La desigualdad que sufrió una malagueña en las oposiciones: “Ha sido una tomadura de pelo”

Tamara Vida es una de las 2.700 personas que aspiraban a una plaza como funcionaria de prisiones. Han presentado un recurso ante el TSJ por vulnerar la igualdad, a 30 canarios que perdieron sus vuelos por la calima les dieron la oportunidad de hacer el examen diez días más tarde

Tamara en su escritorio durante la preparación de las oposiciones. FOTO: CEDIDA

La malagueña Tamara Vida se dirigió el 23 de febrero a Madrid para enfrentarse al segundo y último examen que le quedaba para lograr un puesto como funcionaria de prisiones. A sus 35 años, la madre de tres hijos, el más pequeño con cuatro años recién cumplidos, se sumergió en este reto que asumió con mucho esfuerzo. “Me he tirado más de un año de mi vida sin dormir y sin vivir, había veces que no comía porque estas oposiciones son bastante duras”, comenta la que se encuentra en un ERTE como trabajadora de un bingo.

Tamara hincó los codos para estudiar los 53 temas de derecho penal, administrativo y penitenciario necesarios para superar esta prueba que realizaron 2.700 personas. Sin embargo, cuando llegó la fecha definitiva, se sintió defraudada. “Cuando salimos del examen nos comunicaron que debido a la calima había un grupo de aspirantes canarios que no habían podido salir del aeropuerto”, comenta la opositora con sorpresa.

El Tribunal de la oposición decidió realizar un examen diferente el 4 de marzo a los 30 opositores canarios que habían perdido su vuelo a causa de este fenómeno meteorológico común en estas islas. “En ninguna parte de la convocatoria viene que se pueda hacer un examen extraordinario, solamente habla de un llamamiento único”, explica Tamara con indignación. Este hecho suponía ciertas ventajas a este grupo ya que al tener la oportunidad de realizar la prueba más tarde, “tenían diez días más para estudiar y pudieron conocer el corte, era tan fácil como dejar quince preguntas en blanco”.

Los canarios accedieron a las academias onlines y los grupos de las redes sociales para saber esta nota que en ningún caso el resto de los aspirantes podía saber. “Todo el mundo sabía que el corte iba a estar entre 30 y 32”, explica Tamara que desde que se enteró de lo ocurrido no dudó en mandar escritos al Defensor del pueblo, al Congreso y a la prensa para manifestar su indignación.

Según comenta, la calima no era una excusa. De los 85 canarios que iban a realizar la prueba, 55 de ellos fueron previsores y compraron sus billetes para viajar con antelación. “¿Qué fuerza mayor es esa?”, se pregunta la aspirante que ha removido cielo y tierra para denunciar esta situación de desigualdad. “La calima estaba anunciada dos semanas antes, se sabía que se acercaba la peor calima del año, o sea, no puedes coger el vuelo la noche antes a las 9 de la noche”, manifiesta la que ha pedido informes a la Agencia Estatal de Meteorología y ha solicitado a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias todo tipo de pruebas durante seis meses.

Al día siguiente de la convocatoria en Madrid, Tamara creó un grupo de Whatsapp con 52 personas de toda España para pagar a un abogado. Así, presentaron un recurso especial contra la vulneración de los derechos fundamentales en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid, que lo ha admitido a trámite. “Mi indignación es que yo he hipotecado más de un año de mi vida en cuerpo y alma a esto para que ahora que el tema de la igualdad, consagrado en el artículo 14 de la Constitución, no lo cumplan”, expresa la malagueña, que considera que “ha sido todo una vergüenza y una tomadura de pelo totalmente”.

La dificultad del examen realizado el 23 de febrero era superior al del 4 de marzo, así lo ratifican los opositores afectados y lo demuestran las calificaciones obtenidas en ambas pruebas. El 70% de los aspirantes canarios aprobaron mientras que solo el 30% de los examinados en la fecha prevista lograron su plaza.

“Nosotros pedimos la anulación del acto que no debería de hacer existido, espero que cuando el TSJ dicte sentencia nos pueda dar la razón”, expresa Tamara que no se ha resignado después del empeño que puso para alcanzar su plaza como funcionaria de prisiones.