"Cuando no te pagan lo que deben, solo te queda llorar mientras arrancas lo sembrado"

Ismael Vázquez, un joven agricultor de Arcos de la Frontera, relata las dificultades a las que se enfrenta para vivir de su pasión, el campo. "Como esto siga así, lo voy a tener que dejar", expresa

Ismael Vázquez, un joven agricultor de Arcos, junto a los terrenos que cultiva. FOTO: MANU GARCÍA

Ismael gestiona un terreno de tres hectáreas de extensión a las afueras de su pueblo, Arcos de la Frontera, pero no puede decir que viva de lo que produce. Este joven de 32 años, después de trabajar en el campo durante varios años, emprendió su propia aventura empresarial, para lo que solicitó una ayuda de incorporación de jóvenes a la actividad agraria, y sembró espárragos blancos, que supuestamente le iban a comprar una empresa holandesa a buen precio. “Pero fue un palo”, recuerda ahora, ya que los compradores no cumplieron su promesa, y se decantaron por el producto de agricultores griegos, que tenían menor coste. Junto a varios pequeños agricultores de la zona, formó parte de una cooperativa que pretendía vender el producto a compañías de los Países Bajos. Pero no fue así.

“La empresa holandesa nos machacó”, señala Ismael Vázquez (Arcos, 1988), quien dice que ahora está “sacando la cabeza” tras arrancar los espárragos y sembrar zanahorias, que espera vender a buen precio o, al menos, no por debajo del precio de mercado. A finales de enero sembró el segundo cultivo de esta hortaliza, que espera recoger a finales de junio. “He acordado con una empresa de Chipiona, comercializadora, que ella recoge la cosecha, manipula el producto y luego me dice cuánto me paga, si sale por menos del coste, lo demás lo pagas tú… Siempre no le pagas”, expresa.

Ismael está, cada día, antes de que salga el sol, en los terrenos que mima y donde cultiva hortalizas que espera que le sean rentables. De momento, se ha llevado un “palo” y ahora está intentando recuperarse. Y lo tiene claro: “Como los precios sigan así, lo voy a tener que dejar”. Por la ayuda que recibe está obligado a aguantar hasta 2023, pero más allá de esa fecha no sabe qué hará. “Me encantaría seguir, porque no es lo mismo trabajarle a alguien que trabajar para ti”, señala, de hecho su intención es ampliar terrenos y contratar al personal que haga falta, “pero no me dejan seguir”.

El joven arcense es uno de los agricultores que se están rebelando contra los precios irrisorios que reciben por sus cosechas, y que en las últimas semanas está derivando en diversas protestas y tractoradas por todo el país. En Andalucía, el martes 18 de febrero está previsto el corte de carreteras en El Ejido (Almería), en la rotonda junto a la autovía A-7; el miércoles 19 de febrero, una manifestación en Granada frente a la delegación de Agricultura; el 24 de febrero, concentraciones en todos los pueblos de Jaén; el 25 de febrero, manifestaciones en Sevilla; y el 27 de febrero, una protesta internacional en Huelva.

“Esto ha tardado en explotar”, sostiene Ismael Vázquez, quien lamenta que los precios, en origen, son ridículos y no dan para cubrir costes. “Los espárragos los vendemos a 0,80 céntimos y están en los supermercados a diez euros”, dice a modo de ejemplo. “Aquí trabajas para no perder dinero”, lamenta. A raíz del cultivo de espárragos, que no pudo vender, invirtió unos 11.000 euros en plásticos acolchados para acelerar su crecimiento, que no logró amortizar.

"Estoy aburrido y los compañeros igual”, expresa Ismael, quien lo tiene claro: “Como esto no cambie, yo me quito de la agricultura”. “Vienes ilusionado y no te dejan, y no voy a sacar dinero de mi casa para costear el cultivo”. Gracias a que su pareja trabaja y a que compatibiliza los cuidados de su plantación con jornadas en otros empleos, puede sobrellevar los sinsabores de la agricultura. “Estuve en la construcción y me gusta más el campo, pero te aburren”, dice.

“Cuando no te pagan lo que deben, solo te queda montarte en el tractor y llorar mientras le pasas la grada —herramienta que tapa surcos— para arrancar lo sembrado”, señala Ismael, quien lo ha tenido que hacer alguna vez. “Mi padre siempre me decía que el campo no da mucho dinero, pero si te da para comer…”, dice esperanzado. Lo ha pasado mal, pero seguirá intentándolo.

El Gobierno anuncia mejoras en las ayudas a jóvenes agricultores

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, asegura que el Gobierno trabaja en un paquete de reformas legislativas para mejorar el tratamiento fiscal de las ayudas a la incorporación de jóvenes agricultores. El anuncio lo ha hecho durante la entrega del VI Premio Nacional Jóvenes Agricultores de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), donde ha recordado que dos de cada tres agricultores y ganaderos españoles van a dejar su actividad en la próxima década, por lo que hay que garantizar el relevo generacional.

La población rural ha descendido en España, desde el 20% del total de la población que representaba en los años 70 del siglo pasado, hasta el 3,5% actual, por lo que Planas apuesta por impulsar la innovación y la digitalización del sector. La futura Política Agraria Común (PAC), para el ministro, debe respaldar todas las medidas de carácter dirigidas a mejorar la rentabilidad y competitividad de las explotaciones agrarias.

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