Atragantado con una mandarina: muere un joven de 19 años mientras paseaba

La víctima se encontraba junto a unos amigos. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada por salvar su vida

Los servicios médicos no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven.
17 de enero de 2026 a las 08:36h

Un joven de 19 años perdía la vida este viernes en la playa de San Juan de Alicante tras atragantarse con el gajo de una mandarina. La víctima, estudiante de segundo curso de FP en la modalidad de Actividades Comerciales, se encontraba paseando junto a unos amigos cuando cayó desplomado al suelo. 

Uno de los amigos fue el encargado de dar la voz de alarma, acudiendo hasta la zona efectivos del Samu, Policía Nacional y Policía Local. A pesar de los intentos por reanimar al joven, nada pudieron hacer por salvar su vida. Este sábado se le realizará una autopsia para precisar las causas del fallecimiento, que como se ha apuntado inicialmente apuntan a un atragantamiento por culpa de la citada fruta. El suceso, que tuvo lugar en la vía pública, originó un gran revuelo en la zona y una enorme conmoción tras certificarse el fallecimiento del joven. 

El atragantamiento, entre las primeras causas de muerte accidental

El atragantamiento es una de las principales causas de muerte accidental, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Los expertos insisten en la importancia de adoptar hábitos preventivos básicos, como masticar bien los alimentos, evitar hablar o reír mientras se come y conocer maniobras de primeros auxilios, entre ellas la de Heimlich, que puede resultar decisiva en una situación de emergencia.

En España, el atragantamiento representa una causa relevante de mortalidad accidental y suele situarse como la segunda o tercera causa de muerte externa, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Cada año se registran en torno a 3.000 fallecimientos por esta causa. El impacto es especialmente grave en la población mayor: más del 90% de las muertes por atragantamiento en 2022 correspondieron a personas mayores de 65 años. También supone un riesgo significativo en la infancia, donde continúa siendo una causa importante de muerte accidental en niños pequeños.

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Rubén Guerrero

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