"Después de todo lo que he pasado en la vida, esto no tiene importancia"

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Pedro Semedo perdió a su madre con tres años y a su padre cuando era un adolescente. Huyó de la guerra y desde hace dos años juega en el Alma de África. Tras la agresión sufrida, prefiere olvidar y pensar en el próximo partido.

La Sexta, Antena 3, Cuatro… Pedro Semedo, delantero de 31 años del Alma de África, reconoce que no se siente cómodo siendo foco de atención mediática. Menos, por un episodio tan triste como el que vivió el pasado sábado en el campo de Los Cortijillos, en Los Barrios. La primera parte del encuentro que enfrentaba a los dos clubes de la Segunda Andaluza se desarrollaba por los cauces normales. En un momento dado, Pedro tiene un encontronazo con un futbolista local y se forma una pequeña tángana en la que se ven involucrados tres futbolistas. La cosa queda en una amarilla para el jugador africano y en un intercambio de palabras entre unos y otros. Un lance del juego, uno más como tantos se ven en categorías amateurs y profesionales.

Alejandro Benítez, presidente y entrenador del equipo jerezano, se cura en salud y para evitar que su equipo se quedara con un hombre menos decide retirar del campo a Pedro. Finalizada la primera parte, los primeros que pisan el túnel de vestuarios son Alejandro y Pedro, mientras que por parte del equipo local lo hacen dos jugadores, entre ellos uno de los que había tenido sus más y sus menos con el africano. A punto de acceder al vestuario visitante, dicho jugador se acerca al del Alma de África y, sin mediar palabra, le propina un puñetazo en la boca. “Lo hizo con absoluta frialdad”, recuerda Alejandro, al que no se le borra de la mente el sonido del impacto. Tras esto, el futbolista local es agarrado por un compañero, que le reprende por su acción. Pedro, mientras, accede al vestuario sangrando considerablemente hasta que es trasladado en ambulancia al hospital de Algeciras, donde le cosen el labio.

Poco menos de 48 horas después de lo ocurrido, ni agresor ni directiva del Cortijillos se han puesto en contacto ni con el Alma de África ni con Pedro para interesarse por su estado o pedirle disculpas. Al contrario, la presidenta del club campogibraltareño lo acusa de haber intentado agredir al futbolista local, motivo que obligó a este a “defenderse”. “Evidentemente no iba a dejar que le pegaran”, afirma Mari Ángeles Gavira a lavozdelsur.es, que se pregunta “cómo por un labio roto se llama a una ambulancia”. “Ella misma se retrata con sus declaraciones”, contesta Alejandro Benítez, que en la mañana de este lunes enviaba al Comité de Competición el relato de los hechos “para que entiendan por qué nos retiramos del partido. Si nos sancionan con la pérdida de puntos será un ejemplo de cómo se gana un partido por medio de la violencia”.Pedro, por su parte, prefiere olvidar. “Espero que esto pase pronto. Yo no tengo maldad. Después de todo lo que he pasado en la vida esto no tiene importancia”. Efectivamente, basta conocer someramente la infancia y juventud del futbolista para entender que esto es un hecho prácticamente insignificante. Su madre murió cuando él contaba con apenas tres años y desde entonces vivió con su tío. Con su padre apenas tuvo contacto y murió años después. Con 12 años tuvo que huir de la guerra en su país, Guinea Bissau, y recaló en Portugal a bordo de un avión de combate que trasladó a centenares de refugiados. En el país vecino creció y se aficionó a los deportes: atletismo, balonmano, tenis… y fútbol. Llegó a realizar una prueba con el Sporting Club de Portugal, pero tras un par de visitas a España, precisamente por motivos deportivos, se dio cuenta que era aquí donde quería vivir. Hace dos años que llegó a Jerez y desde entonces el Alma de África es el club donde ha desarrollado su trayectoria como delantero.

En este tiempo, Pedro explica que tanto él como sus compañeros han tenido que escuchar más de un insulto racista. Una vez, en San Roque, incluso acabó llorando en el vestuario por tal motivo. Aun así, el episodio del pasado sábado no lo cataloga como racista. “Lo único que me dijo fue que me iba a cortar las trenzas después del partido”. Su presidente piensa igual, no así uno de los abogados del club, que ve en esas palabras tintes racistas. Pero Semedo —“éste es el bueno, no el del Barça”, bromea Alejandro— ya solo piensa en el partido del próximo fin de semana ante el Medina. A seis puntos de salir del descenso, el bisauguineano espera contribuir con goles a la salvación del equipo.

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