Ángel busca aún a su padre en Pico Reja, 86 años después de quedarse huérfano con 2 años y medio

Ángel cuenta la historia de su padre, que posiblemente esté en la fosa hallada en Pico Reja, en Sevilla

Fotoperiodista

Ángel Rodríguez Franco busca a su padre.

Me llamo Ángel Rodríguez Franco y busco a mi padre, Eugenio Rodríguez García

Me quedé huérfano con 2 años y medio, mi madre viuda con 26 años, y mi hermana huérfana con 17 meses menos que yo. Nos fuimos a El Ronquillo, de fin de semana, porque mi padre trabajaba en una fábrica de lozas, y allí nos quedamos esperando a mi padre. Nosotros vivíamos aquí en Sevilla. Como mi padre no apareció mi madre estuvo buscándolo por todas las cárceles, pero no lo encontró. Aquí había un barco de una empresa, que era como una cárcel, y a  mi padre lo tenían allí. Mi madre lo sabía pero no lo pudo sacar, así que nos quedamos con mi tío, y rehicimos nuestra vida. 

Pasaba ya un año y mi madre estaba convencida de que se había fugado, ya que mi padre era sindicalista de la CNT. 

Padre de Ángel Rodríguez.

Yo mientras me crié con mi tío como si fuera mi padre. En el colegio estuve hasta los 14 años, que me echaron y con 16 ya conducía el camión que usábamos mi tío y yo para trabajar.

En el colegio en el que estuve, el maestro que yo tenía era republicano, y como sabía mis ideas, se ponía en la puerta y, como nos llevaban todos los días a la iglesia, él me decía que me fuera, que cogiera los libros y me fuera. Un día me ve el cura de la iglesia fuera del colegio y me dice “hombre, que no te veo nunca”, y le digo “no, porque estoy ayudando a mi madre"; "y los mandamientos, ¿te los sabes?”; y le digo: “Los sé, pero no me interesan”; “¿y por qué no?” Porque uno de ellos dice no matar y a mi padre lo mataron”; "pues ahora nos vamos a ir a la iglesia”; y como teníamos que pasar por la puerta de mi casa, me salí de la fila y me fui a mi casa y el cura “Ángel, Ángel” y yo “que no voy a ir a la iglesia”... “pero por qué hombre”, y le digo “porque primero la obligación y después la devoción”.

Entonces el cura más enfadado, me denunció a la Guardia Civil por rojillo, con 14 años. El guardia civil mandó al municipal a mi casa y a mi madre se le cayeron dos lagrimones. Entonces, cuando llegué al cuartel, me mandaron a mi casa, porque mi madre tenía tienda y todos los guardias sacaban “fiao” y además pagaban a mi madre la mitad y así mi madre tenía un libro como el de petete de las deudas, si no llega a ser por ello, no sabemos lo que hubiera pasado. 

En El Ronquillo, donde yo viví, mataron a mucha gente, y la gente no quiere saber nada, mataron a uno comiéndose una manzana, e incluso le dieron con la culata. De mi padre nunca nos dijeron que había muerto, un día de Fiscalía llamaron a la puerta de la tienda, y se llevaron todo lo que había, y mi madre tuvo que pagar también una multa. 

Mi madre no nos hablaba de mi padre, no quería implicarnos para que no nos pasara lo mismo que a él, y nunca nos dijo que había muerto, pero sí que ponía velas por toda la casa en su nombre, y yo le decía que las quitara, que iba a acabar quemando algo, que ya hacía mucho tiempo que mi padre había muerto. 

Él está en la fosa de Pico Reja. Dicen que hay 4.000 y pico de personas, pero se ha visto que hay más. Yo ya me he hecho las pruebas de ADN, pero aún no hemos dado con él. Ya se han identificado 400 cuerpos, pero aún no sabemos si  entre ellos está mi padre o no. 

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