Una joven pareja jerezana ha denunciado la muerte de su bebé cuando ella, de nombre Jessica, parió con una infección, quedando además secuelas que le harán más difícil volver a quedarse embarazada. En un mensaje compartido por ella misma en redes sociales, denuncian una sucesión de negligencias en los últimos meses que habrían desencadenado la muerte del bebé, Erick, en el Hospital de Jerez.
"Fue una negligencia médica y esto no puede quedarse así, que pague el que tenga que pagar, sé que por aquí llegará a más gente y que se haga justicia", pide en su mensaje en Facebook . "En noviembre me realizaron mi primera inseminación artificial. Supuestamente no había quedado embarazada, por lo tanto fuimos a la segunda. Me la realizaron sin ninguna ecografía previa ni una analítica de sangre para confirmar que no había embarazo. Pues nada, me realizan la segunda inseminación. Tres semanas después me realizo un test de embarazo y me dio positivo. Días después empezó el primer sangrado. Me voy para urgencias del Hospital de Jerez, me realizan eco vaginal, me dicen que estoy de dos semanas más de lo que debería de estar. O sea, llegan a la conclusión de que estaba embarazada cuando me realizaron la segunda inseminación", relata Jessica.
"A raíz de esa inseminación se me aloja en la trompa de Falopio izquierda un embarazo ectópico, causado por la inseminación que no llegó a ningún lado, porque el útero evidentemente estaba ocupado, ya que nadie se dio cuenta". Posteriormente, "me mandan a casa con reposo absoluto; una semana después, otro dolor insoportable; vuelvo a urgencias y me dijeron que era un simple cólico... Bueno, para casa. Horas después un sangrado y vuelta a urgencias, me dejan ingresada, amenaza de aborto, me hacen pruebas de todo tipo y no daban con lo que era. En resumen, amenaza de aborto y para casa con reposo y así sucesivamente ingreso por cuatro veces".
"La última vez que estuve ingresada", prosigue Jessica, "vieron el ectópico en la trompa de Falopio. Decidieron al principio intervenir y quitarlo aunque perdiera el embarazo. Bueno, al final decidieron dejarlo porque hablaron y me dijeron que eso se solía expulsar solo. Pues nada, ellos son los que mandan: para casa. Pasan cinco meses, un dolor intermitente iba y venía; me fui a urgencias de nuevo, allí me tuvieron esperando con el dolor varias horas. En conclusión dolor abdominal, por un tirón", le dijeron.
"Pues nada, para casa de nuevo. Dos días después ya no soportaba ese dolor ya que se intensifica bastante. Me llevan a urgencias, me pusieron un gotero para el dolor, dos horas esperando a que me miraran los ginecólogos. Por fin me llamaron y entré, me hicieron eco abdominal, todo estaba bien, mi bebé se movía bien, los latidos bien, pero me introducen un espéculo y es ahí cuando se dan cuenta de que estoy de parto en fase activa, con el cuello del útero completamente borrado y empezando a dilatarse a pasos agigantados", indica Jessica.
"Directamente me bajan las piernas y me tumban, me inmovilizan, el dolor era insoportable, me dan dos pastillas, durante 30 minutos me llevaron a una habitación totalmente sola sin ninguna compañía de mi pareja ni de ningún familiar y con muchísimas contracciones insoportables. Nadie me dijo en ningún momento qué estaba pasando porque me habían bajado de esa manera del potro y me habían llevado sola a esa habitación". Una vez que llegó su pareja una hora después, "no dan información ninguna de qué estaba pasando, no me quitaban ese dolor porque según ellos no podían paran las contracciones. Me realizan varias analíticas, en ninguna salía nada de ninguna infección, me llevan por segunda vez al ginecólogo, ahí ya se dan cuenta después de tantos días de que tengo una infección en la placenta y que por ello se me había pasado a mí por toda la sangre".
"Inmediatamente, tratamiento fuerte y me dan la opción de epidural, me llevan a paritorio a ponerla, la enfermera que había me dice que me siente, yo no podía, porque tenía sondaje y la cabeza de mi hijo en mis partes. El dolor era insoportable, le dije que no podía sentarme. A eso que ella me dijo: 'Si pueden todas, tú también puedes'. Consideración poquita por parte de ella, sabiendo lo que me iba a pasar, palabras textuales de ella: 'Venga, que te la tenemos que poner para que no sientas cuando salga el bebé'. Yo al escuchar eso ya que estaba en shock me negué rotundamente a ponérmela y me dijo: 'pues nada, rabia con el dolor'. Me llevan a la habitación y el ginecólogo me da dos opciones: me pueden hacer un cerclaje para que mi bebé aguante un poco más o parirlo y morir".
Por ello, "sentí rabia, impotencia de no saber qué hacer ni lo que iba a pasar, mi hijo seguía moviéndose con fuerza, al día siguiente me llevan a ver al ginecólogo, a ver cómo iba la cosa. Cuando me vio, no me dio muchas esperanzas, ya que la infección estaba muy avanzada y estaba ya peligrando mi vida. Decidieron no hacer más nada por mi bebé y salvar mi vida. Me hicieron firmar unos papeles de consentimiento para comenzar el parto. Me introducen dos pastillas: a los 20 minutos llamo a la matrona con un dolor insoportable pidiendo la epidural ya a gritos. Me dijeron que hasta que no rompiera bolsa no podía ponérmela, que el parto podría durar horas o un día ya que yo era primeriza. Se fue, yo al escuchar eso y con todo el desborde mental que tenía ya que me estaba muriendo de dolor de solo saber que perdería a mi hijo al que tanto amaba, me entraron muchas ganas de empujar y empecé a hacerlo. A los 5 minutos de estar empujando, mi bebé sale, mi suegra, que en ese momento estaba conmigo, corrió a llamar a la matrona. Le dijeron que eso era imposible, que mi hijo no había nacido, que si estábamos seguras. A ver, señora, que he parido yo y estoy viendo a mí hijo".
"A eso que salen corriendo hacia la habitación, ya mi hijo por desgracia había fallecido a los pocos minutos de haber nacido. Cortaron su cordón umbilical y me lo pusieron en el pecho, yo estaba tan aturdida y confundida por la situación que no recuerdo exactamente el tiempo que lo tuve en brazos. Me dijeron que si quería tenerlo más tiempo a solas. Yo respondí que no, que ya por favor acabara esta pesadilla. Lo que yo no sabía era que todavía quedaba bastante por suceder...".
"Se llevaron a mi hijo. Horas después viene una matrona que de ella sí que no tengo quejas, pues fue la única que me trató con cariño y respeto. Me trajo las huellas de mi bebé, el cordón umbilical, su pulsera y unas cuantas fotos de mi bebé. Estaré eternamente agradecida con ella", prosigue Jessica. "Me dan de alta raramente ese mismo día, no entiendo eso, pero vaya, supuestamente había muchos bebés que habían nacido y necesitaban la cama, me fui a casa...".
"Mi horror solo acababa de empezar. Cinco días después todavía no me daban a mí hijo para poder enterrarlo y acabar con tanto dolor. Fui al hospital a reclamar a mí hijo, ¿¿qué pasaba?? Llama el hombre que está en la recepción a pedir una explicación y a eso que le informan que habían perdido a mi bebé por el hospital y no lo encontraban. Imaginaros mi desesperación, como podéis perder a un bebé por el hospital, eso es una locura, todo el hospital se enteró de esa locura, porque es lo que es, señores, una locuraaaa...".
"Horas después aparece mi bebé, supuestamente lo habían cambiando de cámara sin dar esa noticia ni ninguna explicación, ya se le había realizado la autopsia sin yo saberlo siquiera, ya yo no me fiaba si me estaban diciendo la verdad. Pido volver a ver a mi bebé y así poder quedarme tranquila dentro de lo que cabe. Me dicen que no, que eso es imposible, que ya lo reconocería cuando me lo entregaran. Pero señores, qué estáis haciendo, es mi hijooooo. Yo indignada dije que los iba a demandar por esa negligencia. Al día siguiente me dejaron reconocerlo, era él mi niño. Por fin podría enterrarlo y por fin descansar en paz. Pero no, señores, el horror iba a seguir. Una semana después me siento rara y mal y me voy a urgencias de nuevo", relata la afectada.
"Me dejan esperando dos horas en la sala de espera. Cuando consigo que me vean y me exploran se echan las manos a la cabeza: me dejaron la placenta dentro, todos los restos dentro, hemorragia incluida, mi vida peligraba. Me ingresan de inmediato, me ponen tratamiento por vena. Al día siguiente me meten en quirófano para hacerme un legrado y limpiarme corriendo. Cuando salí, me dijeron que todo estaba bien o eso creía yo. El horror seguía, pasaron dos meses sin estar yo conforme. Voy por privado. A todo esto me hacen chequeo completo me hacen histerosalpingografia (uterosalpingografia). Eso evalúa y verifica el útero y las trompas de Falopio que estén bien. Para mi sorpresa, no lo estaban: tengo la trompa izquierda obstruida debido al embarazo ectópico que se supone que se iba a ir solo como decían ellos. Pues no, no se fue, seguía allí. Eso significa que la trompa ya no funciona, está muerta. En conclusión, me tengo que operar para quitármela, eso rebaja a media posibilidad de quedarme embarazada de nuevo, ya que solo tengo una trompa funcionando y eso con todos los problemas que tengo".
"Llega por fin la autopsia de mi niño, ahí refleja que todos los órganos del bebé están completamente sanos, infección en placenta, los médicos en el minuto uno que yo entré en el hospital me dijeron que esa infección era de un día para otro y que eso le pasaba a 1 de cada 100 mujeres. Una infección rara no, señores, la infección no entra de un día a otro y se carga todo, la infección va de a poco hasta que se intensifica. Si ustedes se hubieran dado cuenta la primera vez que fui con dolor intermitente mi bebé seguiría aquí. Os habéis cargado mis posibilidades, me habéis dejado sin una trompa menos, me habéis perdido a mi bebé por el hospital, me habéis dejado todo los restos dentro, me habéis destrozado la vida en tan solo tres días. Solo pido justicia, porque yo no corrí con tanta suerte. Los médicos que me tocaron no hicieron su trabajo correctamente, no me trataron como debí ser tratada. En esos momentos de tanta tristeza, por favor, compartid mi historia para que esto no vuelva a suceder. Hoy por mí, mañana podría ser por ti. Ojalá esto no vuelva a suceder a ninguna madre más, ustedes los ginecólogos que me trataron en el hospital de jerez si no os gusta lo que hacéis, vuestro trabajo, no lo realicéis, porque se habéis llevado la vida de mi bebé y la mía para siempre. Te amaré hasta que me muera, mi pequeño Erick", remacha Jessica.
