nadie quiere testificar".
Un alumno menor de edad
Entre los testimonios a los que ha tenido acceso este medio figura también el de un joven que cursó formación entre 2023 y 2024, cuando todavía era menor.
Según cuenta, un socio de la academia le ofreció probar un vapeador que él pensaba que era normal. "Fueron pasando las horas y me encontraba malo, como mareado, alterado, veía cosas, y era del vaper que llevaba líquido. Ese líquido tenía CBD, coca, etc.". El joven sostiene que terminó encontrándose muy mal y tuvo que llamar a su padre para que fuera a recogerlo.
También denuncia que sufría bullying y que fue amenazado con ser expulsado del curso. "Me gasté 2.000 pavos para nada. Te aseguran salir con trabajo y no salí con trabajo. Ese curso es una estafa", afirma el chico, que expone que le mandaban a comprar cervezas aún siendo menor.
Además, "en las clases, pasa de ti literalmente. Solo le da atención a las mujeres y ya sé el porqué...". El alumno asegura que salía de allí "con angustia" y que el nivel de agobio llegó a ser muy elevado.
Son testimonios que las personas afectadas han decidido compartir con la esperanza de que puedan servir para esclarecer lo sucedido en esta academia. Gracias a su iniciativa, ha destapado casos de otras mujeres que, según fuentes cercanas a la joven, no se atreven a hablar y "viven aterradas" porque temen las consecuencias de hacerlo.
Un procedimiento en marcha
Actualmente, el caso está en manos de una abogada de oficio. "Pero siento que no se lo está tomando realmente enserio, ya sea por tiempo, por interés o por miedo", comenta a este medio. Su entorno está intentando que el caso pueda ser asumido por una persona letrada especializada al temer que "hay cosas que se están escapando". Este medio ha intentado recabar la versión de la academia y el profesor denunciado, sin éxito.
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