La Policía Nacional ha procedido este jueves en A Coruña a la detención de Daniel Vázquez Patiño, uno de los criminales integrados en la lista de los diez fugitivos más buscados de España. El arrestado se encontraba en paradero desconocido tras haber sido condenado por delitos continuados de agresión sexual a menores, cometidos en un periodo comprendido entre los años 2012 y 2016. Sobre él pesaba una orden de ingreso en prisión para cumplir una pena de 23 años de cárcel, lo que motivó que los cuerpos de seguridad otorgaran la máxima prioridad a su localización debido a la extrema gravedad de los hechos y la vulnerabilidad de las víctimas.
Los hechos delictivos se originaron en el entorno familiar del detenido, quien inició una relación sentimental con una mujer en el año 2012. Durante el tiempo que duró la convivencia, Vázquez Patiño sometió a agresiones sexuales reiteradas a la hija de su pareja, que entonces era menor de edad. Según consta en el historial del caso, el agresor empleaba una violencia desmedida cuando la víctima intentaba oponer resistencia, llegando a golpearla repetidamente en la cabeza para anular su voluntad. El control sobre la menor se extendía a través de amenazas de muerte dirigidas tanto a ella como a su familia para garantizar su silencio, situación que se mantuvo hasta que la relación sentimental finalizó en 2016.
Además de los abusos hacia la hija de su expareja, el condenado amplió su actividad criminal hacia el círculo de amistades de la familia. En el año 2014, el ahora detenido agredió sexualmente a una amiga de la menor que se encontraba pernoctando en el domicilio. El suceso se produjo de forma sorpresiva cuando el agresor entró en la cama de la víctima y empleó la fuerza física para consumar el acto. Posteriormente, el fugitivo repitió la agresión contra la misma joven en una segunda ocasión, aprovechando un momento en el que ambos se quedaron a solas durante una visita posterior a la vivienda familiar.
La campaña, clave
La búsqueda de Vázquez Patiño se intensificó notablemente tras su inclusión en la campaña de difusión de los delincuentes más peligrosos del país. Durante el tiempo que permaneció oculto, el prófugo adoptó estrictas medidas de seguridad para borrar cualquier rastro que pudiera delatar su ubicación. En este proceso de ocultación contó con el apoyo de diversos familiares, quienes le proporcionaron la cobertura necesaria y los medios para eludir la acción de la justicia. Aunque inicialmente las pesquisas policiales situaban su posible escondite en la provincia de Pontevedra, la evolución de la investigación permitió a los agentes confirmar que se había trasladado a la ciudad de A Coruña.
El operativo de captura culminó con un enfrentamiento de alta tensión cuando los agentes localizaron el inmueble donde se refugiaba el fugitivo. Al verse descubierto, Vázquez Patiño intentó evitar su arresto emprendiendo una huida por los tejados de los edificios colindantes, llegando a amenazar con lanzarse al vacío durante la persecución. El detenido mostró en todo momento una actitud extremadamente violenta y puso en peligro la vida de los actuantes al intentar agredirlos con un objeto punzante. No obstante, la rápida intervención de las unidades policiales permitió reducirlo y proceder a su detención final sin que se produjeran heridos de gravedad.
