La edad de jubilación en España volverá a cambiar el próximo año. La reforma del sistema de pensiones aprobada en 2011 —recogida en la Ley 27/2011— culmina en 2027 con la fijación definitiva de la edad ordinaria de retiro en los 67 años para aquellos trabajadores que no alcancen los años mínimos de cotización exigidos por ley. Un cambio que afectará a miles de personas y que llega tras más de una década de ajustes progresivos diseñados para adaptar la edad de retiro a la mayor esperanza de vida en nuestro país.
A partir del 1 de enero de 2027, los trabajadores que hayan cotizado menos de 38 años y seis meses deberán esperar hasta los 67 años para poder acceder al 100% de su pensión. Esto supone un avance de dos meses respecto a 2026, año en el que la edad de jubilación ordinaria se situó en los 66 años y 10 meses para este mismo perfil de trabajadores. Un escalón más en una subida que ha ido produciéndose de forma gradual durante los últimos años.
Dos vías de jubilación según los años cotizados
Sin embargo, no todos los trabajadores se jubilarán a la misma edad. El sistema establece una doble vía en función de la carrera laboral acumulada. Quienes acrediten haber cotizado 38 años y seis meses o más ante la Seguridad Social podrán seguir jubilándose a los 65 años, sin ningún tipo de penalización en la cuantía de su pensión. Este modelo consolida lo que algunos expertos denominan un sistema dual, que premia las trayectorias laborales más largas frente a aquellas más cortas o discontinuas.
El contraste entre ambas situaciones es significativo. Mientras un trabajador con una carrera larga y continuada puede retirarse a los 65 años cobrando el total de su prestación, otro con menos años cotizados deberá prolongar su vida laboral hasta los 67 para obtener las mismas condiciones. Dos años de diferencia que, en términos prácticos, pueden resultar determinantes para la planificación del retiro de muchas familias españolas.
La jubilación anticipada sigue siendo una opción, pero tiene un precio
A pesar de estos cambios, el sistema mantiene la posibilidad de la jubilación anticipada para quienes no quieran —o no puedan— esperar a la edad ordinaria. Un trabajador podrá optar por esta vía si reúne al menos 38 años y seis meses cotizados, y podrá hacerlo hasta dos años antes de su edad ordinaria de jubilación. Esto significa que quien tenga derecho a jubilarse a los 65 años podrá adelantar su retiro hasta los 63 años, aunque asumiendo una reducción en la cuantía de la pensión.
Para quienes deban esperar hasta los 67 años, la jubilación anticipada será posible a partir de los 65 años, siempre que cuenten con menos de 38 años y seis meses cotizados. En todos los casos, la penalización económica varía en función del tiempo que se adelante el retiro: la reducción oscila entre el 21% y el 3,26% dependiendo de si se anticipa entre 24 meses o tan solo un mes. Cuanto antes se produzca la jubilación, mayor será el recorte en la prestación.
Este incremento en la edad ordinaria y en los años de cotización exigidos marca un hito en la historia de la Seguridad Social española, que busca equilibrar sus cuentas ante el aumento del número de pensionistas previsto para las próximas décadas, vinculado en gran medida a la jubilación progresiva de la conocida generación del baby boom. Una cohorte especialmente numerosa cuya salida masiva del mercado laboral ejercerá una presión creciente sobre el sistema público de pensiones.
Con la llegada de 2027, España completa así más de una década de ajustes progresivos que han ido retrasando paulatinamente la edad de retiro desde los 65 años históricos hasta los 67 actuales. Un proceso que, lejos de ser improvisado, responde a una planificación a largo plazo orientada a garantizar la sostenibilidad financiera del sistema ante los retos demográficos que se avecinan en las próximas décadas.
El nuevo escenario obliga a muchos trabajadores a replantearse su planificación de cara al retiro. Quienes no lleguen al mínimo de cotización deberán prolongar su vida laboral si quieren acceder al 100% de la pensión, mientras que el sistema sigue ofreciendo alternativas como la jubilación anticipada para quienes cumplan los requisitos. En paralelo, se refuerza el mensaje de que cotizar más años no solo permite jubilarse antes, sino también mejorar la cuantía final de la prestación. A partir de 2027, las reglas del juego quedan claras y definitivas: 65 o 67 años, en función de lo que cada trabajador haya construido a lo largo de su carrera laboral.
