Las colas del hambre de Cáritas han socorrido en el último año a una media de 896 jerezanos al mes

La entidad de la Iglesia recibió en la pandemia más de 7.350 llamadas de emergencia y también destaca la "explosión" de solidaridad que desencadenó la crisis sanitaria

Colas en el comedor del Salvador, de las Hijas de la Caridad, en el centro de Jerez, en 2020.
Colas en el comedor del Salvador, de las Hijas de la Caridad, en el centro de Jerez, en 2020. MANU GARCÍA

Tras un año 2020 marcado por la emergencia social y sanitaria, producida por la Covid-19, Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez ha presentado los detalles de su actividad durante 2020 en un ejercicio de transparencia. Han intervenido Federico Mantaras, Administrador Diocesano, Juan Pérez, director de Cáritas Diocesana, así como Manuel Pareja y Mila Díaz, secretario general y coordinadora general de Cáritas respectivamente.

Federico Mantaras ha agradecido en su intervención la labor de Cáritas “en este año tan duro y difícil porque siempre ha estado ahí con los más desfavorecidos”. También ha llamado a la generosidad y, haciendo referencia al Papa Francisco, ha puesto en valor la importancia de “las obras de misericordia, de una fe que se hace viva, que no se queda solo en palabras bonitas” y ha añadido que “sabemos que ayudar a cualquier persona es ayudar a Cristo que está presente en los más vulnerables”.

A continuación, Juan Pérez ha comenzado su intervención explicando que “el 2020 ha sido un año que ha roto todos los esquemas que teníamos previstos, un año especial y doloroso en el que Cáritas ha multiplicado sus esfuerzos para soportar el incremento de peticiones de ayuda”. De hecho, haciendo referencia al Observatorio de la Realidad Social realizado por Cáritas a nivel nacional, y centrado en la crisis de la Covid-19, ha explicado que “el impacto de la pandemia en los ingresos de los hogares ha provocado que tres de cada diez hogares, no dispongan ahora mismo de ningún ingreso”.

Además, la paralización de una parte importante de la economía por la pandemia ha provocado “una rápida subida del desempleo, así como un incremento de la precariedad e inestabilidad laboral”, ha explicado Pérez. Además, este informe pone de relieve que los sectores de actividad en los que se ocupan mayoritariamente las personas más vulnerables, y que tienen un papel fundamental en una provincia como Cádiz (hostelería, turismo, trabajo doméstico, peones agrícolas, etc.), han sido los más afectados".

De este modo, "el incremento del desempleo para las familias más vulnerables (acompañadas por Cáritas) ha sido ocho veces superior al incremento medio. A ello se une que existen nuevos elementos de precariedad que la pandemia ha incorporado entre los que destacan la exposición al contagio y la fragilidad ante eventuales cuarentenas, que dificultaría considerablemente el trabajo y los ingresos para el 71% de las personas vulnerables que están trabajando.

Dicho Observatorio de la Realidad pone también de manifiesto que en 2020 se incrementó el número de personas que viven en hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda. Juan Pérez ha añadido que “la reciente subida de los costes de la electricidad nos va a suponer un esfuerzo superior para poder atender esas necesidades”.

En su intervención también ha puesto de relieve el aumento de la brecha digital. De hecho, muchas personas acompañadas por Cáritas han encontrado barreras para realizar gestiones telemáticas como la petición del Ingreso Mínimo Vital y “solo el 16% de las familias acompañadas por Cáritas a nivel nacional han sido perceptoras del IMV, ya que, en numerosas ocasiones, no tienen ni los conocimientos ni los medios como para realizar estas gestiones” ha explicado Juan Pérez.

Finalmente, ha destacado otra de las consecuencias del estado de alarma y de las distintas intensidades de confinamiento, poniendo de relieve las dificultades y las necesidades relacionadas con la conciliación, que han vivido las familias con menores de edad, monoparentales o con personas mayores con una situación de dependencia o discapacidad. Unido al incremento de las situaciones de soledad por el aislamiento, que “hemos intentado atender desde nuestra Cáritas a través de acompañamiento telefónico durante el confinamiento porque consideramos que es fundamental” ha explicado Pérez.

Acción en la Diócesis ante la pandemia

Durante el pasado año, Cáritas Diocesana incrementó sus esfuerzos para atender a 24.447 personas, un 23% más respecto al año anterior. Del total de personas beneficiarias, 10.757 pertenecen al término municipal de Jerez.

En cuanto al perfil mayoritario de las personas acompañadas, se observa que son mujeres (72%), de nacionalidad española (85%), de entre 45 a 64 años (46%) y que forman parte de un hogar formado por una pareja con hijos (41%).

En relación a las principales demandas recibidas, y por tanto las respuestas ofrecidas por la entidad, cabe destacar que el primer lugar lo ocupan las necesidades básicas (84,4%), seguidas por los gastos asociados a la vivienda y el pago de suministros (33,6%) y el empleo y la formación (27,5%).

Ante la situación de emergencia sanitaria, Cáritas Diocesana multiplicó durante el pasado año las acciones de acompañamiento y se reinventó para poder seguir cerca de las personas más vulnerables. De este modo, durante los meses de confinamiento domiciliario, la entidad recibió más de 7.350 llamadas de emergencia a través de los números de teléfono habilitados y puso en marcha un servicio de acompañamiento telefónico para paliar la soledad de personas que no contaban con redes de apoyo. También se activó una iniciativa de apoyo socioeducativo para menores de familias vulnerables que ponía el foco en la desigualdad educativa que viven los niños, niñas y adolescentes en situación de exclusión social.

35.700 menús durante el confinamiento en Sanlúcar y Jerez

Durante los meses de confinamiento también se entregaron 35.700 menús, realizados en las Cocinas Solidarias Nuestra Señora del Carmen de Bonanza (Sanlúcar) y Esperanza de la Yedra (Jerez), con la colaboración voluntaria de cocineros y cocineras y de la iniciativa “Costaleros por nuestros mayores”. También se puso en marcha un Equipo Jurídico Diocesano para el asesoramiento especializado en cuestiones legales y abrió sus puertas durante el pasado año el Economato social diocesano “Padre Antonio Valdivielso”.

Esto fue posible gracias a la valiosa colaboración del voluntariado que se mantuvo en activo durante el pasado año 2020. Contamos con un total de 563 personas voluntarias en las 76 Cáritas parroquiales de la Diócesis y de los programas diocesanos. Cabe destacar el descenso de esta cifra, respecto a los 827 voluntarios y voluntarias activos en 2019, ya que las circunstancias de la Covid-19 obligaron a parte de nuestro voluntariado, con un perfil mayoritariamente de edad avanzada, a confinarse para evitar los contagios.

En cuanto a los proyectos de continuidad, la entidad acompañó desde el programa de Empleo a 557 personas, tanto en orientación e intermediación laboral como en formación y se impartieron 11 acciones formativas. Desde el programa de Mayores se atendió a 130 personas, en los de Mujer y Familia a 140 personas, a través del programa de Infancia y Juventud trabajamos con 212 menores y se acompañaron a 224 personas sin hogar.

En relación a las cifras de la empresa de inserción constituida por Cáritas Diocesana, Casa Común S.L.U, en 2020 contaba con 1 taller de restauración de muebles, 3 centros de producción agrícola, 1 nave de tratamiento textil y 2 tiendas Moda re- (C/Madre de Dios, nº 2 y C/Algarve, nº 16). En el ámbito del reciclaje textil, se recogieron 249 toneladas de ropa de 69 contenedores ubicados en la Diócesis. La acción de la empresa se tradujo también el pasado año en 12 contratos de inserción a personas que están siendo acompañadas por Cáritas Diocesana.

Explosión de solidaridad

Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez invirtió en 2020 un total de 3.032.088 euros en el desarrollo de su acción. Un incremento respecto al pasado año de casi el 24% ante el notable incremento de las peticiones de ayuda recibidas por la entidad. Del total invertido, el 62% se destinó a acogida y asistencia de necesidades básicas (alimentación, gastos asociados a la vivienda, suministros, salud…) seguido por el 19% dirigido a la puesta en marcha de acciones para el empleo y la formación.

En cuanto a los fondos recibidos, la financiación obtenida por parte de subvenciones públicas se mantuvo respecto al pasado año, pero las privadas aumentaron en un 24% respecto a 2019. Pero sin duda, cabe destacar el incremento de las aportaciones de socios y donantes, que suponen el 37% del total y que han aumentado en aproximadamente un 51% respecto al pasado año, ya que en 2020 contamos con un total de 1248 socios y donantes, así como 110 empresas colaboradoras.   

También es importante el dato de las donaciones en especie, que casi se ha duplicado respecto a 2019, con más de 620.000 euros. Otra demostración de las numerosas muestras de solidaridad recibidas durante el año de pandemia.

Ante este aluvión de solidaridad, Cáritas Diocesana agradece enormemente la colaboración y el compromiso de las personas particulares, entidades y empresas que han querido aportar su granito de arena en un año tan complicado y doloroso por la pérdida de vidas humanas y las dificultades que viven las familias y personas más vulnerables. Asimismo, la entidad llama a la solidaridad para un año 2021 que ya está siendo muy complicado.

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